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   El Psicoanálisis en el ámbito judicial

El sujeto y el expediente
  Por Vita Escardó
   
 
Es la primera vez que Marta ve escrito en un papel que Carlos le pega. Todo fue porque Jaqui llamó a ese número de la violencia y contó. Marta ya estaba preocupada por Jaqui, porque la llamaron de la escuela y le dijeron que le había pegado a un compañero. Cuando le preguntó, Jaqui dijo “a mí no me van a tocar sin que yo quiera, mamá, ¿sabés?” Y Marta sabía, porque hacía ya ni se acordaba cuánto que Carlos tocaba y no tocaba, castigaba y pellizcaba y las cosas que decía. Y Jaqui ya lo viene viendo a Carlos pegarle a Marta desde chica y aunque no sea el padre no se va a quedar callada, esa chica es “respondona”, no sé a quién sale, capaz que al padre que Marta ya no recuerda demasiado, salvo que cuando supo lo de su panza ni dijo adiós y ya no se vieron más.

Ahora hace varias horas que Marta está en la recepción de una oficina por Tribunales, entonces tiene tiempo para pensar y se pregunta si no será mejor volverse para la casa, Carlos va a llegar en cualquier momento y después va a ser peor. Pero la psicóloga le dijo que ella no tiene que aguantar más y que si no quiere que él siga haciendo y deshaciendo, la justicia puede hacer algo. Pero que ella tiene que denunciar. Marta tiene miedo de no encontrar las palabras y ojalá la psicóloga le diga al juez y el juez entienda. Pero no está muy segura, a ver si al juez no le parece tan grave, después de todo, a las mujeres nos pegan desde que el mundo es mundo. Aunque tal vez la psicóloga le pueda explicar que ella no quiere estar más con Carlos, aunque lo quiere, porque en el fondo no es malo sino un poco bruto y ella lo hace enojar. La psicóloga le explicó que tiene derechos y que la ley dice que no está bien que Carlos le pegue, se lo dijo con otras palabras, más complicadas pero Marta entendió. Después de algunas horas la atienden y la ven varios especialistas, hasta un médico. Marta cuenta de los insultos, las marcas en los brazos y algunas que ya cicatrizaron pero ella se las acuerda, otras no. Le dicen que tiene que volver al día siguiente, para presentarse en el juzgado que le tocó. La trabajadora social del teléfono de la violencia, pregunta si tienen algún lugar donde quedarse, porque es peligroso estar en la casa si Carlos vuelve. Marta dice que no tiene amigas, a Carlos no le gusta que pierda el tiempo en pavadas. Jaqui pregunta a la mamá de una amiga y consigue que se queden ahí. Son muchos, entre los que viven y ellas invitadas con los dos más chicos. Pero se arreglan y la mamá de la amiga de Jaqui es buena gente. A Marta le parece que es como si la entendiera sin decirle nada. No hablan del tema mientras comparten la comida ni cuando se distraen con la tele. Marta está agradecida por eso. Tampoco sabría mucho qué decir, porque siente que todo esto es como un sueño y que no va a ir al juzgado mañana, total, ya pasó.

Pero se despiertan y Jaqui ya le está haciendo un mate para que vayan para el centro a los Tribunales. Marta protesta pero Jaqui le dijo a la trabajadora social que no hacía falta que la acompañaran, que ella iba ir con Marta. Es una chica responsable. Cuando dice algo, lo cumple. Los más chicos quedan en la escuela por suerte, así van más tranquilas porque si no se alborotan en el colectivo y si tienen que esperar mucho se aburren y se ponen fastidiosos. Al final, encuentran la oficina y el tiempo de espera se le pasa rápido, porque Jaqui está ahí y le dice que hay que cambiar y decir basta en algún momento y que nunca es tarde y esas cosas que dicen los chicos porque para ellos el tiempo es otra cosa.

Le dieron un papel que dice que Carlos no se le puede acercar por un tiempo. Marta se aferra a ese papel y se pregunta cómo un papel va a poder hacer eso. Le dicen que tiene que llevarlo a la comisaría y también a la escuela de Jaqui, para que sepan que Carlos no se puede acercar. Mirá si con la inseguridad que hay la policía se va a ocupar de que Carlos no venga. Marta teme eso pero teme más ser ella quien lo deje entrar. Tiene miedo de tener pena y de que ahora que denunció Carlos esté más enojado y entonces se le vaya la mano. Recuerda que la mano de él sobre el picaporte cada vez que llega, le hace hacerse pis. Son unas gotitas nomás y él le dice “sucia, me das asco”. Después siempre se arrepiente. Y ella le cree. Jaqui no. Por eso esta noche llamó al número de la violencia, dice Jaqui que ya no puede ver más y que los dos más chicos tampoco tendrían que verlo. Además, en cualquier momento quedan en el medio de las piñas y ese día sí que pasa una desgracia. Y le dijeron que además del papel, cuando termine el tiempo que dice, hay otros trámites, comida para los chicos y plata para ella. Pero Marta no sabe si cuando salga de esa oficina las cosas van a seguir igual o no. Por eso quisiera quedarse, aunque está cansada y quiere ir a su casa y no sabe cómo va a ser su casa sin Carlos, va a haber paz. A lo mejor los chicos podrían traer amiguitos que ahora no porque a él no le gusta, esas risas de chicos y juegos le dan ilusión. De alguna manera, Marta se queda en los vericuetos de la justicia, sus dichos y datos y filiación y resoluciones y dictámenes que buscan refrendarse o refutarse o piden informes que completen lo que la tinta va sellando sobre los oficios.

Hace dos meses que Marta está en una pila de expedientes que esperan la evaluación para volver al juez. Son gente con especialidades que dice si pueden seguir juntos. Está preocupada, Marta, porque Jaqui quedó cerca de donde se abrochan los folios y mirá si justo el nombre de Carlos está por ahí y la lastima. Pero en este tiempo que define una sábana tamaño oficio, Marta aprendió a conocer el entorno. Más le preocupa el expediente de al lado. Porque es de una chica que el novio trató de quemarla. Y mirá si justo se prende y nosotros al lado. Entonces se quema el papel que dice que Carlos no se les puede acercar. Qué van a hacer entonces. Jaqui es fuerte, ella va a saber. Pero Marta sabe que si no empieza a sentir algo que queme en su propio pecho, una gana de basta, algo así, ni el juez ni toda la fuerza de la ley van a poder contra Carlos. Eso le parece a Marta, la Marta que está en el expediente. ¿Y qué pasa con la Marta que vuelve a su casa, con ella y otras miles de historias de violencia y de tratar de decir y hacer “basta”?

La línea 137, perteneciente al Programa Las Víctimas contra las Violencias*, respondió a 46.148 llamadas de víctimas de violencia familiar entre Octubre de 2006 y Diciembre de 2011. El equipo que asiste en domicilio o donde la víctima solicite, la Brigada Móvil, asistió a 12.637 víctimas de violencia familiar durante ese mismo período. De ellas, 6609 eran menores de edad. Pero no todas las víctimas acceden a hacer la denuncia, si bien se las insta a solicitar las medidas de protección que la justicia puede otorgarles. En caso de decidirse a denunciar, se las acompaña a una oficina que depende de la Corte Suprema de Justicia, donde la entrevista un equipo interdisciplinario. De considerarlo pertinente, la envían a un juzgado por sorteo, a retirar medidas de protección que a veces incluyen a los hijos. Con este documento se dirigen a la comisaría de su jurisdicción, cuyo personal debe hacerlas efectivas. Entre tanto, la causa continúa en el juzgado. En alguna instancia de la investigación los jueces pueden solicitar un informe de riesgo al Cuerpo Interdisciplinario de Protección Contra la Violencia Familiar, dependiente del Ministerio de Justicia. Allí la interacción de psicólog@s, trabajador@s sociales y abogad@s evalúa mediante entrevistas al grupo familiar (incluido el agresor) y retorna un informe al juez.

Los y las profesionales que atienden la línea 137 y que acuden en la brigada móvil para asistir a las víctimas, son psicolog@s y trabajador@s sociales que cuentan con asesoría de abogad@s también pertenecientes al Programa las Víctimas contra las Violencias. Quienes están formados en líneas psicoanalíticas refieren en trabajos presentados en congresos, jornadas y otros ámbitos académicos qué tipo de intervenciones despliegan desde el psicoanálisis, las cuales son variadas y no exentas de creatividad, dada la compleja circunstancia en la que deben acompañar a las víctimas: la calle, el hogar, los tribunales, el hospital, la comisaría. Siempre en circunstancias de emergencia y urgencia.

Una posible operación desde el psicoanálisis, en los breves momentos que la emergencia propicia eventualmente y fuera del contexto del dispositivo psicoanalítico, podría instaurarse allí donde la desmentida que la víctima ha sostenido “él me promete que va a cambiar… y yo lo quiero” estalla en la hiancia que vuelve presente un real, el del golpe sobre el cuerpo. Tal ilusión de la víctima pivota en la posición de objeto ante la ley de Amo impuesta por el violento y su imperativo de goce sobre el cuerpo de la otra. La operación psicoanalítica entonces, podría enlazar en ese colarse estuporoso (Giberti, 2009) con la ley de los tribunales, opción ordenadora frente a la ley totalizante y reductora del violento. Esa hiancia propicia, decía, un acto donde es posible un sujeto que apele a una ley otra, donde algún atisbo de deseo fuera posible. El hecho de que las leyes jurídicas surjan como normativas de los comportamientos sociales implicaría un efecto simbólico sobre los sujetos a quienes apela y la sociedad que los contiene y mediante ellas, los sanciona o protege. Los y las profesionales que escuchan psicoanalíticamente a las víctimas podrían contar allí con el concepto de Ley jurídica superpuesto desde lo simbólico con la Ley ordenadora y que pone límites al goce.

En este sentido de la intervención, resulta fundamental entonces, que la respuesta desde la justicia sea ante un sujeto de derechos que reclama, más que en la línea de estigmatizar en la figura de víctima a quien históricamente se ha percibido hablada por un Otro. Y ahora quedaría alienada como víctima en un sistema que, utilizando el principio de las mismas leyes para todos, debería poder actuar en un caso por caso ordenador y subjetivante. Se trataría de la misma Ley para tod@s pero, sobre todo, para cada un@.
Bibliografía:
Álvarez, L. (1993, junio): Espacio judicial–espacio familiar ¿Por qué la violencia? Revista de A.P.F.R.A. Bs. As.
Giberti, E. (2009): “Por qué algunas mujeres se quedan con el golpeador”, en Opinión, diario Clarín, recuperado de http://edant.clarin.com/diario/2009/04/16/opinion/o-01898855.htm, el 07/02/2012.
Lacan, J. (1990) Función creadora de la palabra. En J. Lacan. Seminario I Los escritos técnicos de Freud (6 a ed.) (Cap. XIX, pp. 343-356). Buenos Aires: Paidós.
Lacan, J. (1990). El sujeto y el otro: la alienación. En J. Lacan. Seminario XI Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (3 a. ed.) (Cap. XVI, pp. 211-223). Buenos Aires: Paidós.
Said, E. (2001) Clase sobre los conceptos de Real, Simbólico e Imaginario, articulaciones Freud – Lacan. Ponencia para la Cátedra Metodología de la Investigación Psicológica - Seminario Ciencia y Psicoanálisis. UBA. Inédito.

Vita Escardó es Licenciada en psicología, psicodramatista y actriz. Asesora General del “Programa Las Víctimas contra las violencias”.
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* El Programa Las Víctimas contra las Violencias, coordinado por Eva Giberti, depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. El equipo de Violencia Familiar recibe llamados telefónicos de víctimas solicitando auxilio al número 137 (los 365 días del año, durante las 24 horas). De acuerdo con la evaluación de profesionales que responden la línea, se envía una brigada integrada por psicólog@s y trabajador@s sociales, en compañía de personal policial de civil al domicilio de la víctima o persona amenazada (o al hospital si han llamado desde allí). La brigada ingresa en la escena misma de la violencia y se ocupa de la víctima, a la cual acompaña a hacer la denuncia, si así lo decide y continúa con su atención hasta dejarla en un lugar seguro, habitualmente con sus hijos/as. El Equipo (100 personas con sede en distintas zonas en la Ciudad de Buenos Aires) solamente interviene en urgencias y emergencias, para interrumpir el circuito de la violencia, posicionar la denuncia y acompañar a la víctima durante algunas semanas mediante el Equipo de Seguimiento. Más infirmación en www.facebook.com/ProgramaLasVictimascontralasViolencias o en Victimascontralasviolencias.blogspot.com.
 
 
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