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   Violencia de género

¿Violencia de Género, o Violencias Humanas?
  Por Sergio  Rodríguez
   
 
Plurisemia que encubre y descubre. El significante género es, probablemente, uno de los más plurisémicos de la lengua española. De sus 23 significados, locuciones, derivaciones y giros admitidos por el Diccionario de la Lengua Española (RAE)1, tomaré sólo los que estimo útiles para trabajar la cuestión que propone el título.
“Género. (Del lat. genus, genĕris).
1. m. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.” A todas luces, las mujeres (damas primero) y hombres, tienen varios caracteres comunes con excepción de los caracteres sexuales secundarios y del pene, la vagina y las diferencias en los órganos utilizados para la reproducción.
2. m. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. “Ese género de bromas no me gusta”. Esta definición con ejemplo que da el DRAE, hace que género se use indistintamente para personas y cosas. Este ejemplo usado por el DRAE, me trajo el siguiente recuerdo. Un conocido colega que sólo aludiré por sus iniciales, CB, allá por los años 80 del siglo XX estaba primero, esperando en la cola de un ascensor del Waldorf Astoria de Nueva York. Tuvo la malhadada gentileza, de cederle el paso a la dama que esperaba segunda. Por toda respuesta recibió una serie de imprecaciones que lo tildaban de machista. Parece ser que la señora supuso que la galantería de CB, fue una broma descalificadora de la condición femenina, dirigida por un miserable macho a una altiva hembra. Adivina adivinador: ¿cuál de los dos enunciantes del discurso, trató con violencia al otro?
3. m. En el comercio, mercancía.
4. m. Tela o tejido. Géneros de algodón, de hilo, de seda. 1) No es recomendable rebajar la cuestión sexual a una cuestión de trapos. Aunque haya tanto hombres como mujeres que así proceden en sus prácticas diarias y más intensamente, en épocas de liquidaciones actualmente rebautizadas in english, “sales y rebates”. 2) Agreguemos. Las mercancías2, son producto de plusvalías extraídas del trabajo de los trabajadores (la redundancia vale) y se corporizan como tales, para el intercambio. Pero es por condición social, no sexual. No hay por qué enojarse con ellas. Mejor, buscar cómo incidir, para que se distribuya con más justicia y equilibrio la plusvalía socialmente producida.
5. m. En las artes, cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido. El género en el arte, no indica pertenencia de la obra o de sus hacedores, a la categoría macho o hembra. ¿Habremos de atribuir a esa condición, ausencia de humanidad en el arte?
6. m. Biol. Taxón que agrupa a especies que comparten ciertos caracteres. ¿Taxón?
Vamos nuevamente al diccionario3 (Palabra creada sobre taxonomía). 1. m. Biol. Cada una de las subdivisiones de la clasificación biológica, desde la especie, que se toma como unidad, hasta el filo o tipo de organización. Taxón entonces, agrupa a machos y hembras sin diferenciarlos.
7. m. Gram. Clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra. Como podemos observar nuestra gramática utiliza género, no en función de las personas, sino de los elementos gramaticales que las representan: sustantivos, pronombres y determinados adjetivos. Lo que por supuesto, produce consecuencias de sentido sobre las personas y cosas que se busca representar. Lo/as travestis, ateniéndose a la nueva ley, están sacando documentos femeninos. Creo, según la nueva ley, que eso es legítimo para los que se hacen cambiar el pene por una vagina. A los otros, que suelen usar el pene con quienes los buscan, habría que otorgarles un documento con los dos géneros.
8. m. Gram. Cada una de estas formas. 9. m. Gram. Forma por la que se distinguen algunas veces los nombres sustantivos según pertenezcan a una u otra de las tres clases. Ejemplos: ~ chico. 1. m. Clase de obras teatrales musicales de corta duración y de ambiente costumbrista o popular, que comprende zarzuelas, sainetes y comedias.
En función de este artículo es bueno observar que: ~ femenino (género): 1. m. Gram. Indica en los nombres y en algunos pronombres, rasgo inherente de las voces que designan personas del sexo femenino, algunos animales hembra y, convencionalmente, seres inanimados. O sea, género se aplica a nombres y pronombres, según el sexo que porten las personas adjetivadas. Una cuestión es el ente, la persona, y otra su representante en función gramatical. Lo que se reafirma en: 2. m. Gram. En algunos adjetivos, determinantes y otras clases de palabras, rasgo gramatical de concordancia con los sustantivos de género femenino. En género literario. 1. m. Cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras literarias. O sea el género refiere un clasificatorio. Nuevamente las formas gramaticales, representan algún sexo. ¿Por qué las cosas son representadas por un género y no otro? Parece ser por hábitos y creencias, más que por razones lógicas.
2. m. Gram. En algunos adjetivos, determinantes y otras clases de palabras, rasgo gramatical de concordancia con los sustantivos de género masculino. Género de: 1. loc. adj. Esc. y Pint. Dicho de una obra: Que representa escenas de costumbres o de la vida común. Cuadro de género 2. loc. adj. Dicho de un artista: Que la ejecuta. Pintor de género. Repito lo mismo que dije supra, sobre obras de arte y artistas.

¿Género o sexo? Es a partir de todas estas informaciones gramaticales, que interpreto que las feministas que se empeñan en hablar de género femenino para referirse a la clase de las mujeres, aunque sean presidentas de naciones, caen en el prejuicio de hondas raíces infantiles de renegar las diferencias de sexo que sostienen al género gramatical. Lo cual, en este tema de la violencia es sumamente importante. Se pliegan inadvertida, o inconscientemente, a los prejuicios machistas que suponen que hay mujeres que sólo se tienen que ocupar de las cosas de la casa, mientras otras de satisfacer las apetencias eróticas de los hombres. Dichos como el de “andá a lavar los platos” son la expresión vulgar de esos prejuicios junto al de -“nena, en la cama me matás”. En las antípodas vehiculizan prejuicios similares, dichos como: “sí… es muy buen tipo, pero lleva poca plata a la casa”. “Como artista es muy bueno, pero si ella no sale a trabajar se mueren de hambre”. O: “es medio maricón, en la casa lava, plancha y cocina”. “Ése de gym, sólo sirve para la cama” –lo que además suele estar equivocado–.

En general, la contextura física del varón es más fuerte y poderosa que la de la mujer. Los “hombres” que ejercen violencia contra el sexo femenino, se aprovechan4 de esa diferencia. Así como entre los chicos, los más grandes, se aprovechan de los más pequeños. En verdad, no es cuestión de diferencias sexuales, sino de tamaños.
Los prejuicios sobre los sexos han sido efecto también de lo que en la historia ha ido produciendo el desarrollo de diferentes modos de producción. En función de sus estructuras estructurantes, fueron usos y atribuciones que cada Cultura y Modo de Producción, le ha ido otorgando a hombres, mujeres, y niños.

El coito y las diferencias sexuales. Lo que nunca se dejó de hacer, fue coger. Tanto para reproducirse como para gozar. Y coger siempre consistió principalmente en que el pene del hombre tenía que penetrar en uno de los orificios de otro cuerpo humano5. Lo que en sí, conlleva mayor o menor violencia, pero violencia al fin. Alcanza con escuchar relatos de recientes desfloradas, de esposas, de prostitutas. Violencia que es, de origen sexual. Sabemos, no siempre se trata de orificios de mujeres. En los latentes, es bastante común entre varones. Y no siempre uno de ellos pone el orificio y otro el pene. Es bastante común, lo que fue llamado “cambiadita”. En ésta, alternan posiciones ambos partenaires. Cosa que muchas veces también ocurre entre homosexuales masculinos. Entre lesbianas, los dedos, la lengua y desde su invento, los cada vez más perfeccionados “consoladores”, sustituyen al pene. Que por supuesto también suele ser sustituido con esos aparatitos, tanto en prácticas hétero como homosexuales, de varones.

¿Violencia de género? o: ¿causas sociales y sexuales de violencias humanas? Muy lamentablemente la humanidad existe violentamente.
Condicionan este hecho: Una genética6 que lleva grabados, atavismos ancestrales de la época en que de la violencia dependía la vida. Porque era la única defensa frente a otros animales feroces, y porque la caza era el principal recurso alimenticio. Ahora hay formación reactiva con la violencia. Se los sacrifica, sin arriesgar cazando. Se los cría “amorosamente” en corrales, antes de conducirlos al matadero. Comer de la caza, no dependía sencillamente del físico. Los hombres traían al hogar común lo cazado, pero eran ellas, las primeras artesanas que usaban la fuerza de su ingenio para hacerlo utilizable (alimento, almacenamiento, abrigo) Esas mujeres ingeniosas según diversas investigaciones antropológicas, en muchas culturas ancestrales, provenían de capturas violentas para ser gozadas como objetos sexuales. Lo cual subsiste hoy en violaciones masivas ocurridas en las guerras, que llegan a involucrar niñas/os. Igual que en matrimonios arreglados entre los padres, en formas de “subasta” de los/las jóvenes. La interdependencia entre ambos sexos, siempre fue íntima y explosiva. Más o menos como en la actualidad, aunque ahora más disimulada. Lo genético, así como trasmite, es potencialmente modificable por la experiencia e incluso por operaciones psíquicas.

También condicionan: deseos inconscientes, hábitos de goce, identificaciones. A partir de carencias, excesos, tensiones placenteras y displacenteras en los vínculos sociales y sexuales.
Los deseos inconscientes, efectos de carencias (por defecto o exceso) que operaron en los primeros meses y años de vida generan deseos a los que no se accede tal cual en la conciencia. Se accede a través de ilusiones en cosas o humanos que toman el lugar simbólico imaginario de aquellos objetos parentales tempranamente perdidos. Dichos deseos pueden llevar a la violencia hétero o auto agresiva, en tanto al hablante en cuestión se le presentan como imposibles y según atribuyan dicha imposibilidad a otros, o a lo que supone impotencias propias. Muchos crímenes o suicidios pasionales, reconocen esta causa: la reacción de algún sujeto, ante un deseo insatisfecho en el que “le fue la vida”, o se la hizo ir a otro.
El sadismo y el masoquismo en sus extremos perversos, llevan a hábitos de goce, violentos. Pero en otras dimensiones y calidades en sus expresiones neuróticas, también hay a violencias físicas o morales. Dichos, pellizcos, mordiscos, hábitos necesarios, “no cesan de escribirse” 7 en las relaciones eróticas.

Hay identificaciones a violencias amorosas o en situaciones de enojo por parte de los progenitores, que marcan formas de violencia provenientes de ellos.
Todo esto, hace que la violencia, sea un convidado habitual. Claro, que en diferentes grados y cantidad. A partir de carencias, excesos, tensiones placenteras y displacenteras en los vínculos sociales, y sexuales –hétero u homo–, la violencia se hace presente. De ahí que cualquier violencia que ilegítimamente transgreda la falta de acuerdo de las partes, debe ser reprimida con todo el peso que las leyes indican. Incluyendo como agravante, las que suelen sufrir los más débiles –sean mujeres, niños u hombres– por la prepotencia de los más fuertes, o de los que basen su fuerza en las armas.
__________________
1. Real Academia Española © Todos los derechos reservados (en este artículo, de aquí en más, diccionario español de referencia) Las citas tomadas de él, van en itálicas.
2. Según dilucidó Carlos Marx en la segunda mitad del siglo XIX
3. Ibidem 1.
4. Con excepción de cuando están bien armadas, son decididas y tienen buena puntería como ocurrió a comienzos de enero en un uxoricidio “invertido” y mediático en la provincia de Río Negro.
5. Por supuesto, con excepción del Bestialismo.
6. Ver: Cruces entre Psicoanálisis y Neurobiología escrito por varios autores, entre los que me cuento.
7. Según lo formulado por Lacan en Encore
 
 
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