Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboración

La regla fundamental.
  Un comentario fragmentario del acto analítico
   
  Por Claudio Glasman
   
 

De cómo Lacan le devuelve a la regla analítica su carácter fundamental

Desde el momento en que Lacan afirma que la sentencia sagrada, en el principio era el verbo y la faústica y profana, en el principio era el acto, no se excluyen ya que sin acto no habría principio y sin verbo no habría acto, ciertas oposiciones que están muy instaladas en nuestra doxa analítica, en nuestro modo de leer y de hablar, es decir, de no decir y meramente para-citar, como las de síntoma y fantasma, significante y objeto, simbólico y real con sus correspondiente práctico. Acto e interpretación, donde el “y” de la conjunción ha perdido esa función ambigua que Lacan le daba en “El deseo y su interpretación”, el “y” se transformaba en un “es” quedando performativamente que “el deseo es la interpretación” y “la castración es la interpretación de la castración”, sino que por el contrario se ha transformado en un “o” excluyente, un o bien… o bien… que instala pedagógicamente oposiciones simples y limpias.
Esta pasión por aclarar nuestra experiencia está puesta en cuestión desde el momento en que es planteada la opacidad de la estructura envolvente del acto, en cuyo interior la interpretación es un modo de intervención significante que implican tanto a la verdad del deseo, es decir al sujeto y en su límite imposible a lo real del goce, al objeto.

Lacan nos propone tres referencias que llama esenciales para la indagación del acto analítico, la “Psicopatología de la vida cotidiana” –de allí extrae la fórmula aforística “el acto es la lectura del acto” –; La transferencia y su manejo –es parte inalienable del acto sostener la transferencia en tanto sujeto supuesto al saber–; y por último, La división constituyente de su estructura, de su forma, una envoltura, entre la tarea analizante que se realiza en el interior del acto del analista que la sostiene. El analista sostiene entonces dos términos que se van a mostrar contradictorios y de implicación mutua, uno no es sin el otro: la tarea y la transferencia.
A estas tres referencias podríamos agregar, quizás como una cuarta, la exigencia inherente al acto de que no puede haber acto analítico que no implique y produzca el “efecto sujeto”.
Las cuatro están contenidas en lo que llamamos, a veces sin prestar valor a lo que decimos, “La regla fundamental del psicoanálisis”. Nos preguntamos ¿Por qué es fundamental la regla fundamental?

El seminario del acto está dirigido a dos cuestionamientos fundamentales para la práctica y la teoría psicoanalítica: el sentido del acto apunta a la puesta en cuestión del sujeto del inconsciente y a lo que la regla introduce como un referente esencial, el sujeto supuesto al saber “sin el cual la transferencia no pasa de ser una obscenidad”: el proyecto es mostrar lo que el vela y a lo que queda reducido como consecuencia del acto al término del trayecto, ese deyecto, el objeto a, el analista. Este doble cuestionamiento toma tres vías de interrogación:

Una razón práctica y sus consecuencias: la regla fundamental.
Una razón teórica, la vía homológica, lógica matemática, en particular Frege y los cuantificadores.
Una razón ficcional, la analogía trágica.
Las tres comparten algo que consideramos fundamental: afirman y al mismo tiempo ponen en cuestión la existencia del Todo, afirman y niegan la existencia del Uno, Uno del saber, como Universal e Imaginario. Saber idealizado, en fin como Sujeto supuesto al saber que es un Nombre de Dios. Muestran, cada una a su modo a qué se reduce el Todo al final de la partida y correlativamente de qué sujeto se trata en el análisis; y finalmente y al mismo tiempo qué tipo de objeto velaba la ilusión del todo e indicaba simultáneamente. La puesta en cuestión de las relaciones del sujeto con el saber y el sexo es la perspectiva de la subversión del sujeto

Paradojas que introduce la regla fundamental
Con el enunciado de la regla fundamental el analista, da inicio al acto. Digamos entonces que es el analista quien efectúa el principio del acto. “A partir de ahora… diga todo sin excepción”. Es inherente al acto instituir un comienzo o mejor aún un recomienzo.
Dicho de otro modo, la regla fundamental introduce el punto de partida de la partida analítica y por la regla y su incitación al saber se instituye aquí una paradoja, la negación del descubrimiento freudiano: el sujeto supuesto saber. Sin embargo, esta misma incitación al saber tiene por contrapartida que del lado del sujeto del análisis, al analizante, se le pide que abdique del decir. Esta iniciativa del Otro-analista, no alcanza, y es necesaria todavía una elección del sujeto –que supone estar dispuesto a someterse a la prueba de la verdad–. Encuentro en esta elección un punto fundamental, porque dimitir del discurso como agente, ausentarse como antecedente crea las condiciones para que el sujeto del acto, se produzca como consecuencia del propio o mejor dicho de lo impropio de su decir. No olvidemos que el sujeto puede elegir no jugar la partida.

Si bien la regla por su incitación al saber, instituye la Transferencia entendida como sujeto supuesto al saber, que, en tanto conjunción entre sujeto y saber, es la negación del inconsciente, sin embargo y al mismo tiempo incita a ese saber inconsciente como saber sin sujeto, ha elegido ausentarse. El sintagma incitación al saber es necesario sostenerlo en su rica ambigüedad apuntando paradojalmente a los dos componentes del acto: así como incita al Saber de Dios a su existencia, en un movimiento contrario incita a la producción del saber acéfalo, fragmentario, disperso, y disjunto respecto del sujeto. Con el “diga todo…, parece magia, juego de ilusionismo, y el todo aparece para responder por Todo. Sin la institución del Todo, como garantía de saber, el sujeto del análisis no aceptaría jugar el juego. El Otro de la transferencia, aparece aquí la red o el colchón para que el paso de entrada sea sin riesgo. Diga lo que diga, el Otro que me autoriza está ahí. La institución de la fe transferencial es condición necesaria para la destitución de la fe de la divina transferencia. En el mismo movimiento que se Instituye el Sujeto supuesto al saber se destituye al sujeto del decir, he aquí otra paradoja. Esto último hace que la regla y lo que des-instituye anticipe la caída del sujeto supuesto al saber.

Se parte en el comienzo de un sujeto ingenuo, que se deja alienar, es decir representar por los significantes que la asociación libre produce. Al final del recorrido nos encontraríamos, con un sujeto tan dividido como al principio pero advertido de su división. Toda una cuestión que nos queda por interrogar: el alcance del término “advertido”.
El analista no solo incita al saber sino que, una vez instituido, lo sostiene en tanto sujeto supuesto al saber. Es parte de su función de analista sostener la transferencia. El es un sostenedor de la fe pero no es, no debería serlo, un defensor de la fe. Sostiene la existencia del Uno pero no defiende la fe en su existencia. Hay una aproximación inquietante entre la función del que instituye y sostiene la fe en el Todo y aquel que se consagra, como un cruzado a ser un defensor de la fe. Es necesario interrogar esta inquietante proximidad. Digámoslo con más énfasis: entre el analista y el masoquista hay aproximaciones ciertas y ciertas diferencias sutiles. En el masoquismo se trata de ser el objeto-instrumento, siervo de Dios.
Además de afirmarse positivamente como instrumento-voz, grito y silencio, hay una negación, sustracción de la palabra del sujeto.

El analista, si bien sostiene la fe en el Todo, si bien también es instrumento, lo es para hacer posible la tarea. Además, se supone que por haber atravesado la dolorosa experiencia de su inexistencia, próxima al desamparo originario y al desasosiego en ese atravesamiento ha perdido la Fe en el Todo-Saber-Dios y sin embargo se sirve de ella dando garantía y autorización a una tarea de pura palabra que terminará negando la existencia del Todo que la sostuvo.
.
El analista instrumento
“Uno se analiza con su analista” al modo en que Aristóteles plantea que el hombre piensa con su alma, en un sentido instrumental. Es ese sentido instrumental, en tanto que objeto-instrumento que el analista sostiene en un sentido distinto la tarea. Ese instrumento, esa parte que está en causa en la división del sujeto es lo que la ilusión del todo viene a velar.
Si el analista también fuera un buscador de saber, o un defensor de la fe, la cosa estaría definitivamente perdida porque: o estaríamos en la búsqueda neurótica o en la investigación perversa.
En el principio está el germen del renacimiento del Otro, Institución de la transferencia, como también los medios para su liquidación su reducción a los términos de la distribución final: el sujeto advertido de su división y el objeto a. La distribución disimétrica entre tarea y acto se ha consumado de este modo, sujeto dividido y el objeto a.

La posición de instrumento aproxima al analista y al masoquista, la función de instrumento que tienen los aleja: el analista –instrumento que hace posible un trabajo de la palabra que pone en cuestión al Otro–, el masoquista –instrumento que sostiene una práctica de desposesión de la palabra del sujeto y que tapona el agujero del Otro haciéndolo existir–. Si el masoquista es el amo del juego el analista se hace el amo, en el sentido de la simulación, como quien dice hace de Todo, sin serlo. También por eso se analiza un analista: “Al hombre que le está dado un poder le será muy difícil no abusar de él”.
Se supone que su carácter de instrumento termina en la producción de una verdad que él encarna en su caída. Aquí quería plantear una dificultad de los analistas. Hay la fe en el Todo… cuestionamiento de la fe, negación de la fe pero también renegación, Verleunung, de esa creencia.

Al final del análisis se produce esa separación, distribución que estuvo desde siempre y ahora queda experimentada: el analista es producido como a, evacuado como a, expulsado como a.
El sujeto habrá jugado su cita con la autoridad del saber, se supone que al final de la partida, experimentará la verdad a la que se ve reducido, destituido, el deser.
Ahora decimos, que esta fe en el todo tiene modos de retornar. La destitución del sujeto supuesto al saber puede volver como Re-Institución transferencial. Hay modos de restauración de ese Todo caído, la re-institución del saber idealizado en la Institución, de la Institución como retorno del sujeto supuesto al saber. Aquí los analistas corren el riesgo de convertirse en instrumentos al servicio del Saber Instituido, encarnado en la autoridad institucional. El sostenedor de la fe, ahora es un defensor, un militante, al servicio del aparato de goce institucional. “La cita con la autoridad” que ha caído como autoridad del saber Todo, se recupera como el goce de la “cita de autoridad”: Lo que ha caído, la institución puede restaurarlo, la herida abierta al final, el aparato institucional desmentirlo, quizás a esto se refería Freud en uno de sus últimos textos cuando decía que hostilidad y partidismo eran por parte del analista un modo de resistencia. Todavía no hemos hecho la cuenta del costo sacrificial que estas militancias implican. Ese deseo advertido será entonces un deseo advertido de cualquier consagración a las figuras y nombres de autoridad del saber Institucionalizado. Doble responsabilidad Política de los que sostenemos prácticas institucionales ya sea como miembros o en función de una dirección que no podría ser otra que una acorde al fin de la que se ejerce en el acto analítico.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 157 | febrero 2012 | Freud después de Lacan: ¿Análisis terminable e interminable? 
» Imago Agenda Nº 134 | octubre 2009 | La angustia Freudiana y la nuestra:   algunas observaciones sobre lo que “Inhibición, síntoma y angustia” nos enseña
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | Psicoanálisis, profecías y destinos: esbozos del sujeto en la creencia y la fe 
» Imago Agenda Nº 124 | octubre 2008 | Algunas notas sobre técnica analítica y ética trágica 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | Las reglas del juego  Primera parte: La regla fundamental
» Imago Agenda Nº 106 | diciembre 2006 | Algunas observaciones sobre psicoanálisis y tragedia 
» Imago Agenda Nº 99 | mayo 2006 | Freud: de la escritura de la práctica o del acto a la escritura 
» Imago Agenda Nº 85 | noviembre 2004 | El "nombre de los lobos" o lo que no cesa del sentido del retorno a Freud 
» Imago Agenda Nº 79 | mayo 2004 | La declinación del padre: el síntoma, nuestro padrecimiento 
» Imago Agenda Nº 66 | diciembre 2002 | Psicoanálisis, política e interpretación 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com