Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Psicoanálisis y Cine

La peligrosa pretensión de hacer posible lo imposible
  Por Claudia Zaiczik
   
 
El mito griego de Ícaro nos cuenta que él y su padre Dédalo fueron tomados prisioneros y encerrados en una torre en la isla de Creta. Como el mar estaba custodiado, a Dédalo se le ocurre escapar por el aire; para eso fabrica unas alas con plumas cosidas con hilos de cera. Advierte a su hijo que no vuele demasiado alto porque el sol derretirá la cera y caerá al mar. Pero Ícaro pretende llegar al sol y desoyendo los consejos paternos encuentra la muerte.
No nos sorprende que al protagonista de la película que hoy analizaremos, su profesor lo apode Ícaro. Se trata de Pi1, en latino América se llamó “El orden del caos”.

Max (Ícaro) es un joven matemático que trabaja en la creación de un programa para predecir movimientos en la bolsa de valores. Llega a un número de 216 cifras, y creyendo que es un error de software, lo tira a la basura.
A partir de ese momento empieza a ser perseguido por una empresa, que por azar encuentra el papel tirado, y cree que ese número, efectivamente puede ayudarlos a predecir movimientos de valores, por lo que necesitan que Max siga trabajando en él. También lo persiguen unos cabalistas, judíos ortodoxos que precisan ese número (también de manera casual se enteran de su existencia) porque creen que puede representar el verdadero nombre de Dios (número que se había perdido en la destrucción del segundo templo de Salomón). Por último, su profesor lo invita a seguir trabajando en esa cifra, ya que él, investigando  el número Pi, llega a un número con la misma cantidad de dígitos.
Max  era un muchacho raro, que sufría de fuertes migrañas, aislado del mundo, sin amigos ni ratos de dispersión, sólo se encuentra con su profesor para jugar al Go (ajedrez chino) y dedica el resto de su tiempo a la matemática.
Max cree que la naturaleza puede representarse por medio de números, que todo lo que existe puede ordenarse en patrones matemáticos, que la verdad tiene forma numérica.
Empieza a obsesionarse en descubrir el número total de Pi. Pi es un número irracional infinito, la relación entre la longitud y el diámetro de una circunferencia, una constante matemática y geométrica. Pero también es un número que representa la bella y perfecta proporción.

Enloquece. Tiene alucinaciones: ve su cerebro tirado y él tratando de pincharlo con una lapicera, lo ve en la pileta del baño lleno de hormigas, y en otra visión se encuentra intentando extirpárselo con un taladro.
 Él cree que se sabe o pude saberse todo, cree poder convertir lo infinito en finito. Una luz lo enceguece ¿alucinación que pone un freno, un tope a esa pretensión de conocimiento sin límite? Max tiene un recuerdo infantil: su madre le decía que no mirara al sol y una vez,  desobedeciéndola él lo hizo y tuvo una ceguera parcial.
El profesor le aconseja: “no todo puede ser comprendido, los laberintos racionales llevan a la ceguera, a las malas interpretaciones para que la cosa encaje; se necesita del orden y del caos…”
Para que la cosa encaje, la interpretación es delirante.

 Sabemos que el neurótico no acepta fácilmente el “fracaso” del Otro en tanto garante de  verdad. Intenta rescatarlo, le da consistencia porque nada quiere saber con esa castración,  pero la barra cae sobre él, lo divide. El Otro no existe, pero es un lugar. En cambio en Max hay una búsqueda desesperada y loca por encontrar la plenitud en un Otro que hace existir, como si hubiera relación sexual. Se queda solo en esa búsqueda.
El brillante título del libro de Solal Rabinovitch, describe esa soledad: “Encerrados afuera”. ¿Afuera de donde? Ella dice: los locos son exiliados de su inconsciente, son extranjeros en su exilio y extraños para sí mismos.
 Quiero detenerme  en dos cuestiones que nos ayuda a ver la película: el desencadenamiento y el lugar de la función paterna. El acento no está puesto en los datos biográficos de Max, cosa que nos permite no psicologizar la cuestión y  si bien podemos suponer cierta falla en tiempos instituyentes, es a partir del encuentro con algo, que se desencadena el estallido de la locura.

Me permito (tratándose de un personaje y no de un paciente) no hacer disquisiciones diagnósticas entre psicosis y locura. Los normales, decía Lacan, son los que no se hacen preguntas; los neuróticos sí se preguntan y los locos se la creen.  “Es tan loco el mendigo que se cree rey como el rey que se cree rey”.
“Cuanto más uno se cree a lo que se identifica, más loco está, dice Haydée Heinrich2 ,  aun siendo rey no creerse rey”. Describe  varias formas de creérsela:

Al modo del alma bella: cuando el sujeto cree no tener nada que ver con lo que le sucede.
Al modo de la infatuación: cuando  cree tener razón en todo y cual pavo real ostenta de manera presuntuosa su verdad indiscutible.
Al modo de la ley del corazón: cuando el sujeto cree locamente que lo que para él está bien, tiene que regir para todo el mundo.
Más allá de la rareza del personaje de Max, lo que lo enloquece es el encuentro con Un- padre real, encarnado por el  cabalista que le afirma que “se sabe” que hay un todo y una cifra que lo representa; Le hace creer que hay de lo Uno y él puede descifrar su clave numérica.
Esa pretendida fusión con el sol hace que Ícaro no termine bien. Del mismo modo que la pretensión de acceder al Todo, a lo Uno, de completar el número Pi, borra el intervalo necesario, la falta que hace posible vivir sin querer arrancarse el cerebro.

Vuelvo a citar a H. Heinrich: “La locura desencadena cuando algo de la exigencia de fusión amenaza con concretarse….la exigencia de fusión existe previamente; si la encuentra, la falta de la falta,  enloquece;  pero cuando no se produce, también la escena se desarma”
Podríamos pensar Max encuentra en su profesor (que se llama Sol) la suplencia que como cuarto elemento  anude RSI, marca significante que enfrenta con un límite. Encuentra en él la función paterna que vuelve a hacer operar como una de las formas de poner límite a “la cosa que a-cosa”3. No pienses tanto, le dice, sentí.
Sin más explicación que una imagen, hacia el final de la película vemos a su protagonista en la plaza a la que acostumbraba ir; pero esta vez, sin responder los acertijos matemáticos con los que solía jugar con una niña. Simplemente estando allí, bajo el sol.
Un bonus-track.  Habemus papam4 trata de un hombre que al ser nombrado papa entra en pánico, se escapa, no quiere saber nada. Le sugieren que consulte con una analista; él lo hace, pero oculta su nombramiento para que ella escuche a la persona y no al papa. Cuando la analista le pregunta qué hace, a qué se dedica, él responde: “soy un actor”. Claro, lo entendemos, se puede actuar como papa, se puede jugar a ser papa, creérsela es otra cosa.
zaiczik@hotmail.com



1     Darren Aronofsky. Usa. 1998.
2     En el marco de “Foro de Psicoanálisis” en la E.F.B.A el 7/9/2010
3     Lacan. Seminario de la Angustia. Año62/63
4     Nanni Moretti. Italia. 2011.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La ventana indiscreta 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La muñeca que murió virgen y devino sexual 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Vértigo: el miedo a la tentación  
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La escritura del acto en una película coreana 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Eros no entiende razones 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Crimen y castigo 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Dos versiones del Padre 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Cuando la consistencia es dolor  
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Atados 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | HISTERIA : comedia y drama  
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | OBSESIÓN: comedia y drama  
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La verdad de lo verdadero 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Lo Unheimlich 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La causa de la gracia  
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Al borde del desborde 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Alto voltaje 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | “No hay punto, ese es el punto”1 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Por siempre Elvis  Elegir morir. A esto quiero referirme.

 

 
» Lacantera Freudiana
Cuando la clínica interpela a la teoría  Sábado 23 de noviembre 15 a 17 hs • Actividad abierta y gratuita
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com