Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboración

Entre líneas
  Por Daniel Rubinsztejn
   
 

“Una ciencia nueva, de lo plural, de lo indirecto, de lo gratuito, de las diferencias, una ciencia de las Moiras
”.1

Entre lazos. Pensar la práctica psicoanalítica a partir de una disyunción de dos campos opuestos para distribuir cada elemento en uno o en otro, es una tarea que no transmite la complejidad de nuestro asunto.
Otro modo, el que prefiero, es entre ternarios y cuaternarios, que si bien no resuelven los atolladeros de la práctica, arruinan al menos, una simplificación que sólo banaliza nuestros desafíos.
Desde el inicio de su enseñanza Lacan ubicó al falo entre la madre y el niño, también a la muerte danzando entre los tres personajes del Complejo de Edipo. En el “esquema L” ubica cuatro elementos. En sus últimos seminarios, cuando introduce la teoría de los nudos, plantea que el de tres no se sostiene y llama a un cuarto nudo.
Planteo así, una dinámica de elementos que se entrechocan, se dispersan y se ubican de tal manera que es imposible una distribución simétrica planteada a priori.

Algunos ejemplos. Los dos principios del suceder psíquico muestran una extraña actividad dispar, pero conjunta: el Principio de realidad impone un rodeo al Principio del placer/displacer. Freud señala que más que una oposición se trata de un rodeo necesario para afianzar el funcionamiento del Principio del placer/displacer. Por su parte, el más allá, revela el trabajo silencioso de la pulsión de muerte en el más acá; es decir que es un más allá en un más acá, que es su referencia.
Cuando Freud plantea que el Yo surge a partir del Ello y que el Superyó es su abogado, sostiene que las instancias no están separadas, sino que se infiltran mutuamente.
La topología de la que se sirve Lacan enseña que lo esencial son los puntos de frontera (borde) porque corresponden tanto a un conjunto como a otro. Es el hallazgo en la topología de interioridades externas (extimia).
La banda de Möebius nos sirve para plantear que las dos caras son producto de la torsión de una. Una doble inscripción de lo mismo, que ya no es lo mismo.
El cross-cap es la incidencia de un corte que enrarece un afuera con un adentro. Una banda y un disco que se auto atraviesa.
El toro plantea una vuelta en más que rodea a un agujero central recorriéndolo a partir de otro.

Hay un mundo y hay una escena al que el mundo sube… pero en la escena del mundo hay marcas, manchas de lo que no sube.
El nudo borromeo escribe, a su manera, que lo esencial son las intersecciones entre los registros, y que lo que queda afuera de esas intersecciones tendrá o no lugar cuando el mundo suba a la escena (transferencial). No se trata de aspirar a alguna inclusión en un todo que no hay, por eso Lacan incluye en sus figuras los puntos de fuga en cada registro.
La escritura ∀x: Φx, tiene a su lado el límite (∃x:Ø x) que lo condiciona, es decir que es un todo afectado por lo que se le sustrae. Es por la excepción (lo necesario) que el conjunto ∀ (para todo) es posible. Además, el lado del V (no todo), está afectado por su referencia a un todo.
Inhibición, síntoma y angustia tampoco son campos separados: a veces una inhibición (del acto) es (¿síntoma en el museo?) la antesala de articulación de un síntoma, y el síntoma es claramente defensa ante la angustia… que sería, quizás, lo peor.

Goce–angustia–deseo: este ternario es el extraño lugar de intersección entre campos que no son tales sino que, como lo Unheimlich (siniestro), se abisma lo conocido y familiar en lo extraño.
¿Qué lugar para lo inefable? “Hay una confusión cuyo origen es la creencia de que lo no articulado está más allá, cuando no es así en absoluto –lo que está más allá se articula–. En el nivel de la estructura subjetiva estamos en presencia de algo que sólo puede presentarse como se presenta y que se presenta con su entero valor en su nivel de credibilidad.
Si hay algo inefable, no se habla de ello porque es inefable. Entonces no hemos de juzgar lo que articula, sus palabras, a partir de lo que no puede hablar. Si bien se puede suponer que haya algo inefable, y de buen grado lo suponemos, nunca nos negamos a captar lo que se demuestra como estructura en una palabra, con el pretexto de que hay algo inefable. Como ahí podemos extraviarnos entonces renunciamos. Pero si no nos perdemos, el orden que esta palabra demuestra y revela se debe tomar tal como es”.2

Entiendo que “tal como es”, implica que es necesario leer al pie de la letra, tomar los límites de la palabra, los silencios (sileo), los blancos en el texto, el surgimiento de angustia en las sesiones, fragmentos de cuerpo que esperan en vano otra vuelta para articularse… en alguna palabra que al fracasar, fracase de modo adecuado.
Un ladrillo: hablar de modalidad de goce para otorgarle a esta noción la clave de todo lo que ocurre en un análisis, entifica al síntoma (goce del síntoma), y le quita dinámica, valor de conflicto que Freud le adjudicó.3
Prefiero hablar de goces y subrayar así la imposibilidad del goce. Es decir que goce es siempre pérdida de goce (plus, paradójicamente, es menos). Porque el goce es límite de la subjetividad y límite de la experiencia. No hay experiencia de ello (como no la hay de la muerte propia).

Entre letras
. El sujeto se constituye como efecto de la mortificación del significante en el cuerpo, se puede afirmar, entonces, que el significante es causa de sujeto. “El efecto de lenguaje es la causa introducida en el sujeto… Pues su causa es el significante sin el cual no habría ningún sujeto en lo real.”4
La letra “a” (la que se usa para escribir la identidad: a = a), anota que en su división, el sujeto se constituye como no idéntico a si mismo, se pierde –en este acto– la identidad, es decir que se pierde lo que jamás se tuvo. No se postula entonces, una identidad originaria y una posterior división. No; el eje pasa por pensar la constitución misma, la genealogía del sujeto dividida. Escribe así una constitución fallada, cuyo núcleo es la división, cuya causa es el… significante; es decir que tampoco aquí habría una disyunción entre significante (que causa la división) y objeto causa (del deseo). Son los elementos esenciales en la operación de constitución del sujeto.
¿El psicoanálisis infringe la lógica? Lacan lo piensa al revés: es la lógica la que comienza infringiendo la ley del significante cuando escribe a = a.
El discurso psicoanalítico dispone de la lógica modal, precisamente de la categoría de lo imposible, y la eleva, la conduce a su última potencia,5 intentando cernir lo imposible en tanto tal.

Entre dos

“A decir verdad no hay en todo esto sino paradojas. No hay la menor opinión verdadera (doxa), puesto que hay paradoxas”
(Lacan, 10/5/77).

Paradojas, conflictos irresolubles, ambigüedades y enigmas, “out of joint”, “fuera de quicio” [Hamlet, 1.5.189]6

Cuando Freud en “El yo y el ello” dice cuáles son las órdenes de la instancia Superyó / Ideal del Yo: “Así como el padre debes ser, así como el padre no tienes el derecho de ser”, sitúa la enorme ferocidad de esta instancia en tanto conviven el deber ser y un no tienes derecho a ser así, que es leída en la neurosis como una orden paradojal.
Tiene que instaurarse una suposición de saber, cuyo destino, desde el inicio y hasta el final, en el último acto, será caer. “Diga todo lo que se le ocurra” conmueve de entrada la suposición de saber: el saber habrá estado del lado analizante.
Prescindir del Nombre-del-padre a condición de haberse servido de él (utilizarlo), es una afirmación (de Lacan) paradojal.7
Significantes que son tales porque no significan nada, causas que funcionan sólo en tanto vacías.

El deseo (del analista) que no es puro, se dirige a un puro significante.8 Ahora lo puro se desplaza a la pura diferencia materializada en el significante. “¿Por qué uno no inventaría un significante nuevo que no tendría, como lo real ninguna especie de sentido? eso quizás nos abriría a lo que yo llamo lo real”. (Lacan, 17/5/77). Puros significantes o significantes de base, es decir que han sido llevados por el deseo del analista a su extrema literalidad.
Otra paradoja: si lo real es lo que no cesa de no inscribirse, cómo entender que también Lacan formule que en definitiva lo real se escribe. Es decir que haya letras que indiquen, que bordeen que hay un real que no cesa…
Paradoja es expresar contradicción. Se opone así a la común opinión. Para Deleuze9 es la afirmación de dos sentidos a la vez; es lo que destruye el buen sentido como sentido único, destruye además al sentido común en tanto identidad fija. Es la destitución de la profundidad, porque expone los acontecimientos en la superficie desplegando el lenguaje a lo largo de este límite. Un elemento paradojal tiene la singularidad de estar desplazado respecto de sí mismo, de faltar a su propio lugar y a su propia identidad, a su propia semejanza y a su propio equilibrio.

Deleuze dice que la fuerza de las paradojas reside en que no son contradictorias sino que nos hacen “asistir a la génesis de la contradicción”. El principio de contradicción se aplica a lo posible, pero no a lo imposible, que es aquello que sí presentan las paradojas. Es decir que asistimos, con las paradojas, a uno de los modos privilegiados de presentación de lo real. A lo ineliminable.
En el epígrafe queda subrayada una preferencia por lo plural y lo indirecto que da lugar a diferencias y contradicciones.

Bibliografía
Barthes, R.: Variaciones sobre la escritura, Paidós, Buenos Aires, 2003.
Deleuze, G.: Lógica del sentido, Paidós, Barcelona, 1989.
Glasman, Claudio: El padre que no cesa, AAVV, Letra Viva, Buenos Aires, 2006.
Lacan, J.: Escritos 2, “Posición del inconsciente”, Siglo XXI, Méjico 1976.
Lacan, J.: El Seminario, “Las psicosis”, Paidós, Barcelona 1984.
Lacan, J.: El Seminario, “El Síntoma”, Paidós, Buenos Aires 2006.
Lacan, J.: L`étourdit, Revista Escansión nº 1, Paidós, Buenos Aires 1984.
Lacan, J.: Seminario 24, inédito.
Rinesi, Eduardo: del prólogo a El padre que no cesa, AAVV, Letra Viva, Buenos Aires, 2006.

Notas
1. R. Barthes, Variaciones sobre la escritura, Paidós, Buenos Aires, 2003. Pag.170.
2. Lacan, J., El Seminario, “Las formaciones del inconciente”, Paidós, Buenos Aires 1999, pag.156.
3. Confutación: al argumento de que la cita es del primer Lacan y que en el último ya no se sostiene esa posición, replico que se lea nuevamente el punto 8.
4. Lacan, J., Escritos 2, “Posición del inconsciente”, Siglo XXI, Méjico 1976.
5. Lacan, J.: “L’étourdit”, Revista Escansión nº 1, Paidós, Buenos Aires 1984.
6. “Las cosas serían sin duda menos complicadas (y menos trágicas) si pudiéramos pasar de preguntarnos por la función del padre a decretar su de-función, el fin del Nombre-del-Padre, y entonces descubrir tendido ante nosotros –como el filósofo positivista o neopositivista descubre desplegado ante sus ojos el glorioso espectáculo de todo lo existente – el sabroso festín de un conjunto de singularidades que reclamarían ahora (ahora: “más allá” o “más acá” del padre, fuera –mejor– del viejo y odioso y obsoleto Padre, de sus redes y de sus paradojas) ser nombradas, clasificadas y ordenadas con palabras claras y distintas”. Rinesi, Eduardo, del prólogo a El padre que no cesa, AA.VV., Letra Viva, Buenos Aires, 2006.
7. Lacan, J., El Seminario, El Síntoma, Paidós, Buenos Aires 2006.
8. Glasman, Claudio, El padre que no cesa, AA.VV., Letra Viva, Buenos Aires, 2006.
9. Deleuze, G. (1969): Lógica del sentido, Paidós, Barcelona, 1989.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 168 | marzo 2013 | 20 fragmentos de amor y un neologismo desesperado 
» Imago Agenda Nº 153 | septiembre 2011 | Éxito y fracaso 
» Imago Agenda Nº 143 | septiembre 2010 | Secreto-confesión-verdad 
» Imago Agenda Nº 125 | noviembre 2008 | ¿Es para tanto? Es para tanto 
» Imago Agenda Nº 117 | marzo 2008 | La pregunta por el sujeto 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | La intrepretación, un abuso 
» Imago Agenda Nº 110 | junio 2007 | Transitivo/intransitivo 
» Imago Agenda Nº 106 | diciembre 2006 | Como un clavo 
» Imago Agenda Nº 91 | julio 2005 | A Don Marcos 
» Imago Agenda Nº 87 | marzo 2005 | Modos de relato 
» Imago Agenda Nº 65 | noviembre 2002 | Modos de abstinencia 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La Función del Sujeto  Presentación
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | NEGRO sobre BLANCO 

 

 
» La tercera
Seminarios 2020 
 
» Fundación Causa Clínica
Ciclo de conferencias abierto al público. Gratuito. Con inscripción previa 
 
» AASM 2020
XIII Congreso Argentino de Salud Mental  
 
» Fundación Causa Clínica
Cursos clínicos psicoanalíticos para graduados con práctica rentada - CURSADA PRESENCIAL / VIRTUAL 
 
» Fundación Causa Clínica
Talleres • Acompañamiento Terapéutico 
 
» Fundación Causa Clínica
Pasantías Clínicas cuatrimestrales y Cursos breves. Virtuales / Presenciales 
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com