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   Colaboración

El acento demostrativo del acting out
  Por Silvia Tomás
   
 
La joven homosexual de Freud, denominada Sidonie Csillag por las periodistas Inés Rieder y Diana Voigt (quienes llevan a cabo un relato basado en un reportaje a la dama cuando ya es anciana) se ha topado con un Otro materno que habita en un mundo riguroso y remoto; la muchacha solo puede dirigirle la palabra a sus padres cuando está autorizada a hacerlo.
En lo de los Csillag no se puede reír, no se puede hacer ruido, ni corretear, de lo contrario sus padres le dirán que la casa parece un colegio judío y eso es lo peor que Sidi podría imaginar. Recordemos que la familia se ha convertido al catolicismo, renegando de su condición de judíos para ser aceptados en la rigurosa sociedad vienesa en época de los años veinte.

Además del personal de servicio, convive con la familia la querida Fruli, una criada que se encarga de la organización global de la casa y con quien la joven tiene una relación particular. Es la única persona a la que la Sidonie presta atención. Me pregunto si ha sido Fruli, esa señora que habita en la casa de los Csillag, quien brindó un punto de anclaje a la jovencita desde tiempos inmemorables.
Fruli se torna indispensable para Sidonie toda vez que la madre está muy ocupada con sus actividades, se levanta tarde a la mañana, se ocupa de su propia toilette; la peluquería y el vestuario le llevan casi todo el día, “no es justo que la Señora de un gerente use solo un vestido” dirá Sidi con ironía. Con tanta actividad, Emma Csillag no tendrá demasiado tiempo para sus hijos, sobre todo para la niña, ya que con los varones la relación llega a ser más tierna.
Así lo recuerda la muchacha en una sesión muy importante donde la intervención de Freud, que la interrumpe en su discurso corriente, hace que se quiebre y cuente: dirá que la madre suele juguetear con sus hermanos varones y prodigarles afecto, en cambio, no es así con ella, a quien, por el contrario rechaza y le resta impotancia.

“Mi madre me parece tan linda… y yo hago todo por ella, pero ella solo quiere a mis hermanos”1.Con intenso llanto la joven refiere a la dureza de su madre, quien se muestra distante y fría, a la vez que recuerda humillada, aquella ocasión en que la acompañó en su viaje a uno de esos lugares donde hacía los tratamientos para los nervios y un hombre se acercó a halagar su juvenil belleza. Emma Csillag negó que la chica fuese su hija haciéndose nombrar como tía, solo para parecer más joven.

Por otro lado, desgraciadamente, cada vez que el padre decide acercarse a la hija, la mirada hostil de su esposa es contundente. Ella se pone mordaz e insolente, muy desagradable, a punto tal que Sidi resignó el acercamiento al él para no tener problemas serios.
Esta situación familiar es escuchada por Freud en la primera entrevista que realiza a los padres, donde aclara que es necesario prestar atención por separado a la actitud de la madre y la del padre. Su agudeza para pesquisar el lugar que la joven ocupa en cada uno de sus progenitores es un dato importante para quienes atendemos en análisis a sujetos que son traídos a consulta en tiempos de infancia y adolescencia. El modo en que sus padres consultan por la joven constituye una cifra2 de gran relevancia.
¿Qué lugar para la joven Sidonie?
¿Qué ocurrió con la simbólica del don?

En el Seminario 4, “La relación de objeto”, encontramos la referencia de Lacan a que la madre existe como objeto simbólico y como objeto de amor. La madre es de entrada la madre simbólica, la que dona su falta, transformando el grito en llamado y al hacerlo, permite al niño alojarse, porque ella otorga el signo de amor como algo radicalmente distinto, un más allá, algo diferente al objeto.
La joven Scillag, no encuentra el punto anaclítico necesario en el signo de amor materno, por el contrario, es rechazada y rehusado su amor también por el padre, quien no la sostiene por temor a los celos de su propia mujer, desistiendo así de manifestarle su amor. Desde ese lugar de objeto deslucido, intentará en sus actings out poner a jugar ese objeto a los ojos del padre. Le mostrará cómo se ama a una mujer, como se busca en una mujer precisamente la falta.
Actings que constituyen una mostración para su padre y con el que tratará a la vez, para sí misma, en la repetición, de abrir el conjunto del Otro, jugando la posición de fijeza del objeto e intentando a la vez la salida de ese lugar: Se mostrará entonces amando a la coccotte como lo haría un caballero, donando su amor cortés.
Lacan plantea que el acting out aísla un objeto, el objeto perdido, pérdida del objeto que no es aceptada por el neurótico, adherencia a un goce que constituye lo inhibitorio en relación a la realización de deseo. En la medida en que el sujeto acepte ese objeto tal como está, perdido, será razón suficiente para tornarse causa de deseo, lo cual supone asimismo la pérdida de valor de goce que recobra en el fantasma en tanto ese recupero es la fuente de todo aquello que es inhibitorio en cuanto al deseo.

El analista, encarnando ese lugar de objeto transitoriamente, intentará con sus maniobras transmutar su valor de goce en causa de deseo mediante el corte interpretativo.
Es que en el acting out ese objeto se muestra, ofreciéndose a ser cortado, por eso constituye para el sujeto un intento de abrir el conjunto del Autre, recordándonos a los analistas que nuestra función es separar al sujeto de ese objeto que el acting aísla. Sería un objeto que el analista debería semblantear a condición de vaciarlo de goce.

Lacan descarta la interpretación del acting por considerar que él está hecho para eso, para ser interpretado y por lo tanto se caería en un lugar común, en tanto el efecto sorpresivo, propio de las buenas interpretaciones, está fuera de juego de antemano. En ese particular y extraño objeto que el acting aísla se presenta una verdad que se dice acerca de lo primordial de lo reprimido y cuando emerge, produce una gran angustia que el sujeto no puede tramitar de otra forma.
La intervención del analista deberá situarse en ese lugar, apuntando a aludir a ese sitio que es el del inconsciente, empujando con su intervención hacia el efecto no esperado del uno en más. Esta intervención no estará hecha para mostrar el ingenio del analista, lo cual sería goce del analista, sino para producir el corte que introduce al sujeto la revelación de lo inconsciente, su poética, matiz de bedeutung emparentada con el no soy.

La joven homosexual de Freud, nos muestra, como, por no haber logrado con sus actings, que intentaban abrir el campo del Autre, articular una respuesta diferente, en el sentido inverso al masoquismo, pasará al acto ubicándose en el lugar de ser eso, identificada al objeto de goce desechado. Ser lo que expresa el significante “La rechazada”, constituye el enclave de cierto modo de gozar mortificante.

Será tarea del analista apuntar a ubicar la existencia del sujeto por fuera de los significantes que lo petrifican y lo convierten en un sujeto muerto. La bedeutung, proveniente del corte de a, causa de deseo, frena el efecto mortífero del significante que induce al sujeto a gozar de cierto modo parasitario y moviliza lo que hace al sujeto deseante.
Sidonie Scillag se arrojará a las vías del tren ya que la lógica de hierro del Otro como maitre encarnada en sus padres, la dejó incrustada en una posición objetal que ella intenta sacudir con sus actings y pasaje al acto. El significante niederkommen aludido, en su condición de uno en más, al deslizar caída y parto conteniente debido a su doble faz, la posibilidad de operar una apertura de la hiancia que se encuentra obturada. Hiancia que puede habilitar el paso del “no pienso” al “no soy” toda vez que “el sujeto comienza con el corte”3.

Bibliografía
Freud, S., “Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina” [1920], en O.C., Amorrortu.
Lacan, J., Seminario 4, “La relación de objeto”. Paidós.
Lacan, J., Seminario 14, “La lógica de fantasma”.
Rieder y Voight, “La joven homosexual de Freud”, Ediciones Literales.
Lombardi, G., La clínica del psicoanálisis 2, “El Sintoma y el acto”. Atuel.
_________________
1. Freud, Sigmund, “Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina”.
2. En criptografía, cifra es sinónimo de clave.
3. Lacan, Seminario IV, clase 16-11-66.
 
 
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