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   Psicoanálisis y Epigenética

Herencia trans-generacional de la respuesta de estrés como efecto de los cuidados maternos y de un entorno enriquecido en la progenie, confirman supuestos psicoanalíticos
  Por Alfonso Luis Masotti
   
 
…It is important to note that maternal effects on the expression of defensive responses, such as increased HPA activity, are a common theme in biology. Such effects could reflect environmental experience of the mother being translating through an epigenetic mechanism of inheritance, into phenotypic variation in the offspring. Indeed, maternal effects could result in the transmission of adaptive response across generations. In humans, such effects might contribute to the familial transmission of risk or resilience. Finally, it is interesting to consider the possibility that epigenetic changes could be an intermediate process that imprints dynamic environmental experiences on the fixed genome, resulting in stable alterations in phenotype –a process of environment-dependent chromatin plasticity…1

“… ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: “Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera”?…”

Libro de Ezequiel, Cap. 18, versículo 2(Versión Reina-Valera, 1960)2
                       

La transmisión trans-generacional de las diferencias individuales en el sistema de reactividad de la respuesta de estrés vía el comportamiento parental, representa una estrategia adaptativa del propio desarrollo. Como la progenie comparte con sus padres el nicho ecológico, la transmisión de las diferencias individuales entre padres e hijos está al servicio de la adaptación con beneficio de sobrevivencia de la especie. Este básico argumento vinculado al perfil fenotípico conductual y del sistema de reactividad autónoma vinculado a la respuesta de estrés, es también fundamento para interpretar el grado de  vulnerabilidad a padecer de modo crónico enfermedades de la adaptación (vulgarmente e imprecisamente  denominadas psicosomáticas).

Las condiciones de un entorno adverso en los padres, tales como la escasez de recursos para la sobrevivencia, tienen una inexorable e histórica predicción de más de lo mismo para su progenie. Esta ley inflexible, cuyo conocimiento la humanidad tiene encarnada en su propia historia evolutiva, fue enunciado como profecía en los tiempos de la Biblia, sin que la humanidad tuviese modo de justificar los mecanismos de la herencia trans-generacional de estas condiciones como hoy puede hacerlo la epigenética3. Los psicoanalistas han sabido recoger estas ideas de lo trans-generacional y usarlas como justificación teórica en sus desarrollos. Un ejemplo de estas justificaciones lo constituyen los argumentos expuestos en el documento sobre investigación psicoanalítica que Nina Canault Desclée de Brouwer escribiese para el periódico “Libération” en 1998 y que tituló “¿Cómo pagamos las faltas de nuestros antepasados?”. En la Introducción declara: “…Salidos de la infancia, debemos encargarnos de nuestra evolución asumiéndola activamente…”4 buscando en la historia del linaje de los padres el designio bíblico que mencionase en el acápite, y al cual el psicoanálisis supo asirse con beneplácito provecho. No ahondaré en el análisis de este documento por cuanto no es el objetivo del presente trabajo concretar semejante análisis, sino contraponer los argumentos utilizados por la autora en la defensa de las aserciones psicoanalíticas y a pesar que recomiendo su lectura, me siento en la obligación de poner de manifiesto que las justificaciones que hallé sobre diversos temas, pueden ser exhaustivamente confrontadas y refutadas en función de los actuales conocimientos en epigenética, aunque coincido con el sentido general del documento de la periodista científica Nina Canault.  Afirmar que lo trans-generacional haya nacido en la Francia del siglo pasado,  es un exabrupto de la autora que no se convalida con el estado actual de los desarrollos investigativos en epigenética, y aunque el concepto de herencia transgeneracional se retrotrae hasta la época bíblica, es con el psicoanálisis que el concepto adquiere una competencia que entrelaza lo fantástico e ilusorio en los vínculos humanos  con la idea de transferencia generacional,  a pesar que se trata de argumentaciones que persisten recursivamente en justificaciones animistas. Y si bien la epigenética remite específicamente a la identificación de los mecanismos que despuntan la actividad de transcripción epigenética  y excluye de sus explicaciones a las consecuencias que los procesos psíquicos y conductuales retroalimentan estas alteraciones epigenéticas5, resulta innegable que la interfase que promueve la plasticidad y variabilidad fenotípica, es la respuesta individual vinculada a las experiencias previas y la interacción con  el entorno, interacción que luego compromete a los sistemas de reactividad autónoma mediante mecanismos epigenéticos específicos, alcanzando una concepción plástica de mutua interacción entre el cerebro y las condiciones del entorno6.

De modo que los avatares en el curso del desarrollo predeterminan los rasgos fenotípicos en relación directa con los niveles de demanda impuestos por el entorno. Esta plasticidad fenotípica constituye una respuesta adaptativa del cerebro que favorece la evolución. Los cambios fenotípicos asumidos durante el desarrollo tanto embriogénico como post-natal en la plasticidad fenotípica celular7 presupone una alteración de las respuestas habituales, las que pudieran devenir incluso, en morbilidad.  Por lo tanto, la herencia transgeneracional de determinado rasgo fenotípico no sólo depende del aumento del éxito de la capacidad reproductiva efectiva del linaje, sino del desafío que implica un desarrollo crítico, en tanto  éste está sujeto a la  posibilidad de que estas condiciones del entorno logren moldear los rasgos fenotípicos del modo más apropiado al nivel de esas demandas8, a tal punto que la consideración de un desarrollo óptimo depende en realidad, de las condiciones concretas de la “calidad de  vida” a que fue sometido el individuo no sólo durante el período de gestación, sino durante la primera etapa de su desarrollo ontogénico,  y por supuesto,  de la ausencia de enfermedad consecuente. Por lo tanto, no existe para los biólogos un ideal fenotípico, sino que por el contrario, la consideración de los méritos adaptativos del fenotipo se halla en relación con las condiciones del entorno. Un ejemplo de esta adecuación, la constituye la modalidad individual asumida frente a los desafíos del entorno y las alteraciones consecuentes y ligadas a la respuesta de estrés. Esta variabilidad individual conforme a las condiciones del entorno, pudiera resultar en un incremento de las respuestas agresivas9 y transmitirse transgeneracionalmente.  Por otro lado, esta herencia fenotípica puede ser considerada un factor de riesgo vinculado a formas de enfermedad crónica. De modo que los efectos catabólicos asociados con la respuesta adrenal corticoide y/o catecolaminérgica pudieran constituir un factor de malignidad para la salud física e incluso, mental. A pesar de ello, la respuesta de estrés desplegada en circunstancias de adversidad, es indudablemente una respuesta hormonal esencial para la continuidad de la vida. Si el estudio de los mecanismos epigenéticos provee una explicación a nivel molecular de los efectos que el entorno genera sobre la expresión génica, los efectos de la transcripción génica (que inician la expresión génica) resultan en un indicador, y a la vez en un emergente de la interacción entre el estado epigenético y el genoma subyacente. En esta consideración, la secuencia genómica se convierte en un factor de determinación de los efectos que los estados epigenéticos imprimen sobre la transcripción génica. Y los efectos sobre la expresión génica y la función neuronal derivados por ejemplo,  de la calidad de los cuidados maternales impartidos a la progenie, aportan un modelo de comprensión de cómo los eventos del entorno influyen sobre la variación individual y sobre la herencia transgeneracional, constituyéndose esta interacción como impronta del genoma. De acuerdo con esta consideración, la calidad de los cuidados maternales se convierte en un efector que opera directamente alterando las señales celulares, y como consecuencia de la actividad genómica, alterando las marcas epigenómicas, e investigando los polimorfismos resultantes se pueden identificar patrones de actividad epigenética asociados a combinación familiar (linaje). La metilación es uno de los factores de transcripción más estudiados, y el que ha aportado una específica prueba de que la variación epigenética determinada por influencias del entorno, causa una herencia fenotípica sobre las generaciones subsiguientes, en la que los patrones de transmisión familiar son la causa de la misma variación genómica10.

La idea de que las cualidades de las experiencias adquiridas no puedan ser transmitidas a la progenie, ha sido por largo tiempo incompatible con la interpretación corriente de la teoría darwiniana de la evolución y con la idea de una transmisión selectiva de los rasgos, sin embargo los estudios de herencia transgeneracional han demostrado su admisibilidad, y otorgado a la concepción lamarckiana de la evolución, un reconocimiento laudable. Arai, JA; Li, S; Hartley, DM & Feig, LA11 han publicado un trabajo de investigación que concurrentemente con los resultados observados por Champagne & Meaney12,   pone de manifiesto que las condiciones sociales y de contexto adverso imponen patrones de actividad epigenética que alteran el comportamiento, y que por el contrario, contextos enriquecidos pudieran revertir esos mismos patrones. Los mecanismos neuronales que regulan el comportamiento, exhiben un alto grado de plasticidad en respuesta a los cambios del entorno, los que influyen particularmente en el desarrollo previo y post-natal con implicancias en la transmisión del comportamiento individual ante los desafíos y novedades del entorno con posibilidades de prolongarse a través de varias generaciones. Estos investigadores han demostrado que estos procesos pueden mejorar las LTP (Long-term Potentiation) habituales en la formación de memoria, e incluso ser transferidos a generaciones posteriores. Los autores afirman que la hipótesis de que los efectos de un entorno enriquecido que pudieran haber influido en la madre en su juventud, sean transmitidos a la progenie durante la embriogénesis, es consistente con hallazgos que han corroborado esta herencia transgeneracional en investigaciones que se han llevado a cabo en estos últimos veinte años. Los resultados obtenidos han demostrado fehacientemente la competencia para heredar  los cambios en los señalamientos epigenéticos que promueven las LTP y el mejoramiento consecuente en la formación de la memoria contextual, demostrando además, que los defectos en la plasticidad sináptica y en la formación de memoria causada por mutación genética,  pudiera ser revertida en parte  por la participación de la madre en la calidad de los cuidados que prodiga a su progenie en la medida en que ella haya  sido expuesta a un entorno enriquecido en su propia juventud13, concluyendo que la herencia transgeneracional en la inducción de nuevas señales en la formación de LTP, resulta en nuevos  mecanismos epigenéticos asociados a la protección de la progenie de los efectos deletéreos relacionados con, por ejemplo,  privación sensoria.  Estos mecanismos epigenéticos contribuyen mejorando la plasticidad sináptica disminuida por la propia privación sensoria. Pero la relevancia de estos estudios radica en que la estimulación contextual durante la primera infancia, influencia la composición de señales neuronales que contribuyen con el mejoramiento de la plasticidad sináptica y formación de memoria, y sobre la conducta individual, aumentando la probabilidad de una sobrevivencia al disponer de una más variada actividad neurogénica14.

Con  este austera exposición de los argumentos de los hoy dispone la epigenética para explicar las interacciones entre las condiciones del entorno y el organismo, en circunstancias de adversidad como de entorno enriquecido, se demuestra que las especulaciones de los desarrollos psicoanalíticos referentes a justificaciones teóricas que explican la enfermedad como un proceso en el cual las condiciones socio-ambientales y culturales pudieran explicar alteraciones somáticas han resultado certeras,  anticipándose el psicoanálisis con sus especulaciones en 100 años respecto de las acreditaciones que hoy aporta la epigenética. Además, resulta interesante señalar que es el propio Freud quien recurriendo a la embriología, intenta explicar mecanismos fisiológicos que justifican conductas adquiridas15.

* El Dr. Masotti se desempeña actualmente como Asesor científico en el Área de Psicoanálisis y Epigenética de esta Editorial y como Director Jefe de la sección del mismo nombre



1     MEANEY, MJ & SZYF, M: “Maternal care as a model for experience-dependent chromatin plasticity, do it?” Trends in Neuroscience, Vol. 28(9):456-463, 2005, pp. 461-2
2     LEROUX, RN, Comunicación Personal: “…La literatura hebrea expresa en forma reiterada en todo el Antiguo Testamento, la idea que las consecuencias de una generación se proyectan hasta la cuarta generación, queriendo significar que una persona inclinada a ciertos hábitos, fuesen buenos o malos, es posible que éstos se proyecten a sus nietos o bisnietos. (…) en el libro del Éxodo, Cap. 20, versículo 5, una parte dice así: “…que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen…”. El Texto refiere que el hombre puede tener una enemistad para con Dios en forma inconsciente hasta la cuarta generación por la inclinación de la primera que lo manifestó…”
3     V. el segundo acápite en la presente página.
4     Ibídem, Introducción, p. 6, publicado en ebook.
5     HERNÁNDEZ RUBIO, FJ: “Los límites del eliminacionismo, una solución epigenética al problema mente-cerebro” (Tesis doctoral) Universidad de Murcia, 2009, Separata Estatuto ontológico de lo mental, Pág. 65: “…Procesos cerebrales y consciencia pueden tener idénticos contenidos informativos, sin embargo son irreductibles entre sí…”; Cap. 3 “Bases actuales para una concepción epigenética de lo mental”, Pág. 144: “…estamos ante un “revival” de la vieja polémica epistemológica zanjada por Kant entre empirismo e innatismo (…) Creo que el ambiente intelectual del presente se encuentra adecuadamente abonado como para hacer plausible una solución epigenética del problema mente-cerebro…”
6     CHAMPAGNE, FA & CURLEY, JP: “How social experiences influence the brain” Current opinion in Neurobiology, 15:704-709, 2005; YOUNGSON, NA & WHITELAW, E: “Transgenerarional Epigenetic Effects”, Annual Review Genomic Human Genetic, 9:233-257, 2008; CHAMPAGNE, FA & MEANEY, MJ: “Transgenerational effects of social environment on variations in maternal care & behavioral response to novelty” Behavioral Neuroscience, Vol. 121(6):1353-1363, 2007; MATTHEWS, SG & PHILLIPS, DIW: “Ttransgenerational inheritance of the stress response, a new frontier in stress research” Endocrinology, 151(1):7-13, 2010
7     La habilidad de la célula a modificar la respuesta a los estímulos internos y externos.
8     MEANEY, MJ: “Epigenetic & the biological definitions of gene x environment interactions” Child Development, Vol. 81(1):41-79, 2010, p. 65: “…The critical challenge over the course of development is to mold specific features of phenotype in a manner that is most appropriate to the level of environmental demand…”
9     SIH, A; BELL, A & JOHNSON, C: “Behavioral syndromes: an ecological and evolutionary overview” Trends in Ecology & Evolution, Vol. 19(7):372-378, 2004; BIRO, PA &STAMPS, JA: “Do consistent individual differences in metabolic rate promote consistent individual differences in behavior” Trends in ecology & evolution, Vol.  25(11):653-659, 2010; CAREAU, DT; HUMPHRIES, MM & RÉALE, D: “Energy metabolism & animal personality” doi: 101111/j.2008.0030-1299.16513.x; MC DERMOTT, R; TINGLEY, D; COWDEN, J; FRAZZETTO, G & JOHNSON, DDP: “Monoamine oxidase, a gene (MAOA) predicts behavioral aggression following provocation” PNAS, Vol. 106(7):2118-2123, 2009; NEWMAN, TK; SYAGAILO, YV; BARR, CS; WENDLAND, JR; CHAMPOUX, M; GRAESSLE, M; SUOMI, SJ; HIGLEY, JD & LESCH, KP: “Monoamine Oxidase, a gene promoter variation & rearing experience influences aggressive behavior in rhesus monkeys” Biological Psychiatry, 57:167-172, 2005
10     DARNAUDÉRY, M & MACCARI, S: “Epigenetic programming of the stress response in male and female rats by prenatal restraint stress” Doi:10.1016/j.brainresrev.2007.11.004
11     ARAI, JA; LI, S; HARTLEY, DM & FEIG, LA: “Transgenerational rescue of a genetic defect in LTP & memory formation by juvenile enrichment” J. of Neuroscience, 29(5):1496-1502, 2009
12     “Transgenerational Effects of social environment on variations in maternal care and behavioral response to novelty” Op. Cit.
13     “Transgenerational rescue of a genetic defect in Long-Term Potentiation and Memory Formation by juvenile enrichment”, Op. Cit., p. 1501: “…Finally, our work is the first to demonstrate the inheritance of a change in a signaling pathway that promotes LTP, and enhancement of contextual memory formation.  It is olso the first to demonstrate that defects in synaptic plasticity and memory formation caused by a genetic mutation can be reversed, at least in part, in a animal by the environment to which its mother was exposed during her youth…”
14 Cf. con MESHI, D; DREW, MR; SAXE, M; ANSORGE, M; DENIS, D; SANTARELLI, L; MALAPANI, C; MOORE, H & HEN, R: “Hippocampal neurogenesis is not required for behavioral effects of environmental enrichment” Doi: 10.1038/nn1696; Nature Neuroscience, 2006.
15 FREUD, S: “Más allá del principio del placer” Biblioteca Nueva, Madrid, 1974, p. 2525: “…Las penosas emigraciones que ciertos peses emprenden en la época del desove con objeto de dejar la fuertz en determinadas aguas muy lejanas de los sitios en que de costumbre viven, débense tan solo, según la opinión de muchos biólogos, a que buscan los lugares en que su especie residió primitivamente. Igual explicación puede aplicarse a las migraciones de las aves de paso; pero la rebusca de nuevos ejemplos nos hace pronto observar que en los fenómenos de la herencia y en los hechos de la embriología, tenemos las más magníficas pruebas de la obsesión orgánica de repetición. Vemos que el germen de un animal vivo se halla forzado a repetir en su evolución, aunque muy abreviadamente, todas las formas de las que el animal desciende, en lugar de marchar rápidamente y por el camino más corto, a su definitiva estructura…”
 
 
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