Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Violencia de género

La violencia de género: varones contra mujeres
  Por Mariam Alizade
   
 
La violencia contra las mujeres invade las noticias y medios de comunicación. Desde los albores de la humanidad, el trato abusivo hacia ellas ha sido moneda corriente en la historia de la hegemonía patriarcal. En estas reflexiones recortamos expresamente este tipo de violencia humana ejercida por los varones sobre las mujeres.
En el siglo XXI, el horror de género persiste pese a los movimientos de liberación y las conquistas sociales de las mujeres. El impacto y el escándalo no cesan: mujeres quemadas, mujeres violadas y asesinadas, mujeres golpeadas. Las víctimas pertenecen a todas las clases sociales pero predominan en las clases más desprotegidas donde impera la pobreza, la prostitución forzada, la ignorancia, el temor a la desprotección del varón y una sumisión de auto-conservación.

Es un horror típicamente heterosexual, de varón contra mujer. El hombre cruel se abalanza sobre la mujer, objeto de su pulsión asesina. Recordemos a Freud cuando afirma (1916ª, p. 550): “Entre nosotros no hay un rechazo instintivo al asesinato. Somos los descendientes de una larga serie de asesinos. El deseo de matar lo llevamos en la sangre…” Freud señala con estas palabras que todo sujeto, independientemente de su género, lleva en su mente un asesino interior. Cuando la educación no ha establecido represiones y límites y el superyó moral se diluye, ya sea en drogas o en una desmedida omnipotencia y locura de poder, el asesino emerge y asesta golpes que provocan tanto muerte psíquica como física. El niño sádico de los primeros años de vida, no domesticado, despliega su libido en actos de violación, tortura, mutilaciones y aniquilación. Es la crueldad por la crueldad misma, agresividad sin atenuantes ni demasiadas explicaciones causales.

Escribe Freud (1905, p. 782): “La historia de la civilización humana nos enseña, sin dejar lugar a dudas, que la crueldad y el instinto sexual están íntimamente ligados; pero en las tentativas de explicar esta conexión no se ha ido más allá de hacer resaltar los elementos agresivos de la libido. Según algunos autores, este elemento agresivo, mezclado al instinto sexual, constituyen un resto de los placeres caníbales… nos contentaremos con hacer constar nuestra creencia de que la explicación dada hasta ahora a esta perversión no es, ni con mucho, satisfactoria y que es probable que en ellas se reúnan varias tendencias psíquicas para producir un solo efecto”.

En consonancia con estas palabras de Freud, muchas hipótesis acuden en nuestro auxilio al pretender comprender los elementos que intervienen en el femicidio. Ninguna da cuenta de la totalidad del fenómeno.
La violencia de género, cualquiera sea ella, implica al psicoanálisis en la interdisciplina. Tomamos conciencia en nuestro trabajo clínico de los efectos que los significantes culturales tienen sobre el psiquismo. A las tres series complementarias descritas por Freud en 1916b, propuse el agregado de una cuarta serie (Alizade 2005), que comprende los factores y desencadenantes socioculturales, históricos y políticos. El superyó y el ideal del yo incorporan mandatos externos que determinan reglas en el registro del placer y el displacer con enormes consecuencias psíquicas.

Es imposible pensar el fenómeno del femicidio sin acudir a las fuentes de la sobre-determinación y del pensamiento complejo (Morin 1990). El paradigma de la complejidad empezó a desplegarse en el siglo XX, en interacción y en franco cuestionamiento con el paradigma cartesiano del siglo XVII que buscaba ideas “claras y distintas” y que separaba tajantemente la filosofía de la ciencia. Este nuevo paradigma, nacido en el siglo XX (Morin, 1990), cuestiona y engloba a la vez al pensamiento simplista. No lo invalida pero le agrega redes imposibles de desentrañar utilizando la linealidad causa-efecto y el orden establecido hace siglos de leyes y principios. “El pensamiento simplificador es incapaz de concebir la conjunción de lo uno con lo múltiple. O bien, simplifica abstractamente anulando la diversidad, o, por lo contrario, considera la diversidad sin tomar en cuenta la unidad.” (Morin, 1990, p.19). “Las alternativas clásicas pierden su carácter absoluto” (Morin, 1990 p. 72).

El femicidio no escapa a esta complejidad. Las explicaciones causales simplistas son válidas, siempre y cuando no pierdan el carácter relativo y no pretendan erigirse en postulados absolutos para dar cuenta de un hecho de violencia de género: el masoquismo de la mujer, el ejercicio del poder del fuerte sobre el débil, las patologías vinculares, la incitación femenina a la violencia, los odios hacia las mujeres debido a una envidia del potencial de gestar (E. Welldon –comunicación personal–), el machismo entendido como el ejercicio de un poder de fuerza bruta sobre la hembra, el efecto agresivo debido al consumo de drogas, las frustraciones sociales volcada en el objeto mujer…
Lander (2011), en su estudio sobre la lógica del mal describe con agudeza cómo el objeto de odio genera en algunos casos un vínculo de pasión cruel, pasión de odio que puede desembocar en un furor narcisista. Explica esta crueldad en los varones fálicos como producto de carencias tempranas que dan lugar a un hueco imaginario de insatisfacción el cual, al incrementarse, desencadena una “violencia directa y asesina”.

Exploraciones del psiquismo de mujeres golpeadas han señalado el temor al abandono como otro elemento psíquico importante que impide que la mujer se aleje del hombre golpeador. Este temor tiene raíces en experiencias traumáticas de la infancia que obstaculizaron el desarrollo psíquico saludable en esas mujeres. La asimetría entre el varón y la mujer es otro factor determinante: asimetría de fuerza, asimetría de dominio psíquico, asimetría económica en muchos casos.
La apariencia de debilidad de algunas mujeres esconde satisfacciones masoquistas, fantasías de redención del hombre malo, sentimientos altruistas patológicos, necesidad de supervivencia de los hijos pequeños, entre otros.
El deseo de fusión que suele observarse en muchas mujeres presenta características patológicas. Este deseo depende en gran medida de la internalización de un superyó-cultural que valoriza el hecho social y afectivo de estar unida a otro, de tener pareja y que, desde la corriente falocéntrica imaginaria, reduce o somete a la mujer a una desvalorización primigenia, casi automática, si carece de otro que la ame, otro que la acompañe. (Alizade, 2006)
Es frecuente la patología fronteriza en las futuras víctimas de la violencia doméstica. En un alto porcentaje han sido abusadas y golpeadas de pequeñas con el consiguiente daño a la autoimagen y la merma de recursos psíquicos para alejarse del hombre golpeador y victimario. (Feinholz-Klip. 2005, p.132-133).

Algunas de las víctimas, desde niñas han aprendido a amar lo amargo (Anzieu, D. –comunicación personal–) y han erotizado el sufrimiento. La violencia doméstica suele perpetuarse de generación en generación y así como el varón la ataca a golpes en el ámbito familiar descargando en ella su frustración e impulsividad destructiva, de la misma manera, el aprendizaje de la violencia puede facilitar en ocasiones que las mujeres sean violentas con sus propios hijos. Se genera una cadena de violencias desde el más fuerte en dirección a los más débiles. En algunos casos minoritarios, asimismo, algunas mujeres se convierten en victimarias de los varones.
Entre los factores que vulneran la condición femenina (Alizade, 1998, cap. 7) se destacan la fragilidad psíquica, el cuerpo abierto y el cuerpo doble en la maternidad.

La fragilidad psíquica tiene sus raíces en la educación y en las expectativas culturales depositadas en el género mujer. Estos factores propician la dependencia y las dificultades en la individuación. Las mujeres desarrollan cualidades positivas de espera, devoción, necesidad de ser amadas, tendencias pre-edípicas con los consiguientes requerimientos de fusión y necesidad de pertenecer a un objeto amado (u objeto acompañante). Estos factores de personalidad se negativizan cuando su creciente intensidad fusiona a las mujeres a varones destructivos y desarrolla en ellas la necesidad de castigo.
A pesar de los movimientos de liberación y autonomía, son muchas las mujeres que hoy día expresan enorme sufrimiento psíquico si no logran tener una pareja e hijos. La exacerbación de los sentimientos de donación de sí y abnegación (muchas veces como reparación de experiencias traumáticas infantiles) vulneran a la joven mujer.

Otra consecuencia psíquica derivada de la fragilidad es el infantilismo cultural: las mujeres se posicionan como seres débiles, de llanto fácil, propensos a accesos de histeria. La posesividad del otro y el temor a la pérdida suelen ser resabios de la viscosidad vincular desmedida con los objetos primarios y muestran el déficit en la construcción del espacio sólo y en el adueñamiento de sí (Alizade, 1998). Estos elementos mentales producen un déficit en la aprehensión del principio de realidad. En ocasiones se entregan por demás, descuidan su auto-conservación y se convierten en “mujeres malqueridas”, (Michelena, 2011), sometidas a malos tratos por parte de las parejas elegidas.
La anatomía y la cultura hacen destino. La educación feminizante y desvalorizada de las niñas, si bloquea la exteriorización de la agresión trófica y daña la autoimagen, facilita que en un futuro, se vinculen con hombres de potencial violento y sucumban al daño vincular.

El cuerpo abierto es un factor biológico ligado a la vulnerabilidad en las mujeres. Por tal entiendo un cuerpo fácilmente penetrable cuya intimidad es de rápido acceso. Indica, desde sus funciones fisiológicas, que es cuerpo para sangrar, para ser penetrado, para parir. Expresa en su morfología una gran permeabilidad. Del cuerpo abierto de las mujeres emerge un universo fluidifical pleno de sentidos. La menstruación fue usada como pretexto para destacar la debilidad natural de las mujeres y justificar en su nombre medidas sociales y jurídicas que les impedían el conocimiento académico y el desempeño laboral.
No existe manera de cerrar el cuerpo erógeno para impedir la penetración forzada: el cuerpo es permeable y la lucha es desigual.
Esquilo en Las suplicantes (alrededor de 520 a.c.), relata que las muchachas nobles de Egipto huyen para evitar siniestras bodas consanguíneas. Se refugian en las tierras de los Pelasgos ante la despiadada persecución varonil. El deseo violento del macho burlado las persigue, implacable. Saben que, de ser apresadas, la violación es su destino. Un heraldo les anticipa (p. 40) “Que quieras o no, a la nave irás, a la nave y pronto. Sucumbirás a la fuerza, a la fuerza de tu señor que es poderoso; y después de haber recibido miles de ultrajes de sus manos crueles, tendrás que sufrir su lecho”.

“Las suplicantes” están decididas a colgarse con los ceñidores de sus túnicas, en caso de caer en manos de los hijos de Egipto. Escribe Loraux, N (1989, p. 91): “Cerrando definitivamente el cuerpo demasiado abierto de las mujeres, el ahorcamiento queda inscripto en la fisiología femenina”. El cuello apretado es homologado a una vagina impenetrable. Un paso más allá, el cuerpo cerrado alude al derecho al deseo propio, al respeto del libre albedrio, libre de la sujeción de la hegemonía patriarcal de la sociedad, reconocidas en la diferencia y dignificadas en su alteridad.
El embarazo, los partos, la crianza de niños, son otros tantos factores de vulnerabilidad que propician la dependencia de la mujer-madre con el hombre y, de no estar protegidas por la fortaleza interior y por el medio circundante, las convierte en presas fáciles de los impulsos sádicos y envidiosos de un varón cruel.

El panorama del femicidio es diverso: la violencia doméstica no es equiparable a las violaciones y asesinatos de mujeres en la calle, en ocasiones furtivos, anónimos, cuyo sentido oscuro está poblado de incógnitas.
No será fácil domesticar las pulsiones tanáticas en la sociedad contemporánea. Contrarrestarlas mediante el cultivo de sentimientos de amor y solidaridad hacia el prójimo, dependerá del concurso activo de una multiplicidad de operaciones que cubren un abanico amplio de gente trabajando con inteligencia y dedicación para fomentar el respeto vincular y la ética. A los estados y a las organizaciones gubernamentales les toca arrostrar este enorme desafío junto a profesionales y educadores de distintas disciplinas.
La violencia de género, artificialmente aislada en este trabajo en la dirección varones contra mujeres, representa una de las tantas formas de la enemistad y guerra entre los seres humanos.

Bibliografía
Alizade, M. (1998) La Mujer Sola: Ensayo sobre la dama andante en Occidente. Buenos Aires, Lumen. p. 135-154.
Alizade, M. (2005) “La cuarta serie complementaria”. Inédito.
Alizade, M. (2006) “El deseo fusional en las mujeres”. Actualidad Psicológica, Julio 2006.
Esquilo (492 a.C.) “Las suplicantes”, en Tragedias de Esquilo. Buenos Aires, Losada, pp.17-46.
Feinholz- Klip, D. (2005) “La violencia familiar, sexual y contra las mujeres: algunos efectos sobre la salud física y mental”. En: Sexualidad y Género; una visión Psicoanalítica, Lartigue,T. y Ureta, M. (comp.) Buenos Aires, Lumen, p.125-141.
Freud, S. (1905) “Tres Ensayos sobre una teoría sexual”
Freud, S. (1916ª ) “Nosotros y la Muerte”. Rev. de psicoanálisis .LXVII, 4, 2010, p.545-554.
Freud, S. (1915b) “Modos de formación de síntomas” en Introducción al Psicoanálisis, OC, BN, TII, 1968, p. 335-346.
Lander, R, (2011) “La lógica del mal”, en Lógica del Objeto, cap. 15, Caracas, editorial psicoanalítica, p. 181.
Loraux, N. (1989) Maneras trágicas de matar a una mujer. Madrid, Visor.
Michelena, m. (2010) Mujeres Malqueridas. Caracas, Editorial Alfa.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 140 | junio 2010 | La Liberación de la Parentalidad en el siglo XXI 
» Imago Agenda Nº 116 | diciembre 2007 | Los frutos del cuerpo adolescente 
» Imago Agenda Nº 93 | septiembre 2005 | Esas personas inquietantes 
» Imago Agenda Nº 81 | julio 2004 | Enigma de Mujer / Enigma de la Creación 
» Imago Agenda Nº 48 | abril 2001 | Marcos Aguinis  Escritura y psicoanálisis

 

 
» Centro Dos
La Formación del analista  El analista y su práctica - actividad no arancelada
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Lacantera Freudiana
Una genealogía del sujeto del deseo - Jorge Reitter  Inicio viernes 3 de Mayo de 2019
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Fundación Tiempo
Curso de inclusión en la escuela con práctica rentada  Inicia 1 de Abril de 2019
 
» EFBA
Seminario "Pulsión y Objeto a"  comienza 6 de Abril
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Primer cuatrimestre
 
» La Tercera
Programa de formación integral en Psicoanálisis  Reuniones informativas durante Marzo
 
» Centro Dos
Formación clínica en Psicoanálisis  Ingreso Abril 2019 - charlas informativas
 
» Fundación Tiempo
Jornada Clínica de apertura al ciclo 2019  sábado 6 de Abril
 
» Lacantera Freudiana
Grupo de estudio del Seminario 10 "La angustia"  a cargo de Mirna Restuccia - Zona Castelar
 
» Lacantera Freudiana
Cursos 2019  En CABA y Zona Oeste
 
» Fundación Tiempo
One City, one Book  Domingo 14 de Abril - 11hs
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Fundación Tiempo
FORMACIÓN Y ASISTENCIA EN PRIMERA INFANCIA  POSGRADO EN ATENCIÓN TEMPRANA CON PRÁCTICA ASISTENCIAL
 
» AEAPG
Maestría en Psicoanálisis / Especialización en Psicoanálisis de Adultos  Inscripción 2019
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com