Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   El porvenir del Psicoanálisis

La salud lacaniana: Del consumidor subsidiado a la responsabilidad subjetiva
  Por Sergio Zabalza
   
 
Resulta llamativa la serie de importantes leyes que son objeto de un cotidiano debate en nuestro país. Porque, en tanto leyes, se trata de instrumentos jurídicos, marcos regulatorios que ya fueron sancionados por el Congreso Nacional, y, por ende, previamente debatidos por los legisladores que componen el arco político con representación en ambas cámaras del parlamento.

La salud del discurso del Amo ¿Por qué entonces debatimos y hablamos sobre leyes ya debatidas y habladas? ¿Qué nos mueve a hacerlo? Y ¿por qué hay tantos foros que se abocan a la misma empresa, a saber, intercambiar ideas acerca de estas leyes?
Al formular esta pregunta, con sorpresa advertimos que esta vocación por debatir leyes ya debatidas, o al menos hablar de ellas, no se limita al campo, por ejemplo, que comprende la denominada Salud Mental, sino también a leyes de otras áreas, en apariencia por lo menos un tanto distantes, de los asuntos que trata la ley 26657. En efecto, por ejemplo, la Ley de Matrimonio Igualitario sigue dando que hablar, sea por las nuevas prácticas que su vigencia habilita o por los exabruptos de los dinosaurios que cada tanto aparecen sobre la faz de nuestro territorio (semanas atrás descubrieron uno en la Antártida y después, en Santa Fe, justo, apareció un cura –precisamente– diciendo que no entendía a los homosexuales).1
Pero también la ley de Salud Reproductiva da que hablar, se trata de una norma que en varias provincias aún no está reglamentada y por lo tanto no se cumple. Hace poco tomé conocimiento de la muerte de una niña de trece años a causa de un aborto clandestino en la provincia de Salta2. En ese territorio la hora de clase destinada a educación sexual se emplea para dictar catecismo.
Otra ley de la que se habla casi en forma permanente y que no se cumple, al menos en su totalidad, es la Ley de Servicios Audiovisuales, obstaculizada –como es de público conocimiento– por medidas cautelares. Por último, habría que mencionar los proyectos de ley que abordan el tema de la legalización del aborto, cuyo debate, aún incipiente en el marco parlamentario, promete concitar el interés de la ciudadanía en el año entrante.
Entonces tenemos un paquete, o una serie de normas y marcos jurídicos, de las cuales se habla mucho, pero que no se cumplen o se cumplen a medias (hasta tenemos una comisión de seguimiento de la Ley 448 de Salud Mental en la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires), que no están reglamentadas, y cuya materia, en apariencia al menos, difiere en la mayoría de los casos una de otra.
Quiero proponerles considerar que se hace indispensable considerar este grupo de leyes o proyectos de leyes cuya sola mención, vigencia, o puesta en práctica, pareciera afectar o amenazar poderosos intereses. Mi conjetura consiste en que el porvenir del psicoanálisis descansa en la “salud” del discurso del Amo. Intentemos avanzar en esta perspectiva.

Política y anatomía. Para sostener esta hipótesis de arranque voy a servirme de una frase que Lacan vierte en el seminario de la lógica del fantasma.
Dice: “si Freud ha escrito en alguna parte que la anatomía es el destino, habrá quizás un momento en que se volverá a una sana percepción de lo que Freud ha descubierto, se dirá, no digo la política es el inconsciente, simplemente: el inconsciente es la política”3.
Bien, la formulación es lo suficientemente rica y compleja como para detenernos en ella unos instantes e intentar algunas aproximaciones. Por empezar, y a trazo grueso, Lacan articula la política con la anatomía y, de acuerdo al texto, pareciera proponer, como privilegiado mediador entre los cuerpos y la política, nada menos que al inconsciente.
Sin embargo, hace una aclaración. Dice: “no digo la política es el inconsciente”, frase que podría tanto dar pie a las fantasmagorías del inconsciente colectivo o del inconsciente en colectivo hasta el cerro Uritorco, por ejemplo, sino también ¿por qué no? a considerar que la política es el discurso del Otro, cosa con la cual, efectivamente, acuerdo.
Sin embargo, Lacan está preocupado por destacar que no se trata de eso –o sólo de eso–, sino de otra cosa, que a mi gusto, engloba a la formulación anterior y le da otro horizonte.
Dice: “el inconsciente es la política”. Claro, uno bien podría pensar: ah, el inconsciente es la política del psicoanálisis. Yo prefiero, sin embargo, darle un marco más generoso a la frase y más acorde, por otra parte, con desarrollos posteriores de su enseñanza. Piensen ustedes que, a esta altura, Lacan todavía no ha formulado los cuatro discursos ni la variante del discurso capitalista, tampoco el plus de gozar, concepto que, como ya sabemos, elabora sirviéndose de la plusvalía marxiana.
Prefiero considerar entonces que cuando Lacan formula que “el inconsciente es la política”, se refiere también a la política a secas: la de los partidos políticos, a la micropolítica que habita el seno de los hogares, o la que lleva adelante una institución, también la geopolítica, la lucha de clases y la de todo campo contaminado por el malentendido del lenguaje.
Lo sorprendente es que al formular esta articulación Lacan dice que habrá algún momento en que se volverá a una sana percepción de lo que Freud ha descubierto. Es muy llamativo escuchar a Lacan hablando de salud. Estamos entonces en el campo de la salud, que para Lacan, tiene que ver con una sana percepción de lo que Freud ha descubierto ¿No es maravilloso? Tenemos el norte, la orientación, muy claramente expuesta acerca de lo que para nosotros, psicoanalistas, comprendería el campo de la salud: a saber la sana percepción de lo que Freud ha descubierto. Ahora bien, más sorprendente aún es que al referirse a esta salud, Lacan menciona a la anatomía.
Da ganas de anotarse en algún gimnasio en una clase de fitness o recomendar a las mamás que lleven a los chicos a practicar deportes, como hacían los maestros de higiene tal como, por ejemplo, el mismísimo padre de Schreber, pero, bien, obviamente no se trata de eso ¿De qué entonces?
¿Es que el cuerpo es la política? O mejor dicho, ¿qué del cuerpo es la política? Y aún más: ¿Qué es el inconsciente en el cuerpo? Si intentamos pensar sanamente, como propone Lacan, bien podríamos mencionar a la solicitación somática freudiana, el punto de fijación o a la roca de la castración, todos conceptos que hablan de una satisfacción libidinal, de un exceso enclavado en la carne, ni más ni menos; eso que Lacan tematizó como objeto a y que por eso mismo, en tanto exceso, lo llamó plus de goce. Un plus sujeto a una lucha visceral –y esto ya no es metáfora– por su apropiación.

Quién se apropia. Quizás ahora se pueda entrever un poco más por qué conviene abordar la ley de Salud Mental junto con las otras leyes que ordenan la satisfacción de los cuerpos, a saber: la ley de Salud Reproductiva, la Ley del Matrimonio Igualitario, los proyectos de Ley para la legalización del aborto, pero también la Ley de Medios que es la que, nada menos, ordena, pauta y norma la producción de los discursos en la polis. Quién se apropia de estos discursos es toda la cuestión en juego. (Recuerden que, entre otras cosas, el discurso capitalista se distingue porque el sujeto, ubicado en el lugar del agente, hace una desestimación radical del lugar de la verdad).
Bien, entonces tenemos que el inconsciente/cuerpo es la política, o mejor: que el exceso que contamina los cuerpos es la política, algo de la anatomía que incluye la solicitación somática freudiana, pero que a la vez hace lazo, lo suficiente como para sostener en un cuerpo –en un solo cuerpo–, el cúmulo de significaciones compartidas con que una comunidad hablante hace, para bien o para mal, la política. ¿Cuál es el punto de llegada a la que esta sana percepción de lo que Freud ha descubierto nos conduce? ¿Cuál es el clinamen que articula la anatomía de un cuerpo con el Otro?
Señoras y señores: de acuerdo a la sana percepción del descubrimiento freudiano, este punto condensador de goce en el cuerpo se llama síntoma. Y lo que estamos debatiendo cuando debatimos y hablamos del porvenir del psicoanálisis es la puja de intereses y poder en torno al lugar que se le otorga al síntoma. En otros términos: Quién se apropia del síntoma.
Digo entonces que se trata de un campo de batalla entre la política, en tanto escena que hace lugar al conflicto como motor de la vida y la antipolítica, esa oscura tendencia que basada en axiomas fundamentalistas, religiosos o fetichistas, según el caso, procura brindarnos la felicidad de lo Mismo a todos pero sin Cada Uno. Ni más ni menos: el empuje a gozar.
En otros términos: si el inconsciente es el reverso del discurso del Amo, hay leyes que, por albergar la palabra y la dignidad de las personas, habilitan, la emergencia del sujeto del inconsciente. Para decirlo en términos muy actuales, propician un pasaje del consumidor subsidiado a la responsabilidad subjetiva. La ley de Salud Mental es una de ellas.
Por ejemplo, en más de una ocasión, las editoriales del diario La Nación sobre la ley de Medios, afirmaban que la mejor ley es la ausencia de ley. Para decirlo todo: cuando los poderes fácticos de las corporaciones y el mercado hacen estallar el discurso del Amo, solo queda el empuje al goce.

Preguntas socráticas. Desde hace un tiempo he prestado atención al debate sobre estas leyes antes mencionadas. Por ejemplo, en el ámbito de la salud mental, me aboqué, no sólo a leer el cuerpo del texto de la ley, sino también a interrogar, en cuanto ámbito hospitalario, terapéutico o jurídico estuviera a mi alcance, las consecuencias y efecto de la nueva norma. El resultado de esta inquisitoria, formulada con decidida ingenuidad socrática, fueron en muchos casos discusiones cuyos protagonistas, en definitiva, encarnaban la amenazada hegemonía del discurso médico, por un lado, y por otro, diría yo, a la política. Es decir, a la locura de hacer el Bien, la locura del cuerpo médico, por un lado, y a la política, por otro, entendida ésta como la forma en que los seres hablantes tramitan un imposible constitutivo.
En efecto, los cuestionamientos solían girar en torno, no tanto a la salud del paciente, sino a la seguridad de los médicos tratantes o de las tercerizadoras que los contratan. ¿Y si pasa ésto? ¿y si pasa aquéllo? ¿cómo te asegurás que…? eran algunas de las frases que dejaban ver una posición centrada en eliminar la contingencia.
Básicamente, entonces, es una ley incómoda porque, de alguna manera pone en juego la dimensión de lo imposible. Y es que la salud, de acuerdo a la sana percepción de lo que Freud ha descubierto, es considerar que curar es imposible.
Lo cierto es que, en todos los casos, una nueva e ingenua pregunta socrática dejaba ver que las alternativas a las propuestas que la ley impone en casos de urgencia subjetiva, no iban más lejos que prolongar una internación para satisfacer el anhelo de tranquilidad de los médicos.
Se trata de una ley, entonces, que por su carácter interdisciplinario, pone en primer plano, denuncia y deja ver, a la locura de los profesionales. No sólo la de los médicos, también la de los abogados, los psicólogos, los enfermeros, los terapistas, etc. Una locura que es una enfermedad crónica.
Para concluir: Decir que esta ley es impracticable es la maniobra con que la anti política pretende apropiarse de esta ley. Si no hay dispositivos para cumplir con lo que la norma indica se debe a que no hay solicitación política, por decirlo de alguna manera. En otros términos: los que quieren eliminar el síntoma intentan que el inconsciente no sea la política.
Todavía hay quienes sostienen –psicoanalistas entre ellos–, que un desencadenamiento es una cuestión eminentemente médica. Cuando bien sabemos que, es en ese preciso y dramático momento cuando el sujeto produce los primeros cimientos con que construir una nueva realidad. Allí debe estar entonces “el secretario del alienado”4 para tomar nota, entre cosas, de lo por venir.
____________
1. “No los entiendo a los homosexuales” (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-30833-2011-10-13.html).
2. “Otra nena muerta por un aborto inseguro” (http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-181062-2011-11-12.html).
3. Jacques Lacan, El Seminario; Libro 14, “La lógica del fantasma”, clase 18 del 10 de mayo de 1967.
4. Figura propuesta por Lacan para ilustrar la función que debe desempeñar el analista en un tratamiento posible para la psicosis. Ver Seminario 3: “Las Psicosis”, clase 16 del 25 de abril de 1956.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 191 | septiembre 2015 | Silencio: esa puta soledad de la lengua 
» Imago Agenda Nº 189 | febrero 2015 | Púberes en peligro   Saber hacer allì con lo imprevisto
» Imago Agenda Nº 186 | noviembre 2014 | Kafka, la familia y el Hospital de Día 
» Imago Agenda Nº 181 | junio 2014 | La gavilla de zombies asesinos y consumidores 
» Imago Agenda Nº 181 | junio 2014 | Realidades violentas: ¿contra los hijos o contra el Padre? 
» Imago Agenda Nº 180 | mayo 2014 | Cuatriciclos: papá ya no lo sabe todo 
» Imago Agenda Nº 179 | marzo 2014 | El sexo del nombre o el nombre del sexo 
» Imago Agenda Nº 178 | enero 2014 | “…Io antes de hablar, quesería decir algunas palabras”  
» Imago Agenda Nº 174 | septiembre 2013 | Autismo ministerial 
» Imago Agenda Nº 171 | junio 2013 | Elección sexual: la ropa del síntoma 
» Imago Agenda Nº 169 | abril 2013 | Dos familias de locura 
» Imago Agenda Nº 168 | marzo 2013 | ¿Amor o crimen subjetivo? 
» Imago Agenda Nº 165 | noviembre 2012 | El gobernante, la justicia y el pudor  
» Imago Agenda Nº 163 | septiembre 2012 | Uno vuelve, entre el centro y la ausencia 
» Imago Agenda Nº 160 | junio 2012 | ¿Testigo o superstite? 
» Imago Agenda Nº 159 | mayo 2012 | Presencia y ausencia del amigo 
» Imago Agenda Nº 158 | marzo 2012 | Bisnieto de rabino, hijo de un psicoanalista 
» Imago Agenda Nº 157 | febrero 2012 | Filicidio: niños liquidados 
» Imago Agenda Nº 155 | noviembre 2011 | Violencia Rivas quiere ser mamá 
» Imago Agenda Nº 153 | septiembre 2011 | Entrevistas con padres  Qué hay para escuchar; qué hay para perder
» Imago Agenda Nº 148 | abril 2011 | Japón: ética, arte y ultraje bajo el mismo cielo 
» Imago Agenda Nº 147 | marzo 2011 | Patagones: El despertar de la primavera 
» Imago Agenda Nº 146 | diciembre 2010 | La mano del fantasma: entre Niñez y Adolescencia 
» Imago Agenda Nº 145 | noviembre 2010 | Gordos: el reverso del yuppie 
» Imago Agenda Nº 144 | octubre 2010 | Servicio cínico voluntario (o sobre la moral del bufón) 
» Imago Agenda Nº 140 | junio 2010 | El porvenir de la diferencia 
» Imago Agenda Nº 138 | abril 2010 | Fuego, responsabilidad y contingencia (o sobre el tabú de Cromañón) 
» Imago Agenda Nº 137 | marzo 2010 | Síntoma y pubertad  La latencia de que adolece todo significable
» Imago Agenda Nº 134 | octubre 2009 | “Tratame bien”... o sobre la máscara y el nombre 
» Imago Agenda Nº 133 | septiembre 2009 | Hambre y amor 
» Imago Agenda Nº 129 | mayo 2009 | Los muros se hacen del lenguaje 
» Imago Agenda Nº 128 | abril 2009 | La "previa" y los semblantes 
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | Vacaciones: La invensión del regreso 
» Imago Agenda Nº 126 | diciembre 2008 | Decepción, vulnerabilidad e identificación en la adolescencia 
» Imago Agenda Nº 125 | noviembre 2008 | La "vida inútil" del analista 
» Imago Agenda Nº 121 | julio 2008 | Apropiación, desamparo y transmisión simbólica 
» Imago Agenda Nº 120 | junio 2008 | La imagen del Otro 
» Imago Agenda Nº 118 | abril 2008 | Pasar el tiempo en Gesell  (o sobre la declinación del prójimo)
» Imago Agenda Nº 117 | marzo 2008 | Padre e hija: la filiación en el cuerpo  (una diferencia entre psicoanálisis y literatura)
» Imago Agenda Nº 114 | octubre 2007 | Salud Mental:  "Un quilombo de la puta madre"
» Imago Agenda Nº 107 | marzo 2007 | El juego de la transferencia  Estética o intemperie en el momento de concluir
» Imago Agenda Nº 105 | noviembre 2006 | Viagra entre los jóvenes  Un tema para nunca acabar
» Imago Agenda Nº 102 | agosto 2006 | Un requiem de dulce de leche 
» Imago Agenda Nº 99 | mayo 2006 | Freud: hacer algo con el nombre 
» Imago Agenda Nº 98 | abril 2006 | El zapping de la memoria.  (o por qué le pegamos a los viejos)
» Imago Agenda Nº 97 | marzo 2006 | Cromañón: urgente una mujer 
» Imago Agenda Nº 96 | diciembre 2005 | El secreto mafioso del síntoma 
» Imago Agenda Nº 94 | octubre 2005 | 2046: Fin del psicoanálisis 
» Imago Agenda Nº 91 | julio 2005 | ¿De quién es el duelo?  Algo más sobre el caso de Romina Tejerina
» Imago Agenda Nº 89 | abril 2005 | Cuando el arte no hace un lugar  (o sobre la noción de Hospitalidad del Síntoma)
» Imago Agenda Nº 87 | marzo 2005 | Cadáver exquisito 
» Imago Agenda Nº 79 | mayo 2004 | Nota al pie: una perspectiva topológica del Hospital de Día 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Una peste que entra por los ojos  (reflexiones a partir de La Invención de Morel)
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Caballeros Damas ¿La anatomía es el destino? 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | El revo-ltril  
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Los “nuevos síntomas”, de los analistas 

 

 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» Lacantera Freudiana
Ciclo de encuentros y desencuentros en torno a:  MIEDO AL INCONSCIENTE
 
» Lacantera Freudiana
Una genealogía del sujeto del deseo - Jorge Reitter  Inicio viernes 3 de Mayo de 2019
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
La Formación del analista  El analista y su práctica - actividad no arancelada
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Lacantera Freudiana
Cursos 2019  En CABA y Zona Oeste
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Primer cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com