Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboraciones exclusivas

La palabra arrinconada [tercera parte]
  Por Jorge Helman
   
 
RELEVOS
Élisabeth Roudinesco1 implementa un concepto muy fértil con relación a la generosa obra de Lacan (¡tan abundante como la de Freud, ya que se expandieron ambas a lo largo de casi cuarenta años!); se trata de la noción de relevo teórico, que también puede ser designado como giro semántico. Es posible utilizar una unidad semántica para darle un significado y luego mudar los contenidos de la definición haciendo permanecer a dicha unidad de forma imperturbable.
Voy a ilustrar lo antedicho con el concepto freudiano de INCONSCIENTE. Erróneamente se podría pensar que éste se extendió inconmovible a lo largo de toda su escritura. Esto no es así; por el contrario, encontramos en Freud cuatro definiciones distintas de Inconsciente que se han desplegado en diferentes épocas.

¿Cuáles son? Tenemos un primer momento que se vincula con el rellenado de las huellas mnémicas. Recordemos, en todo caso, la designación, que él implementa junto a Breuer, acerca del grupo psíquico separado, aquello que se había exiliado de la conciencia, se había fugado y había construido un grupo psíquico separado. La terapéutica, por aquellos tiempos, consistía, precisamente, en el rellenado de las huellas mnémicas. Este es el embrión del concepto de inconsciente (¡aunque no aparezca aún la palabra!); luego, éste surgirá con la nomenclatura de inconsciente descriptivo y, posteriormente, como inconsciente económico, dinámico y tópico.

Luego disponemos de un segundo momento donde se trata de hacer conciente lo inconsciente, que abarca el período que va de 1899, con el Libro de los sueños, hasta 1919, cubriendo textos cruciales como la Psicopatología de la vida cotidiana2, El chiste y su relación con el inconsciente3, incluso los Trabajos metapsicológicos4.
Más tarde, encontramos una nueva conceptualización: Allí donde ello hubo, el yo debe arribar, que abarca los textos emergentes a partir de 1920, Más allá del principio del placer5 y El yo y el ello6 en 1923. Y por último, disponemos de un cuarto concepto de Inconsciente que se puede localizar en Análisis terminable e interminable7 de 1938.

De modo que tenemos una sola palabra, inconsciente, y al abrigo de un solo semantema, de una sola unidad material fónica, se amparan cuatro conceptos. Esto es lo que la filósofa francesa Élisabeth Roudinesco designa como relevo teórico. Un término griego, TROPOS, se arrima mucho a este concepto de ella; se define como la pluralidad de voces que habita en una sola voz.
Con relación a Lacan, esta filósofa demuestra que él tiene varios relevos teóricos. Uno de ellos es “el inconsciente es condición del lenguaje”, después gira la fórmula y dice: el lenguaje es condición del inconsciente “, y por último, vuelve a la primera fórmula el inconsciente, en lo real, es condición del lenguaje.

Hay otros relevos teóricos, en Lacan, que se pueden localizar, por ejemplo, con relación al concepto de lo REAL. Aquí se pueden distinguir tres enunciados diferentes: 1) Lo Real como imposible, concepto que posee una baja densidad clínica, pero un alto volumen epistemológico; acá lo real está vinculado con las fronteras de la accesibilidad del pensamiento (entendiendo que ésta se mueve sobre un horizonte extenso, pero finito). O sea que aquí lo Real se remite a los límites o bordes donde la imaginación tropieza con algo que está por fuera de su campo, de las posibilidades imaginarias y simbólicas. 2) Lo Real como aquello que no cesa de no inscribirse, donde sí se puede hallar gran valor clínico, porque alude al conjunto de representaciones que han sido segregadas del campo de la conciencia y que brota bajo cualquier modalidad de las formaciones del inconsciente. 3) Lo Real como Letra sobre lo cual conviene detenerse un momento.

Situemos al último Lacan, el del Seminario XXIII, Joyce, le sInthome8; es el Lacan de la Letra. ¿Cómo distinguir Letra de Significante? La primera no es significante porque mantiene distancia y disparidad con relación a este último. El significante siempre es lazo social, no significa nada, si no es en virtud de sus vínculos con otros significantes, se trata de la grafía de la relación del S1, S2... que concede u otorga significados. En otros términos, contra Saussure9, los significantes no poseen significados intrínsecos, sino que al hacer alianzas entre ellos, pueden generar efectos de significado; es decir, sus significaciones siempre aparecen atadas extrínsecamente.

Por el contrario, la letra no es significante, es del orden de lo real, no está sujeta o ligada al comercio con otras letras; al haber quedado desquiciada del vínculo con otras, pernocta en un estado de exilio y soledad. En otros términos, el significante posee movilidad, sobrevive dentro de los contextos imaginarios y simbólicos, a diferencia de la letra que subsiste, pero al no haber hecho lazo social, pertenece al vasto campo de lo Real10.
En una psicoterapia, en un análisis pensado desde el punto de vista lacaniano, habría que ver cuáles son los modos posibles para sustraer a la letra de su estado de soledad, para arrancarla de su modalidad insignificante y transformarla en significante.
En otros términos, y para expresarlo en términos freudianos, hacer conciente lo inconsciente implica tomar algo del orden de lo real que no ha sido significado y llevarlo al campo significante, para transformarlo en algo que vincule al sujeto con relación a su propia historia. Y ¡nuevamente!, la literatura puede enriquecer al enunciado anterior si se apela a la voz que Laura Restrepo instala en su novela: Demasiados héroes11 mencionada en el epígrafe de este escrito.

Ahora bien, ¿qué ponen de relieve estos giros semánticos?
La pensadora alemana Hannah Arendt, refiriéndose a F. Nietzsche, sostiene que éste, en sus textos, expone un pensamiento experimental; vale decir que nos va dejando testimonios de los avatares de su razonar. De modo tal que un libro actual puede contradecir a uno anterior y viceversa. Es una forma de siembra testimonial que permite extraer, a modo de cosecha, un sistema de pensamiento.
Es posible importar este concepto de pensamiento experimental tanto a Freud como a Lacan, dadas la generosidad y la extensión que han tenido sus obras expandidas a lo largo de casi medio siglo.
Desde esta perspectiva, pueden ser tratados ambos autores como significantes, en el sentido riguroso del término. Sus significaciones no han quedado estacionadas en el tiempo, petrificadas en él, sino que han ido variando conforme a sus contextos; soportes o lechos de lectura e interpretación que cada uno de los sucesores les han ido asignando. En este sentido, sus herencias, sus legados dependen mucho de sus depositarios12.

(DIS)CONTINUIDADES


Obvio es que Lacan reclama una re-lectura de Freud, un retorno a él; entiende que su mensaje fue pervertido, desviado o extraviado (como diría J. Derrida13). De este modo, el analista francés se proclama como un auténtico freudiano que ha rescatado lo que se perdió (siguiendo la interpretación de Derrida). Pero si Lacan es freudiano, cabe también preguntarse si Freud sería hoy lacaniano.
Dada la distancia en el tiempo que nos aleja de ambas escrituras, se puede afirmar que existen en Lacan líneas de auténtica continuidad con Freud, así como también hay cortes o quiebres con relación a este último; lo que Bachelard14 definiría como “rupturas epistemológicas”.

Cuando se realizan comparaciones entre términos o personajes (cualesquiera de ellos que intervengan), deben encontrarse los puntos de comunión y de distanciamiento, o de dispersión; situación, esta última, que los aleja inexorablemente. Por ejemplo; si contrastamos los conceptos de transferencia y de repetición, o en otro ejemplo Freud y Lacan, hay que ver qué es lo que lo que los mancomuna y qué los distancia. Ya que si sólo percibiéramos su comunión, no necesitaríamos de diferentes vocablos; tan solo nos bastaría, en términos de una economía psíquica y epistemológica, con una sola voz que represente a ese concepto.

Veamos en el ejemplo citado sobre Transferencia y Repetición. Ambos términos comparten un espacio: son clonaciones del pasado y constituyen modalidades resistenciales; pero se separan por cuanto la transferencia siempre es activada desde el presente y con la inevitable presencia del Otro, a diferencia de la Repetición, que irrumpe inesperadamente y se vincula de forma directa con el automatón.
Volviendo sobre la comparación entre Freud y Lacan, es importante destacar la variabilidad de los contextos históricos y científicos que los habitan. Freud se enmarca dentro de un proyecto de cientificidad, cuyos postulados epistemológicos fueron labrados por Isaac Newton en el siglo XVII, como señalamos anteriormente. La física que cobijó a Freud era profundamente sobredeterminista (¡debemos recordar que su maestro en este territorio fue von Helmhotz!); el último capítulo de la Psicopatología de la vida cotidiana 15se llama, precisamente, “determinismo y fe causal”. El contexto de la física dominante en la época de Lacan es otro; conlleva la irrupción de la teoría termodinámica o cuántica que surge en la segunda década del siglo pasado, aun cuando sus orígenes se pueden remontar a comienzos de ese siglo, Max Planck mediante.

Pero ¿qué incidencia tienen estos diferentes contextos científicos? Por lo menos una de profundo peso: el papel protagónico que los físicos cuánticos le han asignado al azar (o “libertad”), tema deportado de la física clásica de origen newtoniano. Este tópico ha sido incluido, indirectamente, por Lacan bajo el antiguo nombre de Tyché (extraído de la Metafísica de Aristóteles). Por lo tanto, tenemos un fuerte enfrentamiento entre el sobredeterminismo freudiano y la gravitación que posee para Lacan la inclusión del azar (o indeterminismo o “libertad”) en la fundación del inconsciente y en su continuidad.
Repasemos algunos detalles encuadrados en el ya citado Seminario XI – Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Básicamente, en la clase titulada “el inconsciente freudiano y el nuestro”. Es evidente que allí el mismo Lacan produce un divorcio respecto del pensamiento freudiano... ¡y como expresa el decir popular: “a confesión de partes, relevo de pruebas”!

Veamos, ahora, un elemento agregado, emergente del mismo seminario; puntualmente, la clase referida a “Dios es inconsciente”. Sobre la base de esta señal, y partiendo de la premisa de que quien sea “tocado” por este escrito (ya sea en su versión oral o gráfica) se encuentra dominado por el espíritu crítico (que es el que debe prevalecer en cualquier investigador), este texto no tendrá pudor en formular una pregunta que, a los oídos y ojos coloquiales, puede resonar como “sacrílega”
La pregunta sería ¿QUIÉN O QUÉ ES DIOS? Dios es una frase, una expresión compactada emergente de la lengua griega: di on sen, que significa lo que da vida a todo. Con el tiempo, se comprimió ese enunciado, mudándola en la palabra “dios”, que es sinónimo de luz. A lo largo de la historia, esta unidad fónica se ha poblado, alternativamente, de múltiples significados... ¡incluso diabólicos! Hasta su muerte, decretada por dos “Federicos”, uno de origen ruso y el otro alemán, Dostoievski16 y Nietzsche, tuvo sentidos plurales que se expandieron desde la idea hebrea de un dios impiadoso, pasando por el dios cristiano, misericordioso y pletórico de amor, atravesando el Deus ex machina de Descartes, llegando, con el Iluminismo, a ser sinónimo de Razón.

Con toda legitimidad, es posible pensar que el término dios se emparienta con lo que anteriormente se describió acerca de DAS DING. Más aún, computando el hecho de que, según la antigua tradición hebrea, cristiana e islámica, el nombre de dios es irrepresentable e incluso, al albergarlo en el tetragrámaton JHVH, lo transforma en impronunciable.
A la luz de esta reflexión, es posible traducir la expresión de Dios es inconsciente de Lacan como el inconsciente es lo Real. De modo tal que está desposeído de las cualidades significantes, por ello es inefable. Se trata de aquel agujero originario que se manifiesta en los intersticios de los significantes; que Umberto Eco llamará, en Obra Abierta17, estructura agujereada, no compacta, sino hueca.

En consecuencia, se pueden observar entre ambos autores, Freud y Lacan, líneas de continuidad, donde el segundo expande y hace sobrevivir teorías del primero, e itinerarios divergentes que los alejan.
Por último, evoquemos el título de esta exposición: LA PALABRA AMURALLADA. Lo hasta ahora expuesto abre algunas líneas de pensamiento, que han dilatado el encuentro con esa expresión; por eso, bien cabe otro título, provisorio: LA PALABRA DEMORADA... ¡por lo menos, hasta la próxima exposición!


Buenos Aires, 20 de junio de 2009.
________________________________________________

BIBLIOGRAFÍA INVOCADA


1 ROUDINESCO, Élisabeth – Lacan (Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento) - Fondo de cultura económica - Buenos Aires - 1994.
2 FREUD, Sigmund – Psicopatología de la vida cotidiana – 1901.
3 FREUD, Sigmund – El chiste y su relación con el inconsciente – 1905.
4 FREUD, Sigmund – Trabajos metapsicológicos – 1915.
5 FREUD, Sigmund – Más allá del principio del placer – 1920.
6 FREUD, Sigmund – El yo y el ello – 1923.
7 FREUD, Sigmund – Análisis terminable e interminable – 1938.
8 LACAN, Jacques – Seminario XXIII: Joyce, le sinthome – (fecha original: 1975/6) - Paidós - Buenos Aires – 2005.
9 SAUSSURE, Ferdinand de - Curso de Lingüística General - (fecha original: 1906 a 1911) -Estudio preliminar de Amado Alonso - Alianza Editorial - Madrid - 1989.
10 Detalles más extensos de los aquí expuestos se pueden encontrar en: MILNER, Jean Claude - La obra clara (Lacan, la ciencia, la filosofía) - Bordes Manantial - Buenos Aires - 1996.
11 RESTREPO, Laura – Demasiados héroes – Alfaguara – Montevideo – Abril de 2009.
12 HELMAN, Jorge - Legacies - (Herencias) - Clinical Studies: International Journal of psychoanalysis - Volume 3, Number 2 - New York - USA. - 1997.
13 DERRIDA, Jacques - La tarjeta postal de Freud a Lacan y más allá - Siglo XXI Editores - (fecha original: 1980) - México - 1986.
14 BACHELARD, Gastón - La formación del espíritu científico (Contribuciones a un psicoanálisis del conocimiento objetivo) - (fecha original: 1948) - Siglo XXI Argentina Editores S.A. - Buenos Aires - 1972.
15 FREUD, Sigmund – Psicopatología de la vida cotidiana – 1901.
16 HELMAN, Jorge – “... DIOS HA MUERTO... - Ponencia oficial del panel: “¿Degradación de la vida erótica?” correspondiente a las XVIII Jornadas del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad J. F. Kennedy - SEXUALIDAD: “Lo mismo-Lo diferente, Lo diverso-Lo nuevo” - Buenos Aires - 30 de octubre de 1999 - Publicado por DOCUMENTA LABORIS del Departamento de Investigaciones de la Universidad John F. Kennedy – N* 7 – Buenos Aires – octubre de 2003. Publicado por la Revista DIÁLOGOS de ENCUENTRO PSICOANALÍTICO – N* 3 – JULIO de 2001 y por la revista psicoanalítica electrónica EL SIGMA – Buenos Aires – 29 de agosto de 2001 -Acceso a Internet: www.elsigma.com.
17 ECO, Umberto - Obra abierta - Ariel Editorial - (fecha original; 1979) - Barcelona - 1984.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 137 | marzo 2010 | Un contorno en la penumbra. Bordeando la ¿contratransferencia? 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La palabra arrinconada [primera parte] 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La palabra arrinconada [segunda parte] 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com