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   Lo Real como límite en psicoanálisis

Incautos de lo real
  Por Isidoro  Vegh
   
 
Voy a tomar una frase del seminario “Les non dupes errent1. Es de la clase del 11 de diciembre de 1973: “Para el buen incauto (dupe2), el que no yerra, es preciso que haya en alguna parte un Real del que él sea incauto (dupe)”.
Pongamos algunas balizas, aunque parezcan elementales me parece que conviene hacerlo. Se trata del “buen” incauto. Sabemos que cuando Lacan quiere decir las cosas de un modo riguroso lo hace. Parecería que ser incauto está del lado de lo bueno y no sería recomendable no estar del lado del incauto. Entonces arriesgo, para que ustedes se sientan buenos y del buen lado, que estoy casi seguro que saben ser “dupes”. Cuando digo ustedes, desde ya que al primero que se lo digo es a mí mismo. Vamos a tomar el ejemplo de una escena que nos encuentra en posición dupe.

Hace un tiempo me invitaron del Círculo Italiano de Rosario, donde el público eran amas de casa, empresarios, gente que no tenía nada que ver con el psicoanálisis, quizás había uno o dos que alguna vez consultó a un analista. En esa oportunidad, a raíz del tema al que me habían invitado, se me ocurrió una pregunta: “¿Por qué el primer día del año es el 1 de enero?”. Me dijeron: “porque el calendario muestra que el 31 de diciembre termina el año”. “Sí, pero ¿por qué se hizo el calendario de ese modo y no se puso que termina el 4 de marzo, el 8 de agosto, el 20 de noviembre?”. Se quedaron un poco sorprendidos. Una señora dijo “es el día del nacimiento de Jesús”. Le recordé: “La Navidad es la natividad, ese es el día del nacimiento de Jesús”. Les dije: hay algo que es simple, si la Tierra es una pelotita que gira alrededor del Sol, como nos enseñó Copérnico, cualquier punto de esa elipse que la Tierra recorre a su alrededor lo puedo marcar y decir que cuando pase de nuevo por él se cumplió un año. Pues, lamentablemente, los cuerpos celestes no pueden decidir cuándo empieza y termina un año. No es un hecho astronómico, lo que lo decide es un hecho que escapa a lo astronómico. ¿Qué se festeja el 1 de enero?, ¿por qué el 1 de enero? Después de un largo rato alguien se acordó que está escrito en el almanaque. El recuerdo sufría de lo que nosotros los psicoanalistas llamamos represión, una represión en la cultura. El almanaque dice que es el día de la circuncisión de nuestro Señor. Es el día del Brith, que quiere decir en hebreo circuncisión y pacto. Entonces les hice un chiste del que se rieron por cortesía pero no creo que les haya gustado en demasía. Les pregunté: “¿Qué hace nuestra cultura occidental y cristiana celebrando el comienzo de un nuevo año con un rito judío?”. En el momento en que se inicia el nuevo año, no pensamos en esto, levantamos la copa y brindamos. Somos dupes. Los felicito, cualquiera de ustedes que se hubiera quedado pensando en todo esto sería candidato a muchos años de análisis.

Pero ahora sí pensemos: Jesús era un niño nacido en una familia judía. A los ocho días del nacimiento, el 1 de enero, es el día en que se le hace a un niño judío la circuncisión. Los primeros cristianos, que eran judíos, incluso Pablo, sabían muy bien que un ser humano no nace cuando adviene como viviente, sino cuando recibe la marca con la cual la comunidad lo reconoce perteneciente a ella. Es algo de lo cual somos dupes: festejamos, brindamos, no sabemos por qué se tiran fuegos artificiales, ¿quién se lo pregunta? Lo hacemos. Ahora, en este espacio, siguiendo a nuestro maestro Freud, nos animamos a correr el velo, a ser menos dupes, a errar un poco. Y erramos de distinto modo según sea con Freud o con Lacan. Este año, mientras estaba plácidamente sentado en la cubierta de un barco en el río milenario, en el Nilo, adonde volví por tercera vez, se me ocurrió que alguna razón debía haber para que Freud situara el origen del monoteísmo en Moisés, y Lacan situara su pensamiento en torno al monoteísmo, en relación al protopadre Abraham. Algo se debía jugar en esa diferencia. Y creo que la diferencia se nota como algo enigmático en el mismo texto sagrado.

Tuve el gusto de sorprender a algunos rabinos mostrándoles que hay un párrafo incomprensible en la Biblia en el cual no habían reparado: Dios se le aparece a Moisés3 y le dice: le dirás al faraón que deje salir a mi hijo preferido, el pueblo judío, si no le mandaré todas las plagas. Anda y hazlo, tú eres el que tendrá que hacerlo. Moisés sale, Dios le encargó la tarea, y en el párrafo inmediato siguiente Moisés está caminando con su mujer Sefora y con su hijo, cuando se le aparece Dios y lo quiere matar. Está a punto de matarlo, Sefora toma un pedernal, un cuchillo de piedra, le hace la circuncisión al hijo, con el prepucio le toca los genitales a Moisés y le dice “tú eres mi esposo de sangre”. Dios lo deja. En el párrafo siguiente Adonai le habla a Aarón, hermano de Moisés: anda a buscarlo a Moisés al desierto. ¿Qué es esa irrupción de Dios entre un discurso y otro? Es el retorno de lo que Moisés, habiendo sido criado en la corte egipcia no había cumplido. No había cumplido el pacto. Y si el pacto no se cumple de un lado, del otro lado queda anulado. Brith es el pacto entre uno de los nombres de Dios, dice Lacan, El-Shaddai y el humano. Con ese nombre se presenta en el momento del pacto, y es un pacto que reenvía a dos escenas: cuando Dios le dice a Abraham, siendo el marido de una mujer que ya había pasado muchos años desde su menopausia, “vas a tener hijos y en cambio te circuncidarás y todos los varones que están a tu servicio”, y es un pacto con un Dios con el cual hubo otra escena, cuando de ese hijo que tuvo por milagro le pidió el sacrificio y lo suspendió cuando Abraham dio prueba de su fidelidad al mandato divino. Si juntamos las dos escenas, el Brith por un lado y la suspensión de la muerte de Isaac, del sacrificio que Dios le pidió, nosotros leemos en ese pacto el acuerdo por el cual el Otro suspende la demanda del sacrificio en la medida en que el sujeto, la criatura, acepta una marca en el cuerpo, el Brith, que es un símbolo. ¿De qué? ¿Por qué esa marca se produce como un corte en el falo, en el pene? ¿Por qué el corte en ese lugar y no en otro? Es el órgano del goce, es el símbolo de que una parte del goce habrá de perderse. En términos clásicos freudianos lo llamamos prohibición del incesto, pero no es sólo el hecho de acostarse con mamá. En cada uno de los goces que están en la cultura, en el lazo social, decide vías aceptables y otras que no. El límite lo marca el αιδοs, la barrera del pudor. ¿Por qué hay malas palabras? La palabra “caca” no despide mal olor. Las malas palabras son las que muestran el goce sin el velo correspondiente.
Vuelvo a nuestra cita: “Para el buen incauto (dupe), el que no yerra, es preciso que haya en alguna parte un Real del que él sea incauto (dupe)”.

Señores, hoy, como el 31 de diciembre a la noche, algo quedará elidido. Lacan dice en R.S.I.: “El falo, pues, es lo Real, sobre todo en tanto que se lo elide”4.
Ayer contaba Clara Cruglak5 el horror que irrumpe cuando se levanta el velo y aparece el falo. Pero atentos a la letra de Lacan, recuerdo que el falo no es la existencia de lo Real. Hay un Real que existe a ese falo y que se llama el goce. El falo es lo Real en tanto que se lo elide, pero en tanto no es lo Real de lo Real sino lo Real de lo Simbólico, lo simbólicamente real, lo que marca el lugar del agujero de lo simbólico. Ese agujero que contamina su agujero a los demás registros. Es un agujero en el nombre que señala, por su enlace con lo real, un agujero en el goce. Nos llamamos parlêtres porque así se muestra que la palabra decide nuestra relación a lo real del goce.
Dice Lacan en Le Sinthome: “Es este falo el que tiene el rol de verificar del falso agujero que él es real. Es en tanto que el sinthome6 hace un falso agujero con lo simbólico que hay una praxis cualquiera, es decir, algo que revela del decir, de esto que llamaré también en la ocasión l’art-dire (el arte-decir)…7

Si bien cuando propone el sinthome Lacan avanza, el sinthome no puede remediar nada sino en el campo del lenguaje y la función de la palabra. Los animales como vivientes no hacen sinthome, sólo el parlêtre puede hacer sinthome. Y el sinthome puede remediar una falla de lo simbólico cuando el falo funciona haciendo de un falso agujero un agujero. ¿Y qué es el falo? Es el significante de la falta en el Otro. Pero ¿qué quiere decir eso? Demos un pasito más, Lacan, en Le Sinthome, dice: “... yo retorno a mi Φ, Φ mayúscula, la letra griega, que puede también leerse como la primer letra de la palabra fantasma. Esta letra sitúa la relación entre lo que yo llamaré una función de fonación, he aquí la esencia del Φ contrariamente de lo que se cree…”8.

¿Qué quiere decir que Φ, letra con la cual Lacan escribe falo, también nombra una función de fonación? Lo fónico se opone a lo fonemático. Fonación es la encarnación en el cuerpo de los fonemas de la lengua de cada uno. Fonación quiere decir lo que descubrió Troubetzkoy9, uno de los primeros que estudió la estructura de lo que es un fonema, que para un francés la r como la pronunciamos nosotros está perdida definitivamente, como para nosotros está perdido definitivamente pronunciar la r como un francés. O la p para alguien que habla en turco. Eso quiere decir que el falo como función de fonación, en la medida que nos instaura en los fonemas de una lengua, nos sustrae de los fonemas que irremediablemente nunca podremos pronunciar.

Una última cita de R. S. I.: “Dios, él, comporta el conjunto de los efectos del lenguaje, comprendidos los efectos psicoanalíticos, lo que no es poco decir”10.
Si en lugar de hablar del Otro y el sujeto, a lo que estamos acostumbrados, hablamos de Dios y del falo, estamos diciendo de otro modo el pacto de Dios con Abraham, nombrando la esencia de lo que nos constituye. La digo así: el Brith es el pacto de Dios y el viviente cuando se hace humano. Por el campo del lenguaje y la función de la palabra advierte que su destino es el humus, la tierra, como decía Jean Baptista Vico. Y así se nombra dupe, con el nombre de su ausencia. La advierte, aún en la forma invertida del estruendo y la fiesta –podríamos, siguiendo a Hemingway preguntar “¿por quién doblan las campanas?”–. Anticipa cuando la cuenta termina, y a la existencia la decide el valor del instante.
Hoy seremos dupes, brindaremos y festejaremos según las pautas de nuestra cultura y el tiempo histórico que nos concierne. Dupes de lo real, del goce, realizaremos, una vez más, un pacto que nos antecede. Ahora, acordaremos con Lacan, donde termina esta exposición: para ser dupe, conviene estar enamorado de su inconsciente.

Nota: se corresponde con el Texto presentado en la EFBA –Coloquio de Verano– Enero de 2010.
_________________
1. Lacan, Jacques: “Les non dupes errent”, Seminario inédito, 1973-74.
2. Término que en francés e inglés alude al engaño, a lo incauto.
3. Biblia de Jerusalen ilustrada, Éxodo, parágrafo 4 24, Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao, 1975, pág. 73.
La Bible, traduite et présentée par André Chouraqui, Desclée de Brouwer, Paris, 2003, pág. 122, Exode, “Un époux de sang”.
4. Lacan, Jacques: “R.S.I.”, clase del 11 de marzo de 1975, versión inédita. “Le phallus donc, c’est le Réel surtout en tant qu’on l’élide”.
5. Texto presentado en la jornada “Coloquio de verano” en la EFBA – Enero de 2010.
6. Sinthome: así nombra Lacan a la ecritura de Joyce que remedia la falla en la estructura. Es una reparación en lo real de una falla del nudo.
7. Lacan, Jacques: “Le sinthome”, clase del 9 de marzo de 1976, versión inédita. “C’est ce phallus qui a ce rôle de vérifier du faux trou qu’il est réel. C’est en tant que le “sinthome” fait un faux trou avec le Symbolique qu’il y a une praxis quelconque, c’est-à-dire quelque chose qui relève du dire, de ce que j’appellerai aussi bien en l’occasión l’art-dire…”.
8. Lacan, Jacques: Ibid, clase del 16 de marzo de 1976. “C’est bien en quoi je revieus à mon Φ, mon grand Φ qui peut aussi bien être la première lettre du mot fantasme. Cette lettre situe les rapports de ce que jáppellerai une fonction de phonation – c’est là l’essence du Φ contrairement à ce qu’on croit…”.
9. Troubetzkoy, N. S.: “Principes de Phonologie”, Éditions Klincksieck, Paris, 1970, pág. 290.
10. Lacan, Jacques: “R. S. I.”, clase del 17 de diciembre de 1974, versión inédita. “Dieu, lui, comporte l’ensemble des effets de langage, y compris les effets psychanalytiques, ce qui n’est pas peu dire”.
 
 
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