Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboración

Freud después de Lacan: ¿Análisis terminable e interminable?
  Por Claudio Glasman
   
 
Ultimar a Lacan. El propósito del presente ensayo es practicar un comentario del último capítulo de “Análisis terminable e interminable” que nos sirva para interrogar e inquietar cierta cómoda doxa del lacanismo ambiente. La que repite, por ejemplo, que Lacan habría dicho que la castración es un límite de Freud y que hay ir más allá. Esta ideología instituida promete siempre un más allá: más allá de lo simbólico, de la ley, del padre, del sujeto, de Freud, de Lacan… Siempre habrá en el más allá una promesa de eternidad y de haber llegado a la tierra prometida de lo real. Parece que hemos superado la caduca primacía de lo simbólico para pasar a dominar una supuesta primacía de lo real. ¿Y de la equivalencia de los registros? De eso, mejor no hablar. Entonces, una lectura-comentario del último capítulo que apunte paradojalmente a poner en cuestión esta presente pasión por lo último, “la última enseñanza”, “los últimos seminarios”, “el último Lacan…” que así difundidos, no dejan de alimentar lo que Lacan llamó la estafa mercantilista implícita en la idea de progreso; la que promete, con la última palabra, hacer consistir aquello que tanto el saber como la práctica del psicoanálisis están orientados a destituir: el universo de discurso o, en términos de transferencia, al sujeto supuesto saber. Si no estamos necesariamente enamorados de lo último, no tenemos, sin embargo, ninguna pasión por los orígenes. Piénsese un momento cuán ajena a la enseñanza de Lacan hubiera sido la consigna “El último Freud”, “Los últimos textos de Freud”, “La última tópica”, etc. ¡Qué lejos del retorno a Freud que Lacan practicó hasta su último seminario! y cuán afín a la ideología del post-freudismo ha sido esta consigna. Fue Lacan el que mostró que aquello que pretendía presentarse como un después quedaba en este juego de tiempos superadores en un “antes de… Freud”. Leemos lo que sigue como una con-secuencia del acto de formular el inconsciente. Por eso invertimos la evidencia cronológica –con su tufillo de necrológica– y proseguimos releyendo a Freud después de Lacan.

La lectura, el texto y lo fuera del texto: Un detalle del último capítulo nos interroga. Recordemos que “el psicoanálisis se funda en el análisis de detalles”. También la práctica nos ha enseñado que lo decisivo de un texto o de un discurso, cuestión de desplazamientos, suele habitar en los márgenes y en los puntos de detención. Texto fuera del cuerpo del texto, recortado y destacado, como escribía R. Barthes, como una voz en off, nos evoca lo que Freud planteaba sobre las glosas del sueño: fuera de su relato, deslizado como un comentario indiferente, indica su punto deseante de enunciación. Lo que opera aquí de detalle al margen es una nota al pie que justifica que Análisis terminable e interminable pueda ser leído como una respuesta a lo que llamaríamos un desvío fructífero de uno de los discípulos de Freud más talentosos y creativos, S. Ferenczi. Insistimos que este capítulo final puede ser interpretado como la respuesta tanto a las demandas de Ferenczi-analizante como a las “soluciones” de Ferenczi-analista a las cuestiones del fin de análisis. Nos referimos a la nota 36, una cita que Freud toma de Ferenczi y en la que éste afirma que “… todo paciente de sexo masculino tiene que alcanzar un sentimiento de ecuanimidad con el médico, como signo de que ha superado la angustia de castración; y todas las enfermas mujeres, para que su neurosis pueda considerarse íntegramente tramitada, tienen que liquidar su complejo de masculinidad y aceptar sin resentimiento las consecuencias del papel femenino” (Ferenczi 1928, p.8). Agréguese a esta nota otra cita del capítulo anterior, el VII, que fuera extraída de la conferencia “El problema de la terminación de los análisis” que Ferenczi dio en 1927, en la que sostiene: “… el análisis no es un proceso sin término, sino que puede ser llevado a un cierre natural si el analista tiene la pericia y la paciencia debidas”, y adquirirá más fuerza nuestra postura de que el ensayo de Freud está destinado a responder-cuestionando dichas afirmaciones ya que con Freud y con Lacan nos preguntamos: ¿Tiene el análisis un término natural? ¿Es posible una superación absoluta de esa religión privada y sus sacrificios mortificantes, la neurosis? ¿Es realizable una tramitación integral de los conflictos pulsionales que no deje ningún resto gozante?

El nudo alrededor del cual gira el texto de Freud es la pregunta implícita en el título: un análisis ¿es terminable e interminable? ¿puede ser ambas cosas a la vez? Sólo la lógica ambigua del inconsciente y la práctica que la efectúa permiten sostenerlo. Pero no meramente, como podría ser comprendido, en función de la actual “prisa del tiempo americano”, sino en otra perspectiva más radical que es aquella de los fines a alcanzar. En términos más teóricos, interrogaríamos si son tramitables de manera “íntegra”, tanto el accidental e histórico factor traumático como la congénita o estructural intensidad pulsional. Remarquemos que hay en Freud una revalorización del “descuidado factor económico”. Es en el sentido del fin, entendido como lo posible o lo imposible de tramitar en su integridad, que el texto va recorriendo la serie de obstáculos que se le presentan al análisis, incluido al analista. Son paradojalmente esos obstáculos los que marcan la dirección del análisis. Freud lo explicita. Lacan dirá por añadidura: el objeto está en el obstáculo. Lo fundamental, a nuestro criterio, es que de los diferentes nombres del exceso indomeñable o intramitable quedarán incurablemente restos. Lo femenino, entonces, queda situado dentro de esta serie de aquello excesivo que resta, en tanto rechazado, junto a las cosas últimas. Desde los residuos transferenciales que dejó la operación de fijarle un término al análisis del “Hombre de los lobos” a los restos de agresión libre que están en la base “incurable” del conflicto subjetivo, pasando por los restos libidinales de una organización libidinal imperfecta, el análisis freudiano, su lógica y su ética hacen lugar a la función del resto. La estructura imperfecta del sujeto y las consecuencias residuales del acto analítico son plegables en términos de reactualización de lo que ya estaba en forma de huella a la espera de ser leído.

Lo que propone Freud, a diferencia de las promesas “optimistas” de Rank, de Ferenczi y de los prometedores de hoy, es que el análisis no comparte ni una ambición terapéutica ni una perspectiva totalizante. Su horizonte no es ni un camino de perfección ni conlleva un ideal de dominio. Se podría decir al revés: es un camino a la imperfección entendida ésta como esa falta de integridad que marcan tanto al Otro como al sujeto. Es este “defecto de estructura” el que está en causa en el deseo y en la ineliminable insatisfacción pulsional. No todo es recuperable ni reintegrable. Junto a la tarea de tramitación de los conflictos pulsionales hay un reconocimiento de la función de lo no integrable, de lo no totalizable, es decir, de la castración en el sujeto, en el Otro y en la Teoría. Por esto el saber no cura. Una tramitación íntegra de los conflictos no es solo una imposibilidad de la cura analítica sino que además está por fuera de sus objetivos o fines. Tampoco nosotros aspiramos a un sujeto sin conflictos, sin pasiones y adaptado a una esquemática normalidad. Ética y técnica aquí se conjugan.

El Hombre de los lobos le sirve a Freud como ejemplo problemático para mostrar que el fin de análisis no tiene nada de “natural”. El acto de fijarle un término al análisis es un intento de mover al paciente que se hallaba “cómodamente instalado” en su condición de enfermo sometido a un modo de satisfacción mortificante que amenazaba con prolongar interminablemente el análisis. Si hay una resistencia poco natural, esa es la reacción terapéutica negativa. El paciente prefería la comodidad de su condición de enfermo al horror de una vida autónoma. Suele ocurrir que “la comodidad” sea un modo eufemístico e inconsciente de nombrar el goce masoquista y sus satisfacciones serviles. La condición de enfermo deviene condición erótica y el horror a una vida autónoma, horror al acto que está en la perspectiva de la angustia del fin de análisis: angustia ante una decisión que lleva en su cuerpo de palabra astillada, el corte de la escisión. A esa conmoción estaba destinada la maniobra fallida. No es infrecuente escuchar a alguien responder a la pregunta de por qué se queda en una situación de largo y penoso sufrimiento: - ¡Porque estoy cómoda!

Existen nombres de lo no totalizable, residuos, restos, que tienen desde Freud un lugar fundamental en la teoría y la práctica del psicoanálisis y que alcanzarán en la lectura de Lacan un estatuto lógico para dar cuenta de la constitución del sujeto dividido en el Otro y de ese resto irreductible de la operación, el a, el objeto causa del deseo.

Castración: complejo y angustia. En este contexto de tensiones entre íntegro y no íntegro es necesario leer el capítulo VIII. Esos “dos temas conformes a ley” a los que se dedica son modos de figuración de lo que opera en la estructura. El complejo de castración para ambos sexos y su desestimación de la femeneidad: la amenaza en el hombre y la envidia del pene en la mujer, leídos de esta manera, serían, parafraseando a Lacan, formas épicas en que opera la estructura y ante las que retrocede el neurótico. Si dejáramos las cosas planteadas en términos del complejo, que son los términos en que las formula la neurosis, esto nos llevaría, junto al neurótico, a un callejón sin salida según lo ha releído Lacan en el seminario 10, La angustia. Pero el mismo Lacan es quien indica que ambos mitemas portan su límite pero también, su vía regia de salida. Lo que nos parece fundamental es la doble cara de la cosa: como complejo, ya sea amenaza o envidia, callejón sin salida; como angustia de castración, vía real de salida de lo imposible del fin de análisis. Al final está la pérdida que hay que tramitar, integrarla para servirse de ella como causa perdida vuelta a perder: al tiempo de la angustia se le agrega el incalculable tiempo de la reelaboración del duelo.

Fue necesaria la lectura de Lacan para diferenciar en Freud lo que es el complejo de castración y sus temáticas imaginarias –amenaza en uno y su correspondiente en el otro sexo, la envidia del pene– de la angustia del mismo nombre, la castración. Es pues Lacan, quien lee en Freud la distinción entre el complejo de castración que es tope y que ha llevado a un callejón sin salida a los análisis de neuróticos y lo que deviene llave de salida que es la angustia de castración. Esta diferencia es la que entendemos fundamental respecto de una cuestión de estructura: entre lo que engaña, el complejo, y lo que no engaña, la angustia y su “objeto”. Será un aporte novedoso y fundamental de Lacan plantear que esa angustia de castración estará en juego en lo que será el objeto de la sesión decisiva: la cesión del objeto.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 145 | noviembre 2010 | La regla fundamental.   Un comentario fragmentario del acto analítico
» Imago Agenda Nº 134 | octubre 2009 | La angustia Freudiana y la nuestra:   algunas observaciones sobre lo que “Inhibición, síntoma y angustia” nos enseña
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | Psicoanálisis, profecías y destinos: esbozos del sujeto en la creencia y la fe 
» Imago Agenda Nº 124 | octubre 2008 | Algunas notas sobre técnica analítica y ética trágica 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | Las reglas del juego  Primera parte: La regla fundamental
» Imago Agenda Nº 106 | diciembre 2006 | Algunas observaciones sobre psicoanálisis y tragedia 
» Imago Agenda Nº 99 | mayo 2006 | Freud: de la escritura de la práctica o del acto a la escritura 
» Imago Agenda Nº 85 | noviembre 2004 | El "nombre de los lobos" o lo que no cesa del sentido del retorno a Freud 
» Imago Agenda Nº 79 | mayo 2004 | La declinación del padre: el síntoma, nuestro padrecimiento 
» Imago Agenda Nº 66 | diciembre 2002 | Psicoanálisis, política e interpretación 

 

 
» Centro Dos
La Formación del analista  El analista y su práctica - actividad no arancelada
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Lacantera Freudiana
Una genealogía del sujeto del deseo - Jorge Reitter  Inicio viernes 3 de Mayo de 2019
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Fundación Tiempo
Curso de inclusión en la escuela con práctica rentada  Inicia 1 de Abril de 2019
 
» EFBA
Seminario "Pulsión y Objeto a"  comienza 6 de Abril
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Primer cuatrimestre
 
» La Tercera
Programa de formación integral en Psicoanálisis  Reuniones informativas durante Marzo
 
» Centro Dos
Formación clínica en Psicoanálisis  Ingreso Abril 2019 - charlas informativas
 
» Fundación Tiempo
Jornada Clínica de apertura al ciclo 2019  sábado 6 de Abril
 
» Lacantera Freudiana
Grupo de estudio del Seminario 10 "La angustia"  a cargo de Mirna Restuccia - Zona Castelar
 
» Lacantera Freudiana
Cursos 2019  En CABA y Zona Oeste
 
» Fundación Tiempo
One City, one Book  Domingo 14 de Abril - 11hs
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Fundación Tiempo
FORMACIÓN Y ASISTENCIA EN PRIMERA INFANCIA  POSGRADO EN ATENCIÓN TEMPRANA CON PRÁCTICA ASISTENCIAL
 
» AEAPG
Maestría en Psicoanálisis / Especialización en Psicoanálisis de Adultos  Inscripción 2019
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com