Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboraciones exclusivas

¿Disolución o transformación?
  Por Norma Píngaro
   
 
Asistimos a nuevos paradigmas posmodernos. Las relaciones son líquidas, con vínculos efímeros y poco profundos. Principios y relaciones que en la modernidad eran sólidos, hoy en día pueden ser cuestionados y reemplazados, según la necesidad coyuntural.
¿Qué se entiende por líquido y sólido? Sygmund Bauman lo plantea como metáfora extraída de la física. Los sólidos son aquellos principios en que se basaba la sociedad, pilares de las relaciones humanas, que no se cuestionaban. En física los líquidos, a diferencia de los sólidos, no conservan fácilmente las formas, predomina en ellos el tiempo, pero no el espacio. Persisten a través del tiempo, pero cambian constantemente de formas, no permanecen en un espacio determinado. La característica actual es la de la fluidez.

Se pondera la capacidad de cambio, como una de las virtudes que el ser humano posmoderno debe tener ¿Cuál es el límite? ¿Cuáles los márgenes para nuestra ética, en una época dónde dar la palabra tiene un valor relativo? Asistimos a transformaciones paulatinas, donde la tecnología influye muchísimo en nuestra forma de relacionarnos. En Internet se pueden tener muchos contactos y pocas relaciones de sólida amistad. Si algún vínculo no nos satisface podemos cancelarlo rápidamente. Esto puede darnos cierta sensación de poder, pero a la vez puede ser muy persecutorio. Podemos eliminar con premura aquello que no queremos, pero también nos pueden eliminar, sin darnos otra oportunidad, sin el proceso lógico de encausar el enojo y aceptar o dar disculpas. Afirma Lipovetzky: “Con el universo de los objetos, de la publicidad, de los mass media, la vida cotidiana y el individuo ya no tienen un peso propio, han sido incorporados al proceso de la moda y de la obsolescencia acelerada: la realización definitiva del individuo coincide con su desubstancialización, con la emergencia de individuos aislados y vacilantes, vacíos y reciclables ante la continua variación de los modelos” .
En esta nueva fase de la historia occidental predomina la lógica individualista que implica vivir aquí y ahora. Con escasos ídolos y tabúes, rige el vacío existencial. Ámbitos como la política son cuestionados, ridiculizados mediante la ironía. Sabemos que el ídolo es tomado por el adolescente como ejemplo, reemplaza a las figuras paternas, de las que se desprende, y responde al ideal del yo. Si no existe como referente, queda un vacío que no le permite encausar su energía hacia un objetivo determinado. Nos vemos obligados a desarrollar un narcisismo flotante, es decir, tener cierta disponibilidad para adaptarnos a la fluidez y la aceleración. Sumidos en la vertiginosidad, transitamos un paisaje que, como una cambiante pantalla, nos transporta de un lado al otro vertiginosamente, llevándonos de una actividad a otra, en una apretada agenda, sin posibilidad de reflexión ¿Qué es lo que detiene esta carrera? Quizá la puesta en juego de nuestro deseo. Pero ¿cómo reconocerlo dónde no tiene espacio ni tiempo?

En relación al poder, ya no es importante una ubicación geográfica para dominar, sino el juego de presencia-ausencia del poderoso, la huida se convierte entonces en un arma, es decir, es más importante la manipulación desde un lugar inaccesible, que tener una posición privilegiada en un sitio geográfico determinado.

La notebook reemplaza a la agenda y permite tener toda la información necesaria para trasladarse de un lugar a otro, relativizando la noción de hogar.
El malestar de la cultura ha cambiado. Muchos pacientes llegan al consultorio con el diagnóstico de ataque de pánico y muchos jóvenes con adicciones. Adultos con miedo, adolescentes evadiéndose. Sin embargo, las estructuras clínicas siguen vigentes. Han cambiado en cierta forma sus manifestaciones. La fobia por ejemplo, ya no aparece como la clásica del caso Juanito freudiano, sino que actualmente los vínculos tienen características fóbicas. Cierto temor al compromiso, a relacionarse estrechamente. Internet ofrece la posibilidad de relacionarse en forma lábil y efímera en seudo vínculos donde el como si oficia de escudo que defiende del posible dolor que ocasionan la pérdida y el desencuentro.
Si bien es cierto todo esto, por otro lado, como analistas ¿no corremos el riesgo también, de juzgar erróneamente estas nuevas formas de relacionarse, desde el prejuicio y el desconcierto que nos despiertan?
Hay que aceptar que la comunicación en redes nos da la posibilidad de información, difusión y reencuentro, como jamás hubiéramos imaginado. Sólo requieren una posición subjetiva activa donde la posibilidad de discriminar, seleccionar, acotar lo que recibimos sea puesta en juego. Y esta posición implica hacer de la nueva tecnología un instrumento más de la comunicación en todas sus variantes y no al revés, es decir evitar ser nosotros instrumentos de ella. Desde el psicoanálisis como desde el aprendizaje se plantea el desafío de que el sujeto no acepte pasivamente lo que recibe, sino que pueda construir internamente, tanto los conocimientos recibidos, así como los vínculos afectivos que desee. Donde la capacidad de reflexionar acerca de sus principios no sea cercenada. Estos cambios, positivos y negativos, nos sumen en renovados malestares culturales. Como analistas debemos aceptar el reto de repensar la clínica en estas circunstancias.
Estas modificaciones sociales influyen en el adolescente que atraviesa un proceso donde debe desprenderse y apropiarse de imágenes identificatorias que corresponden al ideal del yo. ¿Y si son débiles, decepcionantes o simplemente no están?
La comunicación, la pertenencia y la inclusión operan de otro modo en esta nueva era y nos convocan a nuestra flexibilidad y compresión como analistas.

El consumismo es una promesa de acallar el vacío pero fracasa y las adicciones hacen su aparición. Hoy, más que nunca, el adolescente es incitado a consumir, sobre todo tecnología, que queda caduca rápidamente. Por otro lado, existen pocas posibilidades de inserción laboral, y el estudio no aparece como un ideal valioso. La frustración puede conducir a la adicción.

La droga cumple distintas funciones, según el nivel económico y la edad del joven. Por ejemplo en el adolescente de entre 14 a 18 años la puede utilizar para pertenecer a un grupo, para acallar la angustia que le produce su futuro incierto, su presente vacío. En el joven sobreadaptado, que trabaja en una empresa familiar, que ha seguido la carrera que sus padres esperaron, sin tener el tiempo para preguntarse por su deseo, puede funcionar como una evasión ante tanta presión externa. Tendremos que diferenciar cuándo oficia de suplemento y cuándo de complemento. Cuándo es utilizada para separarse del Otro y cuándo para sobreadaptarse a los deseos del Otro vividos como mandatos. Si entendemos que nuestra clínica es el caso por caso, nuestra pregunta, despojada de toda posición superyoica, será: ¿qué función cumple la sustancia externa para determinadas adicciones?
El riesgo también es la violencia hacia los demás y hacia ellos mismos. La soledad. La imposibilidad de desarrollar las propias capacidades. Y sabemos como analistas que todas estas situaciones repercuten ampliamente en la salud mental. Las llamadas patologías de borde, tan en boga actualmente, hacen que utilicemos mucho más instrumentos psicoanalíticos, como puede ser la construcción por sobre la interpretación.
Esta violencia puede recaer sobre el mismo adolescente que utiliza el tatuaje, la adicción, la confrontación física con otros, para expresarla.

Lo observable es la dificultad en poner en palabras, de ligar la angustia al significante, se observa también en los trastornos de alimentación, en los acting out y en los ataques de pánico. Lo no dicho se expresa de forma sintomática. ¿Hay otras maneras de hacerlo?

Aquello que no se dice, porque no hay palabras ni lugar que la sociedad ofrezca, deberá expresarse. El joven necesita tramitar sus cambios y las herramientas, en la actualidad, son otras.
De acuerdo con el último Lacan, el acento tendría que ponerse en los vínculos interpersonales, en la inmixión de otredad en psicoanálisis.
Cito a Eidelsztein: “Quizás el máximo desafío planteado al psicoanalista de hoy por la ideología social sea rechazar la certeza que afirma que la alegría, la tristeza, las ganas de vivir, la fuerza de hacer cosas, el entusiasmo, el deseo sexual, etc., provengan de la carne –víscera o cerebro– y no se estimulen con fármacos –legales o prohibidos– sino de la relación con el Otro y al Otro”.

Los jóvenes se expresan a través de lo que Freud denominó la “facultad del artista”. ¿Cuál es esa facultad? La de convertir la fantasía en una expresión artística. El creador da forma a determinado material hasta que corresponda a sus fantasías modificadas, cancelando temporariamente la represión, obteniendo placer en ello y donde la sociedad también lo obtiene dándole sentido al objeto de arte.
Desde esta perspectiva podemos ver al tatuaje, en algunos casos, como una expresión creativa socialmente aceptada y no como una flagelación.
Desde el tatoo hasta las bandas de rock, pasando por toda expresión creativa en internet, el adolescente abre una grieta en la homogeneidad impuesta en la sociedad y sobre todo en los mass media. Se sirve de estos medios para manifestarse. Da a ver y oír un mensaje que, como un sueño en análisis, debemos descifrar.


Bibliografía:
Freud, S. “Introducción al narcisismo”. Obras completas. Buenos Aires. Amorrortu. Pág. 91
Lacan, J. El seminario. “Libro 16”. Clase 20/11/68, inédita.
Cuervo, A. “La enigmática facultad del artista”. www.elsigma.com
Eidelsztein, A. Las estructura clínicas a partir de Lacan. Volumen II. Ed. Letra Viva. Buenos Aires. 2008
Píngaro, N. La creación literaria: un juego para des-encontrar la palabra. Ed. Letra Viva. Buenos Aires. 2007
Lipovetzy, G. La era del vacío. Anagrama. Barcelona. 1986.
Sygmunt, Bauman. Modernidad Líquida. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2002

 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com