Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Ficción y Realidad en Psicoanálisis

Verdad y real
  Por Isidoro  Vegh
   
 
Un filósofo amigo, Mario Casalla, esto decía acerca de la verdad: “Debemos destacar la decisión heideggeriana de pensar el Logos como ‘reunión’ de aquello que –necesariamente– debe permanecer oculto y por ende su peculiar relación ontológica con la ‘verdad’ (alétheia). Verdad y lenguaje quedan ahora férreamente interconectados.

También aquí sumariamente presentado, el planteo de Heidegger parte de la tradición griega. Recordará que logos proviene del verbo léguein, el cual tiene como una de sus significaciones primigenias la aceptación de reunir. Se trata sin embargo de un ‘reunir’ muy especial, en el cual se da una triple circunstancia: es un reunir, en el sentido de un poner, un dejar estar (lo así puesto) y, por fin, un recoger (guardar, cobijar) lo presente (en su presencia).”
Mario Casalla planteaba la diferencia de una traducción no pensada a una traducción pensada. Aquí se trataba del fragmento 50, tal como fuera agrupado por Diels, de Heráclito de Efeso, que se traduce habitualmente así: “No escuchando a mí, sino a la Razón (Logos), sabio es que reconozcas que todas las cosas son Uno”.

Si uno se encuentra con las cosas en la realidad, dice “hay una silla, pero también hay un grabador, hay una taza de café, un vaso, una persona, otra”, son muchas, no es una. Sin embargo, para el logos es una. Concomitancia con el poema de Parménides, donde nos señala que el Ser es Uno. Sin embargo, en la traducción que hace Heidegger, esta misma frase dice así: “Perteneciendo no a mí sino a la posada que recoge y liga”. Lo de la posada que recoge y liga nos evoca una frase clásica de Heidegger: “El lenguaje” –podríamos decir el habla– “es la casa del ser”. Entonces vuelvo a retomar la traducción pensada de Heidegger: “Perteneciendo no a mí sino a la posada que recoge y liga: dejar-estar-extendido Lo Mismo: lo Bien Dispuesto (la posada que recoge y liga) esencia: Uno uniendo Todo”.

Se trata de permitir que el lenguaje, el logos, en lugar de velar esa presencia que quiere ofrecerse, pero que también se oculta, le de un lugar.
Dijo también, nuestro amigo filósofo: “y esto no se da de suyo; exige la acción de un logos develador que, en cuanto tal, hace salir a la luz aquello que a su vez tiende a ocultarse: a saber, el ser. En ese relámpago siempre amenazado de la ‘presencia’, aquellos pensadores-poetas de la Fysis (esos fysiologoi) entrevieron la ‘verdad’, la alétheia, el desocultamiento”.
Por último dice: “Señalemos el énfasis heideggeriano en pensar el Logos como ‘decir’ y la concepción tripartita del lenguaje que aquí está supuesta. Si el Logos –recogiendo una de las significaciones del rico verbo arcaico léguein– es ‘decir’, éste se articula a su vez en tres niveles de significación”. “Por lo tanto, la esencia del lenguaje, su origen, no está en el acto del decir (escrito u oral); ni tampoco en el nivel de lo dicho (el discurso ya concretado del habla), sino en ese previo donde algo se da a decir”.

Sigue: “En ese lugar donde el Habla (y no el hombre) es quien habla; donde éste se encuentra ‘atravesado por el lenguaje’ (utilizando ahora una metáfora lacaniana) y donde todo hablar posterior no es sino un co-rresponder”.
¿Advierten por qué Lacan destacó su acercamiento a Heidegger?
Esto, en Lacan, en relación a la Alétheia, a = sin, Lethé = olvido, ocultamiento, luego des-ocultamiento. Lacan lo dice así en “La subversión del sujeto y la dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano”: “La vérité n’est rien d’autre que ce dont le savoir ne peut apprendre qu’il le sait qu’à faire agir son ignorance”1. Traduzco: “La verdad no es otra que esto de lo cual el saber no puede aprender que la sabe más que al desplegar su ignorancia”. Diría a mi manera: es en los tropiezos del saber que el saber aprende que la verdad lo habita.

Ahora los voy a invitar a un paso más, porque estamos en un tiempo que es el tiempo del post-lacanismo, es el tiempo donde palabras que fueron verdad pasan a ser palabras gastadas. Cualquiera de los lectores podría decir que escuchó muchas veces citar a Heidegger y decir que la verdad es Alétheia, des-ocultamiento.
Entonces vamos a ir a la prehistoria de la Alétheia, porque no nos alcanza con decir que la verdad es des-ocultamiento. Esa es una parte de la verdad. Les voy a proponer algunos párrafos de un texto que interrogó la Grecia arcaica, anterior al siglo de Pericles. El escrito en cuestión es de Marcel Detienne y durante muchos años estuvo agotado. En francés salió por primera vez en 1967. Ha trabajado muy cerca de Jean Pierre Vernant, y el libro se titula Los maestros de verdad en la Grecia arcaica. Es un libro que muestra una valiosa erudición, trae una enorme cantidad de citas, del que voy a intentar rescatar algunos puntos.

Así, dice: “La prehistoria de la Alétheia filosófica nos conduce hacia el sistema de pensamiento del adivino, del poeta y del rey de justicia –tres personajes de la Grecia arcaica– hacia los tres sectores en los que un determinado tipo de palabra queda definido por la Alétheia2. En los tiempos previos a la Grecia clásica –a la Grecia de los retóricos, a la Grecia de los sofistas, a la Grecia que ustedes más conocen de Platón, Aristóteles, a la que comienza con Parménides– la palabra Alétheia quería decir otra cosa que des-ocultamiento. El núcleo de Alétheia era otro y, para nosotros, imprescindible.

Dice Marcel Detienne: “Definir el significado prerracional de la ‘Verdad’ supone intentar responder a una serie de preguntas, de las cuales las siguientes son las más importantes: ¿Cómo se dibuja, en el pensamiento mítico, la configuración de Alétheia? ¿Cuál es, en el pensamiento religioso, el estatuto de la palabra? ¿Cómo y por qué un tipo de palabra eficaz es sustituido por un tipo de palabra con problemas específicos: relación entre la palabra y la realidad, entre la palabra y lo ajeno a ella?”3.
Ya lo dijo, ahora lo subrayo: se trata de la palabra del adivino, de la palabra del rey de justicia, de la palabra del poeta. El núcleo de Alétheia es la palabra eficaz.
Comencemos con la palabra del poeta. Cuando éste comienza, el poema pide la ayuda de las Musas. Cuando dice su palabra, el poeta no elige, le llega desde el Otro. Palabra eficaz: es una palabra que realiza lo real. Lo peor que puede suceder, lo opuesto a Alétheia es Lethé. Lethé significa olvido. Si el poeta no canta la hazaña, no canta las glorias del soberano, está expuesto a la Lethé, al olvido. No es: verdad vs.engaño, o verdad vs. mentira. Es Alétheia vs. olvido, –olvido como la noche del Hades, como la muerte–.

“La hazaña, una vez llevada a cabo no cobra forma sino a través de la palabra de alabanza”4.
Sigamos con el otro personaje que tiene palabra eficaz. Se juntan, a veces, y otras se disjuntan. El rey de justicia muchas veces es también adivino, puede encontrar la verdad que los dioses le inspiran por un método de incubación. Por ejemplo, Epiménides entra en una gruta en la cual duerme durante mucho tiempo, allí los dioses le dan el saber que lo constituye en adivino, pues por su boca va a salir la verdad. Una verdad que implica lo que fue, lo que es y lo que será. En estos mitos, quien va al Hades a encontrar la verdad de los dioses, quedaría expuesto inexorablemente a la muerte. Antes de entrar, bebe de dos fuentes: del agua de Lethé, que es el olvido –tiene que olvidar este mundo sensible para pasar al otro–, pero también bebe del agua de la Mnemosyné, –de la memoria–. Eso hará que cuando retorne pueda tener la palabra eficaz que dirá lo que fue, lo que es y lo que será.
Debemos destacar que lo que subraya esta versión de Alétheia en la prehistoria, de la que nos presenta Heidegger, es lo que en griego se llama χραίνειν, la eficacia. Es una palabra que crea lo real. Dice así: “La instauración de lo ‘real’ no parece, por otra parte, diferente de la formulación de la ‘verdad’5.”

Formular la verdad es también construir lo real. Esto significa que en este tiempo arcaico hay una palabra, que es la palabra Peithô, que quiere decir potencia; potencia de la palabra. Valor propiciatorio donde verdad se junta con Diké, con justicia. Es una palabra cuya eficacia es reconocida por la sociedad como válida. El juez de justicia no interviene según un código. Generalmente, según el método ordálico. La ordalía es la apelación a fenómenos naturales para encontrar el mensaje de los dioses que dice cómo será justicia.

En “La subversión del sujeto…” Lacan plantea: “El dicho primero decreta, legisla, aforiza, es oráculo, confiere al otro real su oscura autoridad”6.
Pero a nosotros, psicoanalistas, tampoco nos alcanza. Nos viene muy bien lo que Heidegger tan extensa y excelsamente desarrolló: no hay verdad a cielo abierto, la verdad como des-ocultamiento, el habla habla. Nos viene muy bien esto que Marcel Detienne investigó en la Grecia arcaica, que hay una verdad que se iguala a la palabra eficaz, una palabra inamovible. Sin embargo no nos alcanza. Lo voy a decir un poco más difícil. Es de un seminario que se titula “L’insu”, –casi del final de la enseñanza de Lacan–. Traduzco del francés al castellano. Dice así: “Lo simbólicamente real no es lo realmente simbólico. Lo realmente simbólico es lo simbólico incluido en lo real. Eso se llama la mentira (mensonge). Lo simbólicamente real, es lo que de lo real se connota en el interior de lo simbólico, es la angustia”7. Lo digo con mis palabras: lo realmente simbólico, es decir, lo que va a presentarse en lo real de lo simbólico, es la mentira. Pues bien, mi amigo Alain Didier Weill, ha escrito un texto sobre lo realmente simbólico y lo simbólicamente real8. Dice que lo realmente simbólico es la eficacia en lo real del significante. Digo yo, es Alétheia como eficacia. Y Alétheia es siempre un decir. La verdad es de un decir. Dijo Lacan, “Yo, la verdad, hablo”. También sería válido si dijéramos, y ahora más con la distinción que hicimos, “Yo, la verdad, digo”. Es un decir. Alain Didier Weill extiende el valor de la mentira a como el significante juega en lo real, al significante con su eficacia en lo real. Es la palabra eficaz. Y cuando Lacan dice que la angustia es lo que de lo real se mete en lo simbólico, también hace una extensión. Porque ¿qué es la angustia? Un afecto que surge cuando se anuncia un vacío que todavía no está. Entonces, es la eficacia del agujero, del vacío, de la ausencia de palabra, bordeada por la palabra.

Repasemos. En el inicio, Lacan dijo “Yo, la verdad, hablo”. No se creía dueño de la verdad, es que la verdad habla. Y en Heidegger, en esos tiempos, “el habla habla”. Este es el fundamento de esa amistad. El logos, el habla, decía Heidegger, es “la casa del ser”. Pero ahí, con Lacan, tomamos una pequeña distancia. Nosotros hablamos desde otra perspectiva que es la del psicoanálisis. Decimos que al ser vamos a situarlo en el orden del objeto. Un ser que es un faux-être, un falso ser. Un faux-être, al cual el neurótico, se identifica cuando no soporta, como sujeto, su levedad del ser, como decía Kundera, su manque-à-être. Y el fin de análisis, en la medida que el analizante demanda análisis precisamente porque no quiso dejar de ser, es ayudarlo a que arribe a un des-être, a un des-ser.

Con Heidegger dijimos Alétheia, des-ocultamiento. Con Lacan decimos casi lo mismo pero al modo de Lacan: mi-dire de la vérité, como si dijéramos “medio decir de la verdad”. Y la verdad no dice todo por dos razones distintas, dos topologías homólogas. La verdad no dice todo porque al menos un significante le falta, el saber es incompleto. Pero además, la verdad no dice todo porque hay algo que no es del orden del decir: lo real del goce.
En Heidegger tenemos tres opciones: el decir (das Sagen), lo dicho (Sein Gesagtes) y lo que se da a decir (das-zu-Sagende). Lacan en “L’étourdit” escribe: “que se diga queda escondido detrás de lo que se dice en lo que se escucha”. Sería bueno que el analista aprenda a no dejarse aturdir por los dichos y que esté apuntando, no sólo a los dichos, sino a que se diga, a la enunciación. Pero que se diga, muestra que se juega en la superficie. El psicoanálisis no es una psicología de las profundidades. ¿Dónde encontramos el inconsciente?: en el decir. Y además, como se juega en transferencia, lo encontramos en ese decir que se dirige al otro. Dice Lacan en la clase del 13 de enero de 1976, seminario “Le sinthome”: “¿Qué es la verdad, como decía el otro? ¿Qué es decir –como durante el comienzo del tiempo en que yo boludeaba, se me reprochaba no decirlo– qué es decir lo verdadero sobre lo verdadero? Esto es no hacer nada más que lo que hice efectivamente: seguir a la huella lo real, lo real que no consiste, que no existe, sino en el nudo”9.

Y una frase más: “La verdad tiene que ver con lo real y lo real está doblado, si se puede decir, por lo simbólico”10.
Entonces, recuerdo para que ubiquemos bien de qué estamos hablando, que el 15 de marzo de 1977, en el seminario de “L’insu”, Lacan dice: “El síntoma es real, es incluso la única cosa verdaderamente real, es decir, que conserva un sentido en lo real. Por esta razón es que el psicoanalista puede, si tiene la oportunidad, intervenir simbólicamente para disolverlo en lo real”.
Concluyendo:
La verdad no dice lo real, la verdad apunta a lo real.
La verdad apunta a lo real y dice al sujeto.
La verdad se dice, lo real se escribe.

___________
1. Lacan, Jacques: Écrits, “Subversion du sujet et dialectique du désir dans l’inconscient freudien”, Éditions du Seuil, Paris, 1966, pag. 798.
2. Detienne, Marcel: Los maestros de verdad en la Grecia arcaica, Sexto Piso editorial, México, 2004, pág. 51.
3. Idem, pág. 51, 52.
4. Idem, pág. 68.
5. Idem, pág. 109.
6. Lacan, Jacques: Écrits, “Subversion du sujet et dialectique du désir dans l’inconscient freudien”, pag. 809, Éditions du Seuil, Paris, 1966.
7. Lacan, Jacques: “L’insu”, clase del 15 de marzo de 1977. Versión inédita.
8. Didier Weill, Alain: “Le symboliquement reel n’est pas le reellement symbolique”, Au Théâtre Mouffetard, Paris, 2007.
9. Lacan, Jacques: Seminario 23 “El Sinthome”, clase 4, 13 de enero de 1976. Versión Inédita.
10. Lacan, Jacques: Seminario 25 “Momento de concluir”, clase 1, 15 de noviembre de 1977. Versión inédita.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 190 | abril 2015 | En el horizonte del análisis: el amor, el deseo, el goce 
» Imago Agenda Nº 173 | agosto 2013 | Los supuestos del DSM 
» Imago Agenda Nº 159 | mayo 2012 | De la imaginaria empatía 
» Imago Agenda Nº 144 | octubre 2010 | El ensayo: Psicoanálisis y escritura 
» Imago Agenda Nº 139 | mayo 2010 | Incautos de lo real 
» Imago Agenda Nº 136 | diciembre 2009 | De lo actual: ayer, París 
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | Retorno a Lacan 
» Imago Agenda Nº 120 | junio 2008 | La clínica y la topología: un encuentro posible 
» Imago Agenda Nº 118 | abril 2008 | Los juegos del lenguaje en la escena del análisis 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | Encuentro con lo Real (1) 
» Imago Agenda Nº 108 | abril 2007 | Síntoma, sinthome, nombres del padre. 
» Imago Agenda Nº 101 | julio 2006 | Pensando a Borges 
» Imago Agenda Nº 99 | mayo 2006 | Palimpsesto y progresión:  avatares de la Cosa freudiana
» Imago Agenda Nº 94 | octubre 2005 | El porvenir de la práctica psicoanalítica 
» Imago Agenda Nº 87 | marzo 2005 | Freud, Lacan, el Moisés y la metáfora paterna 
» Imago Agenda Nº 80 | junio 2004 | El psicoanálisis en el horizonte de nuestro tiempo 
» Imago Agenda Nº 68 | abril 2003 | 60 años de psicoanálisis en la Argentina 
» Imago Agenda Nº 59 | mayo 2002 | ¿Emigración? 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com