Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Comentario de libros

Las psicosis: El Hospital de Día o la vida de todos los días
  de Daniel Altomare, Letra Viva, 2009
   
  Por Guillermo Cichello
   
 
Suele ocurrir que un difícil concepto de la doctrina analítica se aclare sorprendentemente con el relato casual que otro analista realiza en un ámbito no especialmente destinado a la enseñanza. ¿A quién no le ha pasado alguna vez que en un rato perdido del servicio de un hospital, en la pausa del café de un congreso, en la charla informal entre colegas antes de escuchar una conferencia, alguien de pronto cuente, muy brevemente y como al descuido, algo de su práctica que produce en nosotros un efecto revelador sobre un asunto teórico muy arduo? No promuevo con esto una diferencia entre teoría y práctica que permita sostener que la primera sea la abstracción de la segunda, ya que los llamados hechos clínicos no son pre-conceptuales, sino que se constituyen como tales sólo por haberlos podido aprehender teóricamente. (No hay nada más práctico que una buena teoría, decía Kurt Lewin).

Freud registra tres ejemplos de esa especie, que luego se convirtieron en célebres, los de sus maestros Breuer, Charcot y Chrobak. Supo leer en esa suerte de marginalia, muy concisa y transmitida con despreocupación, la insistencia de una verdad no reconocida (allí acuñó la inolvidable frase: si lo saben ¿por qué no lo dicen?*). Aludo con esto, entonces, a la eficacia narrativa de ciertos relatos que no parecen perseguir el fin de esclarecer asuntos doctrinarios y, aun así, lo hacen.
Tengo la impresión que el conjunto de escritos iniciales de este libro de Altomare –que elige, para decir lo que sabe, la narrativa de esos relatos informales, dando cuenta, así, de sus incursiones analíticas en el campo de las psicosis– logra ese propósito. Muy lejos de la solemnidad, se encomienda a una enunciación despreocupada y fresca, aparentemente anecdótica; el resultado es un texto que transmite con toda seriedad las consecuencias contenidas en la decisión de tomar en tratamiento a sujetos diagnosticados como psicóticos.

No son escritos que necesariamente consignen éxitos clínicos o intervenciones afortunadas; con honestidad nos dice que cierta vez le ocurrió informarle a un sujeto con ideación paranoide que él se ocuparía de su seguimiento institucional: “Si me incluye después en su delirio y viene por mí no tendré derecho a decir que está loco”. Como ven en éste y en muchos otros relatos hay un componente humorístico bastante apreciable. No nos encontramos con el psicoanalista cómodamente sentado en su “sillón de cuero de más de dos mil pesos” –como dice Daniel Altomare– que revela la sutil interpretación escandiendo, para el asombro de todos, el significante que relanza de una vez y para siempre la vida de su paciente (no puedo contener la compulsión de solemnidad de una escena así), sino al que llega a la cita, medio transpirado y a las corridas, viboreando en su pequeño auto, al que dialoga sin mayores preocupaciones en el colectivo con su paciente, al que camina la calle atrás de una mujer que no resistía la internación de la clínica, al que rompe en carcajadas junto a un sujeto que le pregunta si estudió o al que decide atender a su analizante dando vueltas a la manzana bajo la lluvia. El respeto por la subjetividad de quien le ha confiado su experiencia usualmente martirizadora, convive con ese componente humorístico con el que muchas veces Altomare describe su propia posición.

Me parece advertir que ahí nos transmite algo fundamental (no sólo, pero especialmente) de la experiencia clínica con la psicosis: la modesta conveniencia de intervenir en el diálogo, desprovisto de pretensiones de infatuación, tan fácilmente propensas a los enfrentamientos imaginarios que es preciso evitar. Pero para narrar con humor sus propias tentativas en ese campo tan complejo, hace falta no “creérsela”, no presumir jactanciosamente que se está en posición de curarlo de su psicosis ni de educarlo de acuerdo a algún ideal normativizante (habitualmente neurótico), posiciones que ubicarían la cuestión –lo enseñó Flechsig– en el campo de una tensión agresiva de la que ya sufre por exceso y que implicaría un retroceso frente a la psicosis. El humor (ese “don precioso y raro” –como dijo Freud en 1927–), hace al estilo de Altomare; al servicio de una táctica, le permite soportar los reveses y avanzar allí donde tan fácil es retirarse para preservar los apasionados ideales de aquello que Freud denominó furor curandi.

El libro incluye, además, una interesante reseña sobre el concepto de esquizofrenia, un artículo –inscrito en la gran tradición analítica de lectura de textos literarios– sobre “El Horla”, el inquietante cuento de Guy de Maupassant, ocasión para teorizar sobre la fase previa al desencadenamiento de la psicosis y su articulación en delirio, y una lectura sobre el dispositivo de Hospital de Día; aquí insiste con dos de sus preocupaciones: por un lado, las suertes y desdichas que marcan el destino de un psicoanalista en una institución prometida a la Salud Mental; por otra, no confundir la ética del dispositivo analítico con el llamado encuadre.

Daniel Altomare no ha escrito un libro sobre la psicosis, restándose como analista, sino un testimonio –poco habitual– de su participación, de sus intervenciones acertadas o erradas, de sus conjeturas, de su prudencia, de los semblantes que la transferencia lo condujo a asumir, en fin, de su apuesta a favor del sujeto. El conjunto de los textos aquí reunidos permite afirmar que tuvo el módico privilegio de situarse a la altura del diálogo con cada uno de los psicóticos que le informaron sobre el derrumbe de sus vidas o lo tomaron como secretario, garante o testigo de sus reordenamientos.

Del prólogo de Guillermo Cichello
_____________
*. cf. Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 141 | julio 2010 | Cinco notas sobre la función del dinero 
» Imago Agenda Nº 138 | abril 2010 | El potlatch  (para un estudio de la función del dinero en psicoanálisis)

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com