Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Constitución subjetiva

Los Bordes del Juego
  Por Norma Bruner
   
 
La clínica con bebés y niños con problemas en su constitución subjetiva (y/o desarrollo), nos enseña que: la presencia de los significantes primordiales en el Otro es condición necesaria, pero no suficiente, para que su inscripción y funcionamiento se llegue a producir de manera encarnada y no anónima del lado del niño.

La intervención psicoanalítica e interdisciplinaria temprana es eficaz al posibilitar la afirmación primordial del significante y sus leyes cuando la inscripción ha sufrido tropiezos por causa de condiciones que lo forcluyen, lo resisten, lo detienen, lo imposibilitan o lo inhiben, favoreciendo que el organismo se torne impermeable (cuando no lo es de antemano) a su entrada o su funcionamiento.

Los bebés y niños (y sus padres) que nos consultan testimonian sobre las dificultades, obstáculos, topes y límites a la inscripción de los significantes primordiales y sus leyes en sus consecuencias estructurales y clínicas. Esto constituye un fenómeno clínico a formalizar y un problema conceptual a dilucidar. Los problemas que se plantean son de orden etiológico-terapéutico-ético, constituyen una teoría del deseo y del sujeto, hacen a la dirección de la cura con el fin de orientar los atravesamientos y caminos necesarios para que el análisis produzca eficacia en los tiempos instituyentes y también a la ética sobre los fines y fin del tratamiento analítico en los tiempos de la constitución del sujeto en la infancia.
Los significantes primordiales y sus leyes, en su sincronía requieren en la infancia para su inscripción, de una serie diacrónica, sucesiva y simultánea, de redoblamientos y repeticiones simbólicas para que su encadenamiento, encarnadura y anudamiento pueda ser admitido y afirmado del lado del niño.

Mi trabajo clínico y de investigación desde hace casi ya 25 años como psicoanalista y supervisora de equipos e instituciones clínicas que trabajan con bebés y niños con problemas en el desarrollo (los cuales pueden tener o no una base orgánica congénita u adquirida sobregregada) da cuenta cotidianamente de la importancia que tienen “las condiciones”, para los actos de apertura de vías y caminos a recorrer en la infancia para “el nacimiento del sujeto”, “la encarnadura de los significantes” y de objetos “en el funcionamiento de la función del deseo”.
Podemos establecer que:

a) Hay condiciones de viabilidad para el viaje y/o viraje del deseo, o de imposibilidad; condiciones de prohibición y de prescripción; condiciones de permeabilidad y plasticidad (biológica y/o de sentido) y /o de resistencia, fijeza y dureza; condiciones de facilitación o de obstaculización para el significante y sus funciones y funcionamiento.

b) Es necesario que durante la infancia se produzcan encuentros sucesivos, simultáneos y sostenidos con el campo del Otro Primordial y los otros significativos, para que se lleguen a realizar del lado del niño, los anudamientos primordiales entre la estructura del lenguaje y sus leyes, (S) lo real orgánico (R) y las funciones imaginarias del yo (I) que permitan que el desarrollo y sus instrumentos funcionen de manera encarnada y acorde a un deseo no anónimo.
c) La clínica nos enfrentan con la evidencia de que el deseo de jugar y la formación psíquica del juego no surgen de manera espontánea, no son innatas, ni se heredan genéticamente y su advenimiento no depende de la dotación orgánico-biológica con la que se nace. La construcción, constitución y desarrollo del escenario del juego, o sea, llegar a tener infancia, no está asegurado ni garantido para todos los niños y nos enfrenta con la pregunta por las condiciones de posibilidad o imposibilidad para el advenimiento y desarrollo del deseo de jugar en un niño.
d) Los niños deben aprehenderlo casi todo para llegar a ser grandes y obrar como los mayores –sus mayores significativos– y para ello deben incorporar las reglas y construir los instrumentos de los que se van a valer.

En la infancia, “el trabajo del juego” –significante propuesto por nosotros para denominar los caminos psíquicos para la formación del juego y sus funciones–, tiene entre otras finalidades, aprehender en un tiempo muy breve del resultado de un trabajo que a la cultura le ha llevado milenios.
Los niños al jugar van preparándose para el futuro, practican incansablemente haciendo experiencias que aunque compartidas o comunes son siempre singulares, “sus experiencias infantiles” y por serlo son “sus experiencias lúdicas”.
Los anudamientos a producirse entre lo real orgánico, el desarrollo y la estructura del lenguaje y sus leyes, dependen de una serie de juegos primordiales a jugarse en la infancia.
La posición del sujeto en la estructura no está decidida en la infancia –ni es definitiva–, pudiendo haber modificaciones que luego, efectivamente, ya no son posibles, es decir, no esta “con-figurada” sino que se va constituyendo y configurando casi definitivamente.

Ya hemos ubicado al juego, como la formación psíquica central y por excelencia de la infancia, formación que a la vez que forma lo inconsciente es formada por el inconsciente y sus leyes, cada vez y otra vez de nuevo.
Es en la formación psíquica del juego y solo al ser jugado que del lado del niño el complejo de castración, sus condiciones, vicisitudes y consecuencias, se inscriben y articulan.
El juego y el jugar infantil son una formación necesaria-no contingente para que la infancia exista como un tiempo lógico y cronológico, decisivo y casi definitivo en el camino de la constitución del sujeto del inconsciente, deseante, sexuado y hablante.

Planteamos: El juego –y el jugar– es aquello que anuda, encarna y articula la estructura con el desarrollo y lo real orgánico para el sujeto en la infancia.
Hemos investigado la relación que hallamos en la clínica entre la ausencia o dificultades en el jugar –frecuentes en los niños con problemas de desarrollo con base orgánica–, y aquellas presentaciones clínicas en la temprana infancia que denominamos y reunimos como “Posición melancólica del niño y su cuerpo respecto del Otro”, demostrando que esta posición si se instala y perpetúa, es una de las puertas de entrada o bien en las psicosis o bien en el autismo, dos posiciones subjetivas que denotan relaciones diferentes al significante.

Mi experiencia clínica me muestra hasta el momento que el acto o la operación de admisión, de inscripción, y/o de entrada, Bejahung o la Verwerfung, el rechazo, la expulsión, la No admisión, recae de manera diferencial según se trate de un caso de psicosis o de autismo. Si en la psicosis se trata de la No Inscripción del significante del Nombre del Padre, en el autismo se trata de la No inscripción del significante en cuanto tal y en su conjunto, de un rechazo y desconexión en un sentido radical.
En el autismo se trataría de sostener activamente al conjunto de los significantes en posición de “exclusión” y “rechazados” de su posibilidad de ingreso (entrada-inscripción). El autista No da lugar al significante y su función, por ende, los significantes del Nombre del Padre son también rechazados por añadidura. De allí que pueden compartir fenómenos clínicos pero desde una posición subjetiva diferente.
Si el psicótico está en relación con el campo de la palabra pero no en el de su función, el autista –en cambio– mantiene su relación al significante pero una relación de rechazo activo, relación de exclusión y rechazo, relación de ausencia de relación que hemos propuesto intentar definir como: “A (a) –versión de la cara del significante en su conjunto y en cuanto tal.”

Resulta imperioso acotar y precisar el diagnóstico de autismo contrariamente a lo que se propone hoy, su ampliación e imprecisión.
He podido recortar una serie de fenómenos clínicos que si bien son diversos podríamos ubicarlos como cortes, lesiones, interrupciones, suspensiones, vacilaciones, transitorias e incluso definitivas, de la función y funcionamiento en el juego (y operatoria) de los significantes primordiales y los he llamado intentando su formalización para el abordaje clínico. “La hemorragia y perdida del juego”.
Facilitada en los casos de bebés y niños con patologías de base orgánicas (principalmente neurológicas, genéticas y/o metabólicas) por la colaboración y combinación de factores de distinto orden y desde distintas vías, pero no es exclusivo de este campo y representa, creemos, un problema a formalizar y abordar incluso más allá de él.

Freud dice: “Es en la marca reveladora que es la invulnerabilidad donde se discierne sin trabajo a ‘su majestad el yo’ el héroe de todos los sueños diurnos de todas las novelas.”1.
El niño se hace de un yo invulnerable en el juego, de un cuerpo seguro y protegido por el sentimiento heroico, por las condiciones de no-peligro real que el juego implica.
Si “es solo un juego“, en el interior del juego y solo mientras se juega el hilo que lo aguanta, lo separa y une a la vida y al Otro y otros de los que depende, puede sufrir “cortes”, “lesiones”, “heridas”, “mutilaciones”, “desgarramientos”, “suspensiones”, una y otra vez de nuevo “figuradamente”, sin que la amenaza de daño, real o imaginario, se realice realmente.

En el juego, un niño podrá entrenarse para la soledad y la paz, corriendo todo tipo de batallas, guerras, pesares y desdichas, proezas y hazañas, disgustos, victorias o derrotas, desamparos y desesperanzas, abusos y maltratos, ya que “Eso no puede pasarte a ti”2, y funciona como límite simbólico porque “es solo un juego”.
Ubicamos: El borde del juego tiene función y funciona como límite y protección, excluyendo, cortando, dividiendo el goce, que se separa y expulsa fuera del juego (y del cuerpo).

¿Cuál es el valor del juego, por estructura y en la clínica, para la inscripción y operatoria de los significantes primordiales? El valor del juego, su cuerpo, está hecho de lenguaje. El lenguaje toma forma de juego y apuntalándose en múltiples objetos se incorpora, siendo el niño, el agente y el producto (o resto) de esta operación. Los representantes del sujeto, los juguetes, dicen del lugar de deseo respecto al Otro primordial del niño como objeto y entonces, un niño “es dicho” en aquello que estos objetos, los juguetes o compañeros de juegos, dicen de él. Es que solo al jugar, y mientras se juega, el juego “toma cuerpo” y pasa a ser un objeto del niño.

¿Cuáles son “los signos del juego”?: El niño hace entrar en acción a la lengua al jugar y al mismo tiempo es al jugar que la lengua se incorpora y llega a advenir como discurso. El juego es la puesta en acto de la lengua como discurso y de ello su valor clínico. El juego en transferencia y durante un tratamiento analítico con un niño, no es un juego cualquiera, el analista forma parte de él y de sus condiciones de construcción y constitución.
En un niño en posición melancólica, la insignificancia fálica, inscribe el agujero en lo simbólico y las consecuencias clínicas de los efectos de retorno en lo real, por ello entre otras cuestiones y desde un criterio diagnóstico riguroso un niño en esta posición, presenta ausencia de juego en el sentido psicoanalítico del término, sin embargo se tratará de suponer y construir en la clínica, un juego herido y a un supuesto sujeto-jugador.

Se trataría de poder llegar a construir y colegir un deseo (del lado del Otro y/o del lado del niño) prohibido, inhibido o imposible (por la combinación de diferentes vías) de subirse decididamente al escenario para jugar y sostener el juego del falo.
Una serie diversa de presentaciones clínicas en la infancia pueden leerse como consecuencias de efectos de retornos reales, simbólicos o imaginarios de un deseo reprimido, forcluido y/o excluido simbólicamente, o bien de salirse del juego y/o bien de querer bajarse del juego y/o bien a no querer entrar al juego. Esta lectura y posición sin duda constituyen para el psicoanalista y/o para aquel que trabaja con un bebé o con un niño, un muy difícil trabajo de construcción y puesta del cuerpo, pero sin duda también un cuestionamiento y revisión de la bibliografía psicoanalítica y no psicoanalítica aplicada a los niños a partir de la establecida para la clínica con adultos.
La apuesta clínica y dirección consiste en intentar construir en transferencia, condiciones de posibilidad para volver a situar, a un niño sobre el escenario del mundo de la infancia, el del juego y su marco. En la clínica nos encontraremos una y otra vez construyendo y configurando marco al juego.

¿De quién depende la configuración del marco del juego? “La construcción y configuración de los bordes de un juego significante que por expulsado de lo simbólico no pudo ser jugado simbólicamente y retorna desde lo real y sus formaciones con las consecuencias que esto con lleva para la constitución del sujeto y el desarrollo es tarea del analista”.

A modo de conclusión: En la temprana infancia si por una combinación de vías y condiciones, las formaciones del juego y del jugar y sus bordes simbólicos, los que hacen no equivalentes lo real y lo imaginario, no se inscriben ni se escriben, o bien desde el campo del Otro o bien del lado del niño, no tardará en abrirse la brecha por donde se introduce en el niño “Débil” y su educación (en el sentido más amplio del término) la dimensión de la psicosis y/o el autismo.

La operación y dirección del analista en el juego clínico permite: “La transformación de lo real en elemento indispensable como parte del juego y de la transferencia”. E implica como consecuencia:
“La construcción del puente significante que eleve lo real a categoría de ser significante y significable para Otro y produzca como consecuencia el espacio imaginario donde la obra del juego y la infancia pueden llegar a tener lugar y transcurrir”.

________________
Nota: Parte de las ideas expuestas en este trabajo están publicadas en: Duelos en juego. Norma Bruner. 2008. (2da Edición 2009). Letra Viva. Buenos Aires.
1. Sigmund Freud. (1914) “Introducción del narcisismo”. Obras Completas. Vol. XIV., 1984, Amorrortu. Buenos Aires, Pág. 88.
2. Sigmund, Freud (1942) “Personajes psicopáticos en el escenario”. Obras Completas. Vol. VII, Amorrortu Buenos Aires, 1984 Pág. 278. Frase de Anzengruber, una de las favoritas de Freud, como surge del texto “De guerra y de muerte”.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 192 | octubre 2015 | “Juego con la computadora y me olvido de todo” 
» Imago Agenda Nº 188 | enero 2015 | “En el país de la imaginación” 
» Imago Agenda Nº 174 | septiembre 2013 | Entradas y salidas al autismo 
» Imago Agenda Nº 167 | enero 2013 | Juego y melancolía  Acerca de los “juegos de duelo” en la infancia
» Imago Agenda Nº 131 | julio 2009 | Los síntomas de los niños: las permutaciones del juego 
» Imago Agenda Nº 112 | agosto 2007 | La hemorragia del juego y su pérdida 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com