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   Serie: La Función del Sujeto

La Función de Sujeto
  Elogio del significante.
   
  Por Omar Asan
   
 
Elogio del significante:

“(…) en el idioma que hablaban, era una lengua imprevisible, contradictoria, sin forma aparente. Cuando creía haber entendido el significado de una palabra, un poco mas tarde me daba cuenta de que esa misma palabra significaba también lo contrario, y después de haber sabido esos dos significados, otros nuevos se me hacían evidentes, sin que yo comprendiese muy bien por que razón el mismo vocablo designaba al mismo tiempo cosas tan dispares. EN–GUI por Ej. significaba los hombres, la gente, nosotros, yo, comer, aquí, mirar, adentro, uno, despertar y muchas otras cosas más.” “En ese idioma, no hay ninguna palabra que equivalga a ser o estar. La más cercana significa parecer”. Parecer “no es que remita a una imagen ya conocida sino que tiende, mas bien, a desgastar la percepción y a restarle contundencia.”1

El narrador relata el lenguaje de una tierra desconocida. Su sorpresa, aún desconcierto, nos introduce en una cuestión atinente a nuestro título. Función2 de sujeto. Se recalca el “de” y no el “del” del sujeto. Aquí no se trata del artículo definido el que nos remitiría a un particular, sino de su sustracción para ubicar un lugar, lugar de estructura de lenguaje. Si bien plantear sujeto entendido en estos términos implica considerar la cuestión significante, ésta no por tan citada debe dejar de ser convocada. El axioma lacaneano “un significante representa a un sujeto para otro significante” cobra toda su relevancia ya que en este representar convoca a un ausente, a un vacío que daría espacio para que algo se produzca, es del efecto de la oposición significante que surge como tal el sujeto.

En la experiencia analítica, la palabra, nos lleva a admitir que solo hay función de ésta en un campo de lenguaje y específicamente palabra en el punto de unión de la escritura con el lenguaje.
Dirá Lacan: …. “En la medida que en la raíz del acto de palabra hay algo, un momento donde ella se inserta en una estructura de lenguaje, y que esta estructura de lenguaje en tanto caracterizada en este punto original, trato de circunscribirla, de definirla en torno a una temática que de manera ilustrada encarne, esté comprendida en la idea de una contemporaneidad original de la escritura y el lenguaje, y que la escritura es connotación significante, que la palabra no la crea tanto como la liga, que la génesis del significante a un cierto nivel de lo real, que es uno de sus ejes o raíces, es sin duda para nosotros lo principal para connotar la aparición de los efectos llamados efectos de sentido”3
Contemporaneidad original de la escritura y el lenguaje, ahí sitúa la raíz del acto de la palabra.



La cuestión de la escritura
Si se piensa en la función de la escritura (recordemos que el analista lee en una doble vertiente, interroga lo que se produce a nivel inconsciente y opera en ese decir que vendría a inscribirse a posteriori) la función del signo, que se lee como objeto, se ingresa a las huellas “que conciernen a las raíces de la estructura donde se constituye el lenguaje, ese algo que se denomina en primer lugar, lectura de signos, en tanto ya aparecen antes de todo uso de escritura”4
Esto es dable de ejemplificarse en los alfabetos corrientes donde se observa el uso de los mismos signos, las marcas de las vasijas del antiguo Egipto, en los guijarros de Mas d’Azil, donde se encuentran signos análogos a los del actual alfabeto. En la presencia de esos elementos se señala la atadura del lenguaje a lo real, un sistema con una génesis que va mas allá de lo utilitario y que muestra el lenguaje como una función. El sujeto puede leer algo que es marca, que es signo, lo lee antes de que se trate de signos de escritura. Así todo lo que es del orden de la escritura, del dibujo, es algo que comienza con la combinación de los dibujos borrados. La combinación de estos con un uso fonético, signos que dan la impresión de significar algo, nos remitirá por ejemplo a los jeroglíficos egipcios donde el bagaje de dibujos que están en juego tiene correlación con la diversidad de objetos que pueden ser evocados.

Si se considera la imagen del búho, figura localizable como pájaro de la noche en las inscripciones de piedra se observará que en las reiteraciones de su aparición trasciende al animal figurado ya que el nombre búho en el lenguaje del antiguo Egipto es lo que permitirá el soporte de emisión labial “M”, algo que ya se refiere a una primera manipulación del objeto en la estructuración de un lenguaje localizable de una primera conjugación de emisión vocal con un signo como tal.
Así lo interesante es que si el objeto surge del trazo hay algo que este trazo retiene, esos signos que buscan perdurar en su borramiento y que nos remiten a que se retiene del objeto su unicidad. “El borramiento y esa relación del objeto con el nacimiento de algo que se llama signo nos interesa en el nacimiento del significante.”5

A lo cual habría que agregar que la función de sujeto es mostrar vía significante el borramiento del signo. Hay algo que está ahí para ser leído con el lenguaje cuando aún no hay escritura como huellas, marcas, trazas que preexisten a la escritura y vienen por acción del lenguaje estos a ser leídos. La lectura del signo permitirá el nacimiento de la escritura y esta conducirá a connotar la fonematización.
Si consideramos estas huellas, marcas, trazas, signos recuperados en la escritura se podría considerar el origen de la escritura en esta misma recuperación.
Si se considera el nombre propio como el enraizamiento del sujeto, no tanto ligado a la fonematización como a la estructura del lenguaje, a lo que está como tal listo a recibir de información del trazo, llevará la huella que de un lenguaje a otro no se traduce, he ahí su característica. Podrá transferirse pero no traducirse. Se es Juan Perez en todas las lenguas. (Me llamo Lacan en todas las lenguas nos dirá Lacan).

Punto radical que suponemos en el origen del inconsciente eso que en tanto un sujeto habla no puede sino avanzar más adelante en la cadena y dirigiéndose a los enunciados elidirá algo que es del orden de la enunciación. El sujeto no puede saber el nombre de lo que es en tanto sujeto de la enunciación quedando latente en ese acto la nominación latente”primer núcleo, como significante de lo que va a organizarlo en la cadena giratoria.”6
Si pensamos el inconsciente como ese lugar donde eso habla en un sujeto se puede decir que sin que el sujeto lo sepa está modificado por la retroacción significante. Por tanto y en tanto diga palabra por palabra, aún la mas obvia en su habla no puede hacer más que nombrarse sin saberlo, sin saber él , con que nombre se nombra. Esto es dable de ser leído en la clínica.

Si nos trasladamos al pensamiento chino, interés de Lacan hasta sus últimos días, este nos dirá: “...el sentido, es lo que resuena con la ayuda del significante” “el sentido, eso tapona. Pero con la ayuda de lo que se llama la escritura poética, Uds. pueden tener la dimensión de lo que podría ser la interpretación analítica”…. “es preciso que tomemos en la escritura china la noción de lo que es la poesía es en tanto que una interpretación justa extingue un síntoma que la verdad se especifica por ser poética”. 7

Es decir, no se trata de dar otro sentido, ni una nueva significación sino producir vía la interpretación una creación que dará lugar a la emergencia de una verdad en el sujeto. Que una escritura no tenga necesidad de ser legible para ser una escritura de pleno derecho nos muestra la libertad del significante. Esto es observable en el “calígrafo occidental”; como solía llamar Lacan a André Masson quién con la invención de ideogramas falsos demostraba la separación de todo significado y el abandono de toda excusa referencial.
En los años 70 Lacan se reunió con el Prof. Cheng a leer los textos clásicos chinos. Se intereso en el Tao que suele traducirse como “Vía” pero que verbalmente la palabra quiere decir también hablar. El Tao al mismo tiempo significa dos órdenes, un orden de vida y de palabra. El Tao de origen designa el Vacío original de donde emana el soplo primordial que es el Uno y que se dividirá en el Yin y el Yang. Al Dos viene a agregarse el Tres que no es otro que el soplo del Vacío-Central que es indispensable ya que sin ese soplo actuando, el Yin y el Yang se encontrarían en una posición estéril. Nos dirá Cheng: nace el Dos, solo puede estar ahí cuando el Dos está ahí, pero una vez ahí no se borra, un espacio de intercambio y de cambio, un proceso en el cual el Dos podría cruzarse y excederse. Un proceso de cambio continuo. Pero lo que no cambia, es el vacío mismo. Un vacío donde se origina el soplo, de donde lo que es sin tener Nombre tiende constantemente a tener Nombre, lo que es sin Deseo tiende a tener Deseo. Cuando hay Nombre, Deseo, no se está más en lo constante, lo único constante, es el vacío de donde surge constantemente el soplo.
Por eso Cheng recuerda a Lacan diciéndole: no es el Uno el que comanda el Dos sino el Tres que trasciende el Dos.

¿No nos resuena esto a la cadena significante? Apertura y cierre del inconsciente emergencia de un sujeto vía un vacío a producir. La interpretación tenderá a producir ese vacío, de ahí creación, de ahí verdad que se especifica por ser poética, de ahí relanzamiento del discurso ante la coagulación sintomática.
Retomando el relato ficcional del comienzo del trabajo que le debemos a Juan José Saer no deja de resonar que no haya palabra para ser o estar. Solo parecer. ¿Cómo saber quién es uno en tanto sujeto de la enunciación? ¿Cómo definirse?
Si bien un proverbio dice: “Es verdaderamente un asno por natura quien no puede leer su escritura”.solo queda la ilusión de que algo se podría leer de uno mismo.-



BIBLIOGRAFIA:

Barthes, Roland. Variaciones sobre la escritura. Ed. Paidós. Bs. As. Argentina. 2007
Campa, Ricardo. La escritura y la etimología del mundo. Ed. Sudamericana. Bs. As. Argentina. 2008.
Cheng, François: Lacan y el pensamiento chino. (En Lacan, el escrito, la imagen) Ediciones Del Cifrado. Bs. As. Argentina 2003.
Calvet, Louis – Jean. Historia de la escritura. Ed. Paidós Bs. As. Argentina. 2008.
Lacan, Jacques. Seminario 9. La Identificación. Edición Escuela Freudiana de Buenos Aires.
Lacan, Jacques. Seminario 24. L-insu. Edición Escuela Freudiana de Buenos Aires.
Saer, Juan José. El Entenado. Ed. Alianza. Buenos Aires, 1992





(Endnotes)
1 .Saer Juan J.: El Entenado. Ed. Alianza,
2 Función: “…es el mejor término que podemos tomar, porque es el mas abstracto, el mas ligero, hablando con propiedad es el mas significante, es simplemente una F”. ( J.Lacan, 21-2-1962)
3 .Lacan, J::17-1-1962, Seminario 9 La Identificación edición E.F.B.A.
4 Lacan, J.:10.1.62 Seminario 9 La Identificación edición E.F.B.A
5 Idem
6 Idem
7 Lacan ,J.: 19-4-77 Seminario 24 L·INSU… Ediciones E.F.B.A.
 
 
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