Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Discapacidad y psicoanálisis

Oposiciones a la práctica Psicoanalítica en personas con discapacidad
  Por Leandro Noir
   
 
En Argentina los centros de discapacidad (centros de día, educativos terapéuticos, de estimulación temprana, de formación laboral, de integración escolar, escuelas especiales y hogares) están reglamentados por la ley 24.901, en cuyo marco básico exige un cuerpo de profesionales que incluye a los psicólogos, y en consecuencia por transitar esa carrera puede tocar también al psicoanálisis.
Es decir que en tanto hay una ley que recae en las instituciones para incorporar psicólogos en su staff, no siempre será precisamente por la institución en donde se los demanden en su presencia y más aún como analistas.
El lugar que puede ocupar el analista dentro de una institución, sea de salud o educativa, genera una serie de interrogantes en cuanto a su rol y su quehacer.

Debemos pensar que muchos de estos planteos e inconvenientes con que se encuentra el psicoanalista pasan por las oposiciones que encuentra la práctica del psicoanálisis en este tipo de instituciones. ¿De que oposiciones hablamos?
En primer lugar, como dijimos anteriormente, no siempre es la institución la que requiera la intervención de un analista en su cuerpo de profesionales.
En segundo lugar, en estos centros es muy común y con fundamentación según que patología se trate, que no se aplique un dispositivo analítico clásico o puro, aunque por ello, no quiero decir que no pueda haber actos analíticos o una serie de entrevistas con un paciente, o con un familiar del mismo y puedan servir para que se operen en él cambios subjetivos.

Que la institución no demande, no significa que podamos maniobrar en la demanda de algún paciente y sobre los efectos de transferencia.
Al hablar de un dispositivo analítico clásico o puro hago referencia en aquel en el que se encuentra un analizante en un discurso analítico que lo lleve a asociar libremente verificando que hubo una entrada en análisis.
El dispositivo psicoanalítico presenta distintos momentos: entrevistas preliminares, entrada en análisis, análisis propiamente dicho, fin de análisis.
Cuando ingresa un paciente a nuestro consultorio a pedir terapia, no por ello debemos pensar que el mismo ya es un analizante. En muchas ocasiones nos encontramos con personas las cuales vienen porque alguien, sea familiar, amigo, médico, los mando o sugirió.

Podemos tomar el famoso caso Dora, quien llega al consultorio de Freud en una posición, no de analizante, sino de queja. Freud responde ante ello con una primera inversión dialéctica diciéndole: ¿cual es tu propia parte en el desorden de que te quejas? Dora en su discurso se quejaba pero no reconoce el punto de enganche en su complicidad, así el primer movimiento dialéctico es la implicación subjetiva, Freud la responsabiliza como cómplice de lo que le pasa, así en un segundo orden de verdad aparece Dora cómplice.
Es decir que la entrada en análisis, al menos para el caso de las neurosis, dependerá de nuestras intervenciones en las entrevistas preliminares buscando la implicación subjetiva a través de ubicar un significante en transferencia que haga que el sujeto se suponga un inconsciente, es decir que pesquise que hay un saber no sabido en él.

Ahora bien la clínica de la discapacidad y diversidad se presentan muy heterogénea. Hay diferentes tipos de discapacidad y a su vez distintos modos de intervención que varían según cada lectura o corriente teórica. Es decir que hay varias maneras de hacer clínica.
Nosotros nos podemos encontrarnos desde un paciente con alguna discapacidad motriz que pueda llegar a psicoanalizarse a un autista o débil mental que no asocie libremente. Por lo que hay casos en los que no pueda aplicarse un psicoanálisis clásico o puro.

Pero tengamos en cuenta que el psicoanálisis preexiste al analizante, por lo que se puede realizar un psicoanálisis aplicado, es decir una lectura analítica que apueste a un trabajo donde no hay un psicoanalizante. Para esto debemos pensar en el mas allá de cualquier patología, un mas allá donde, sea el síndrome que fuera, nos encontramos con un ser humano constituido por la trama del lenguaje.
En tercer lugar, las reglamentaciones del marco básico de la ley 24.901, establecen la incorporación de distintos especialistas en las instituciones de discapacidad en función que las mismas den cuenta de un abordaje interdisciplinario para con sus pacientes. De este modo, desde cada disciplina se dispondrá un saber de teorías y técnicas, conformando un amplio campo conceptual de tratamientos diversos.

De esta manera nos encontramos con diferentes miradas del discurso médico científico que pueden entrar en oposición al discurso psicoanalítico.
La ciencia médica se ocupa del enunciado, es decir de lo que el paciente dice que tiene, en cambio el psicoanálisis se ocupará mas bien de la enunciación, es decir en aquello que se puede leer mas allá de lo que el paciente dice que tiene.
A su vez la fijación de la medicina por el enunciado lleva a que el saber sobre el padecimiento recaiga en el médico. Por el lado del paciente quedará un discurso acotado sobre los síntomas, para que el médico, en base a sus conocimientos y a una serie de análisis realice su diagnóstico y pronóstico.

Es muy común escuchar en las entrevistas con los padres de pacientes con discapacidad, el recorrido por distintos médicos, especialistas y estudios clínicos que hicieron con vistas a un diagnostico y pronostico sobre lo que padece su hijo, para en función de ese conocimiento obtenido ubicar un saber de que hacer respecto a su hijo.
La posición del psicoanalista es totalmente opuesta a la del médico, ya que el saber no está del lado de él, sino del paciente. Ya en sus comienzos Freud se opuso al saber científico de la época, el cual tildaba de simuladora a la histérica, por lo cual la misma no debía ser escuchada. Freud hace lo contrario, escucha a sus pacientes histéricas inaugurando lo que hoy en día conocemos como la clínica psicoanalítica.

Por su parte cuando Lacan se interroga de lo ¿Qué es la clínica psicoanalítica?, responderá que la misma: “…Tiene una base…es lo que se dice en un psicoanálisis…” 
Es decir que la clínica psicoanalítica no es una clínica que va a tomar como material lo que surja en los estudios médicos. La base de la misma es lo que se dice en un psicoanálisis. Si bien en patologías como el autismo, el retraso mental y otros trastornos del desarrollo, se dificulta plantear un dispositivo analítico clásico, no por ello se debe dejar de pensar en intervenciones psicoanalíticas, es decir intervenciones hacia el padecimiento del sujeto, de un sujeto que padece, viendo la singularidad de la diversidad de cada caso en cuestión. Piensen que Lacan, en relación al autismo, en la Conferencia de Ginebra de 1975 dice: “…que no llegan a escuchar lo que usted tiene para decirles en la medida en que usted se ocupa de ellos. Es precisamente lo que hace que no los escuchemos. El hecho de que ellos no nos escuchan. Por ende, sin duda, hay algo para decirles….” Es decir que también en relación al autismo Lacan ubica que debemos ocuparnos más, en el sentido que tal vez hay algo por lo cual debemos escucharlos y hablarles, porque en la medida en que hay algo para decirles, son sujetos pasibles de intervenir desde la palabra. De la misma manera que sucedió con la histeria, no debemos tildarlos!.

La clínica psicoanalítica por su parte se caracteriza por el caso por caso, donde no se puede trasladar lo que se ha producido en un paciente a todos los pacientes de ese mismo tipo clínico. La nominación de lo singular de cada sujeto es lo que hace que un historial se llame, por ejemplo el recién mencionado caso Dora. No alcanza con decir histeria para decir el sentido de su síntoma, es lo que hace que no pueda generalizarse, lo que le sucede a ella es absolutamente singular. La medicina, en general, no se jacta de la conocida frase: “no hay enfermedades, sino enfermos”, la cual marca que el padecer es diferente en cada sujeto. Del mismo modo el autismo no es el mismo para todos los sujetos. Dentro de un mismo síndrome nos encontramos con singularidades muy diversas. Si uno asiste a un ateneo clínico médico se hablara de casos de autismo, mientras que en un ateneo psicoanalítico, será el caso “Juan” un chico con autismo.

Por otro lado, es habitual en las instituciones dejar registro en lo que se llama la historia clínica. La historia clínica médica, se caracteriza por estar lo más completa posible, es decir que persigue un ideal de completud. De manera tal que tienen que tener todos los datos posibles. Muchas veces los profesionales se quejan de la falta de información que hay en las historias, principalmente en pacientes que no poseen familia. En la clínica psicoanalítica, lo que conocemos como los registros son los historiales. A los historiales  Freud siempre los caracteriza por sus lagunas. Los mismos justamente se caracterizan por la falta de datos y sucesos. Es que no podría un historial ser diferente de aquel objeto con el cual está operando. Si el objeto es un sujeto dividido, si hablar de división del sujeto implica conocer que hay una parte del saber que está excluido de la conciencia, que hay un saber no sabido, de ningún modo podría haber un historial caracterizado por su completud.
En cuatro lugar nos encontramos con otras de las oposiciones a la labor del psicoanálisis podemos ubicarla en aquellos dispositivos donde el lugar del profesional queda situado entre el discurso de lo terapéutico y lo educativo. Me estoy refiriendo precisamente al trabajo en las escuelas especiales y el rol de integrador escolar en escuela común.

La planteo como una oposición puesto que la educación y el psicoanálisis se presentan como dos procedimientos opuestos, mientras que la educación se propone a ir obturando las pulsiones, el psicoanálisis busca liberar las represiones y posibilitar al sujeto el advenimiento de su verdad, tal como sucede en el caso Dora, donde al cambiar su posición a cómplice se genera otra verdad.
Mientras que pedagogía se ocupa básicamente de los procesos cognitivos del yo, desde una ética de la moral, a través de la enunciación de normas adecuadas a seguir, el psicoanálisis no se orienta desde la moral sino que sigue la ética del deseo.

La posición del docente no exige como condición su neutralidad afectiva, en cambio la del analista es opuesta en este punto. Freud ya nos adelantaba este punto marcando la distancia afectiva que debe haber entre paciente y médico. Si el analista pone en juego sus afectos, habrá puntos ciegos y se iniciará una clínica de la sugestión. De manera tal que el analista dentro de la institución educativa debe ubicarse al margen del furor docendi, de la vocación de incesante de enseñar, para poder descentrarse del discurso educativo.

Cabe aclarar que ciencia médica, educativa y psicoanálisis, pese a tener oposiciones metodológicas, no por ello dejan de ser complementarias en el trabajo interdisciplinario. Debemos pensar que son órdenes diferentes y que el trabajo en conjunto es posible. Basta que recordemos a Freud quien plantea en al Psicoanálisis a la Psiquiatría, donde dice que “…la psiquiatría es como la histología y el psicoanálisis como la anatomía, ciencias de las cuales una estudia las formas exteriores de los órganos y la otra el tejido, células que si componen una contradicción entre estos dos ordenes es inconsistente…” Es decir que las mismas responder a distintos ordenes.
De manera tal que el psicoanálisis se ocupa de lo que la ciencia excluye, es decir el sujeto.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Sobre la condición del Débil Mental 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La viveza de los débiles mentales 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Un modelo de taller para personas con retraso mental 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Consejos al profesional en el tratamiento psicoanalítico con personas con discapacidad - Primera parte 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La prevención secundaria en el autismo 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Ley y Discapacidad  Trabajo presentado en la VIII Jornada de Trabajo Salud Mental 2013 “Experiencia y Transmisión” La relación del Sujeto a la Ley ¿De qué Ley se trata?

 

 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com