Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   El nombre propio

Nombre propio, esa extrañeza insoportable
  Por Viviana Cuevas
   
 
Nombre eterno les daré que no será borrado
Yo les daré una casa, entre mis muros,
Un memorial y un nombre, mejor que hijas e hijos,
Un nombre eterno les daré
Que nunca más se borrara
”.
Isaías, 56,5

En esta ocasión retomaré un caso que fue publicado1 para darle una vuelta más, una segunda vuelta, como algo necesario, porque dar una segunda vez la misma vuelta comporta la temática dificultosa de la castración.
Entonces relataba: “El nombre propio es uno de los rostros del destino y el lazo que cada sujeto construye con el nombre propio es siempre del orden de lo particular. Detrás de él, una historia se teje… Sergio (12 años) dice: Desde hoy me llamo Andrés (su segundo nombre) porque en el curso hay otros Sergios y me van a confundir, si un día el profesor llama Sergio ¿a quién llama?… llámame Andrés”.

Vacío y búsqueda ¿de algún apoyo? Un desconocimiento entra en escena, un borramiento que lo sitúa en otra dimensión. Tropiezos y avatares en esa inscripción del nombre propio que se ubican en el campo del Otro.
En el seminario de La Identificación,2 Lacan habla de la estructura del sujeto refiriéndose como una estructura normal con diferentes caras: neurosis, perversión, psicosis. Caras que determinan ciertas posiciones con respecto a la estructura y una pregunta nodal se nos va imponiendo: ¿Qué es una estructura?

Maurice Blanchot, en el texto Thomas, el oscuro3 va delineando, va mostrando que se trata de la estructura del sujeto, respecto de este vacío, respecto de ese borramiento.
El sujeto está afectado por ese borramiento, y es respecto de este vacío que va en busca de algún apoyo. La creación de un modo de nombrarse ¿es un apoyo?
Sergio habla de la confusión entre otros Sergios y este nuevo modo de nombrarse ¿es posible leerlo a nivel de una suplencia? ¿Dónde buscar y encontrar esos apoyos, esas suplencias?

El sujeto marcado por el rasgo unario encuentra cierto apoyo que es de engaño, de error. La imagen constitutiva de la identificación especular tiene lazo indirecto con aquello que vela: la relación de objeto, la relación al fantasma fundamental. La existencia de dos imaginarios, el verdadero y el falso –pero necesario– es señalada por Lacan. El falso imaginario soporta un tipo de subsistencia a la cual quedan entramados los espejismos del desconocerme. En este punto, la estructura del narcisismo va a ubicarse, a montarse sobre una anterioridad que enmascara, que oculta.

La identificación especular se constituye respecto de la marca que se recibe del ideal, diremos: que el sujeto recibe del ideal una marca que es el punto en el cual se ve visto por el Otro. Los nombres que abraza el sujeto con respecto a cómo es llamado, son nombres del ideal que lo amparan en esa posición de ser amado. En esta línea Lacan traza la idea sobre la cual el sujeto es marcado por el rasgo, jugando un tipo de apoyo que es de engaño. ¿Dónde? En la imagen constitutiva de la identificación especular. Es así que la imagen especular constituye esta estructura que es de apoyo, donde situamos dos planos: el plano imaginario –imagen especular– y el plano simbólico –función del ideal– en la cual el sujeto encuentra la marca.

Si vamos al texto de Freud, “Introducción al narcisismo”4, encontramos que la incitación para formar el ideal del yo, partió en efecto, de la influencia crítica de los padres, ahora tomada por las voces, que en el derrotero del tiempo, se sumaron los educadores, los maestros y, como enjambre indeterminado e inabarcable, todas las personas del medio. En estas aclaraciones, Freud va dejando trazado que el narcisismo se organiza en la dialéctica de las identificaciones. Unos años después, en el escrito sobre “La identificación”5 agrega que una primera identificación es al padre, limitada en grado sumo pues toma prestado un único rasgo. En ese nivel es que la identificación especular, propia del narcisismo, se funda por la marca que recibe del ideal.

En dicha imagen especular hay un punto de oscuridad que hace opacidad en la claridad del espejo6, construida por el narcisismo. Punto de opacidad, de oscuridad que indica el objeto. Tiempo de construcción del narcisismo y de esa mascara ensamblada a la manera de un bricollage7.

Volvamos a Blanchot y a Thomas el oscuro, cuyo texto se inicia relatando:
“…el mar estaba tranquilo y Thomas tenía la costumbre de nadar un largo rato sin cansarse, pero hoy había elegido un itinerario nuevo… la bruma ocultaba la orilla. Los remolinos de agua lo sacudían pero no tenía la impresión de moverse entre elementos conocidos… quizás le hubiese bastado dominarse para escapar a tales pensamientos. Pero no habiendo nada a que aferrarse tenia la impresión de contemplar el vacío en busca de algún apoyo”.
Un borramiento en juego, borramiento de un límite, un mas allá que ubica a Thomas en una dimensión sin tiempo. Punto de corte que es la antesala de lo que sucede luego. Punto donde la diferencia no se sostiene, se pierde y el efecto respecto del entorno es de mimesis, por la afectación que sufre el sujeto.
Mimetismo que da a ver la relación del ser y las cosas. R. Caillois8 establece que el mimetismo está fundado sobre el campo de la mirada; la imagen especular pierde su borde, pierde su lugar por ser un punto más en el espacio.
Siguiendo este autor, podemos aclarar que el mimetismo es un juego de engaños, que se produce por hechos químicos o fisiológicos que engañan al ojo humano, ve extraño o parecidos allí donde no los hay.
En el mimetismo falla la identificación, que se vuelve global9, se borra el sujeto.
La pregunta que nos va guiando es si ante esa pérdida de borde, enfrentado al vacío10, ¿se busca algún soporte?
Sergio muestra desorden respecto de algo que se presenta y que podemos formular a través de las siguientes preguntas: ¿Dónde soy visto? ¿Dónde soy nombrado? O como pregunta Lacan ¿Dónde soy cuadro?
Como respuesta adviene la función de desconocimiento, desconocimiento de la mirada.
Podemos señalar que cuando la imagen especular se soporta en el rasgo es posible que los nombres del sujeto designen al sujeto en ese lugar de amado, de ser amado por Otro. Si la elisión de la mirada no funciona se presentan los fenómenos de extrañeza, de despersonalización, la cuestión del doble. Es ese quedar engullido por la mirada.
“Sentimiento de extrañeza que siempre afecta en algún lado… es siempre el yo quien se siente perdido, es el yo quien se cree en estado de doble, es decir, expulsado de casa, mientras el tú queda dueño de las cosas”.11
Es el punto de encuentro entre la novela Thomas, el oscuro y Sergio que va mostrando que lo que hay es el nombre y la Cosa. Algo se borra, Sergio ya no sabe a quién nombran cuando lo nombran, queda tomado en esa función mimética que supone una coalescencia entre el ser y el nombre… mientras encaramados sobre sus espaldas la palabra él y la palabra yo comenzaban su carnicería…
No siempre el nombre nombra al sujeto, no siempre el sujeto puede nombrarse.
Poder decir, poder nombrarse frente a los avatares de la vida, con sus terrores inesperados, frente a lo inconmensurable de la existencia, es tan solo encontrar palabras para decirlo. 
________________
1. Cuevas, V Relatos de integración. (2011) Ed. Letra Viva, Pág. 95. “Pido disculpas por citarme, mas para qué sirve pulir las propias formulas sino es para utilizarlas”. Lacan, Seminario 3, Pág. 389, Paidós. Bs. As.
2. Lacan, J Seminario 9 La identificación. Inédito. Versión Escuela Freudiana de Buenos Aires.
3. García, G (2006) Seminario ¿Y ahora quién? ¿Y ahora cuándo? Lacan, Foucault, Blanchot. Escuela Freudiana, Córdoba.
4. Freud, S (1976) Introducción al narcisismo O. C. T. XIV Ed. Amorrortu Bs. As.
5. Freud, S (1975) Psicología de las masas y análisis del yo O. C. T. XVIII Ed. Amorrortu Bs. As. Pág. 100/1002
6. Lacan, J (1961) Seminario IX La identificación clase 26. Versión Escuela Freudiana de Buenos Aires.
7. Mascara que se modela en torno a un vacío y es construida con rasgos que provienen del mito.
8. Caillois, R citado por García, G (2006) en Seminario ¿Y ahora quién? ¿Y ahora cuándo? Lacan, Foucault, Blanchot. Escuela Freudiana-Córdoba
9. Identificación es parcial, al rasgo.
10. Vacío: hay varios modalidades de poner en juego la función de este vació central. Acá hacemos referencia a la función de muro del lenguaje: cuando las palabras gastan su significación y mueren, ya no dicen nada. Es en ese vacío central que Lacan ubica la Cosa freudiana.
11. Lacan, J Seminario 3 Las psicosis Ed. Paidós Pág. 395.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com