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   Acontecimiento Traumático

Acontecimiento Traumático: El Papelito, la Renegación del Otro Social
  Por Gabriela Insua
   
 
Le habían puesto en sus manos un papelito a la salida de la estación.
Aturdido, obnubilado, dolorido todavía, lo leyó y creyó que la conmoción le hacía ver cualquier cosa. Volvió a leerlo. No se equivocaba, el papelito decía:"Demora por accidente de tren"
Esta escena es mi relato de lo leído en una entrevista1 a una de las víctimas de la llamada “Tragedia de Once" ocurrida meses atrás en la estación Once del ferrocarril Sarmiento.
Confieso que yo también creí estar leyendo mal.

Me imagino el estupor de ese muchacho con ese papelito ante sí.
Él, que salía de entre hierros retorcidos, cuerpos ya sin vida, gritos de quienes habían sobrevivido pero aún estaban atrapados en los vagones.
Él, que estaba golpeado, con contusiones y que luego de algún tiempo, después de que lo revisaran y de permanecer en la estación salía de la misma, camino a su trabajo.
Camino a…

Desde aquel día, no puede dormir de noche. Le vuelven a la cabeza esas imágenes, la gente apretujada, agonizando dentro del tren, los ruidos, los gritos desgarradores"2
Cuando leía la entrevista, pensaba que ese muchacho podía haber roto todo lo que encontrara a su paso, o atacado a golpes de puño a quién le entregaba el papelito.
Podía haber entrado en una furia, que sería rápida y muy “pertinentemente diagnosticada" como excitación psicomotriz.
Cualquiera de esas reacciones que hubiera tenido me hubieran parecido: absolutamente normales.

Francoise Davoine dice en varios de sus escritos, que la locura es una defensa ante la renegación del Otro social y un combate contra la perversión del Otro social.
Si alguien que ha atravesado un acontecimiento traumático con lo que éste tiene de imprevisto y arrasador para el aparato psíquico, se encuentra con que los actores sociales que lo rodean no le dan estatuto a la magnitud de lo ocurrido, los efectos de dicho acontecimiento se amplifican, se exacerban, se magnifican.

Si al evento traumático que de por sí no consigue inscripción por su quantum de energía imposible de ligar, que presentifica brutalmente la imposibilidad de anticipar que la vida misma implica, se le agrega que el Otro social “ningunee" para decirlo en términos porteños, o pretenda hacer como que lo que ha ocurrido es un hecho más  entonces, el modo en que ese Otro nombre lo sucedido no será nominación que bordeé y pacifique sino renegación que subleva y desampara.
La denominación “accidente" para quienes viajando hace años en los trenes sienten que se trató de “crónica de una tragedia anunciada" sumerge a quién lo ha padecido en una perplejidad que no es sin consecuencia.
Lo mismo pasa con tantos eventos traumáticos: guerras, siniestros, catástrofes naturales o sociales, muertes que al querer ser acalladas o minimizadas en lo público social o en lo íntimo familiar dejan al sujeto en el más profundo desamparo, y “loco", siendo su locura tal vez como decía Donald Winnicott en el caso de los jóvenes que entraban en el delito “ su única forma de esperanza".

Cualquier situación familiar, social, donde alguien se ubique como Amo dando una lectura que desconozca lo que se ha vivido provoca lo enloquecedor.
El mecanismo de la perversión consiste en hacer sentir por inocentes, sentimientos que él mismo o ella misma no pueden sentir y robárselos. Si lo llevamos a lo social estamos en una mecánica totalitaria y ahí la referencia es Hanna Arendt. El grano de arena que traba la mecánica"3.

Y Francoise Davoine agrega:La gente a la que llamamos “locos", que se escaparon porque tuvieron suerte de estas catástrofes totalitarias, guardan, conservan esas especies de huellas de ese tiempo detenido".
En tanto y en cuanto el Otro desconozca o reniegue de la dimensión personal, social, histórica (pienso ahora en los excombatientes de Malvinas) de los acontecimientos devastadores vividos por aquellos que los padecieron, la ausencia de garantías de un simbólico que lo aloje, arroja al sujeto muchas veces a la locura.

Una paciente adolescente relata como luego de una golpiza feroz de su padre , con marcas y magullones en todo el cuerpo, recurre a una comisaría donde se minimiza el hecho y hasta se le da un sermón.
La muchacha se desespera, a los gritos comienza a romper lo que encuentra en la comisaría y es internada por un par de días, obviamente “por una crisis de excitación psicomotriz".
Cuando el hecho acaecido hacía un par de años, lo recuerda en sesión dice con una furia como si estuviera ocurriéndole en ese instante:"Creo que lo que más me enloqueció es que negaran lo evidente"
Más allá del hecho en sí, tomo este recorte por esta frase que es casi sinónimo de: Renegación.
Ya lo sé pero aún así" al decir de Mannoni.

A esta posición perversa que intenta no vérselas con la castración,con el dolor, con los efectos de las catástrofes, se le opone una posición ética.
Desde el psicoanálisis o desde cualquier otra praxis que se ocupa de los efectos de acontecimientos traumáticos, una posición ética es a mi entender, poder escuchar lo que ese sujeto puede decir sobre lo acontecido, poder acompañar su silencio y no decidir que ese silencio es signo de que ya no hay dolor, y es sobre todo, que los eventos en su vertiente histórica sean nombrados en su real dimensión.
Por ejemplo, tomando el caso de lo acontecido en la estación de ferrocarril del Sarmiento: semejante tragedia con muertos por doquier , heridos a raudales, ¿ puede ser nombrada como accidente?.

Si el Otro está tan lleno de respuestas ¿cómo encontrar en él un lugar?(…)Si frente a la violencia del síntoma, la respuesta es la violencia de una certeza, asistimos a una nueva forma del malestar en la cultura. Esta certeza muestra la faceta obscena de instituciones dirigidas por otros absolutos"5.
Esta frase que el recordado maestro Gurman decía en relación a la respuesta frente al síntoma es absolutamente aplicable a lo que suele suceder con los efectos del acontecimiento traumático: violentarlos con certezas obscenas que “nieguen lo evidente".
Diría, que nieguen lo que, lamentablemente, aquel que padeció un acontecimiento traumático no puede dejar de ver…una y otra vez…una y otra vez.
Aunque los papelitos digan otra cosa.


1 “Como es ser sobreviviente en la Argentina", nota de Fernando Massa, Suplemento Sociedad ,La Nación, 4/3/12
2 Idem
3 Jean Max Gaudilliere,"El Acta de Nacimiento de los Fantasmas", seminario dictado en Córdoba julio 2008, inédito
4 Francoise Davoine, “El Acta de Nacimiento de los Fantasmas", idem
5 Isidoro Gurman,"Trauma y Repetición", Ed. Letra Viva, Bs.As.,2012, pág. 125
 
 
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