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   Colaboración

20 fragmentos de amor y un neologismo desesperado
  Por Daniel Rubinsztejn
   
 
1. Instrucciones para subir una escalera: “… Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie). Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera”.1

2
. El domingo, el marido le confesó que lo que más le gusta de ella es el cabello.
El martes me cuenta que esa misma noche soñó que se quedaba pelada, lo cuenta y se ríe. Tal vez la risa fue una asociación.

3. Instrucciones para el amor: la escalera ya está hecha y Cortázar instruye sobre cómo subirla. El texto irónico de Cortázar revela la inutilidad de un manual de instrucciones. Ironía es también decir que habría instrucciones para hacer el amor, enseñar, mostrar. Iniciar a los que no saben… para que sepan.
Cito a G. Pommier:2 “Somos las marionetas de situaciones en las que el amor se hace haciéndose… o deshaciéndose. El acto amoroso no se hace, ese acto nos hace a nosotros. Somos su producto.”
No hay iniciación sexual, ningún acto iniciático nos ilumina respecto al sexo. “Hacer el amor, como el nombre lo indica, es poesía. Pero hay un mundo entre la poesía y el acto”.3

4. Vuelvo al consultorio: lo intenta, pero sigue sin entenderla. Me dice que su mujer debería venir con un manual de instrucciones, como la licuadora. Tal vez así a él le sería mucho más fácil entender cómo funciona. Para los hombres la feminidad es un misterio, algo que es verdad en relación a su propia feminidad.

5. Me detengo un instante en la escalera y recuerdo que Freud, en sus comienzos, pensaba que soñar con subir una escalera era un sueño sexual.
Escaleras y cuerpos montados. Escándalo: Lacan anunció que “No hay relación sexual”. Esta negación acentúa que entre los cuerpos no hay medida ni proporción que los iguale respecto a la sexualidad. El cuerpo del otro puede funcionar como mediación, incluso medición, pero el goce sexual alcanzado –que no es el buscado– es el de cada quien, se trata de un goce que lo aleja del otro porque lo sexual no junta, separa.
Como en un juego de imanes: una falta imanta a otra falta, entran en resonancia pero es inevitable el malentendido. Cada protagonista ignora lo que el otro busca y no encuentra más allá de sí. Se trata de una relación inconmensurable entre dos… faltas.
“Es imposible establecer la relación de ellos (d’eux), ¿quié­nes? Los dos (deux) sexos”.4
J. J. Saer lo dice así en Nadie nada nunca: “y cuando terminamos jadeando aplastados como deshechos, no habíamos avanzado mucho, estábamos igual que al principio y el punto máximo que habíamos alcanzado estaba más infinitamente cerca del comienzo que del fin”.

6. Desde el diván: el lunes me dijo que jamás amaría a un hombre que haya votado por Macri. La semana siguiente faltó, la siguiente fue feriado. A su regreso, cuenta que se fue a vivir con un hombre que lo votó… y que a pesar de ello, está enamorada.

7. ¿Qué quiere una mujer? Esa pregunta freudiana carente de respuesta revela que la mujer es un enigma, también para las mujeres.

8. Si salteo un escalón me canso más, pero la distancia recorrida es la misma.
Pienso en Aquiles y la tortuga y recuerdo que la tortuga y él jamás coinciden, no se cruzan y además ella le gana.

9. Asoma a la baranda de la escalera, se asoma a la falta, el vértigo envuelve, el rellano es un refugio precario. La angustia es inminente.
“Jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado o su amor”.5

10.
Dice enojada: ¡Me cansé de los hombres! ¡Son todos, todos, un cuatro de copas, no valen nada, no sirven para nada!
Ella, en cambio, me trata bien, es dulce. Tal vez encontré lo que buscaba.

11. Amar a una mujer es un intento desesperado por olvidar que cada mujer presentifica la angustia de castración y la muerte.
Eva introdujo con su curiosidad la mortalidad en el mundo, Adán la complacencia. Él ama más allá de ella a la costilla que le falta, ella es la percha en la que él cuelga sus fantasmas.

12. Protesta: Cuando yo subo él se baja. Le pido que vivamos juntos, pero él no se quiere mudar, es que vive tan cerca de su familia..., va a almorzar con sus padres siempre.
-¿Ud. dónde vive? Enfrente de la casa de mi mamá… es que soy el único hijo.
13. “Un hombre no está feminizado porque sea gay, sino porque está enamorado”.6


14. Ella lo confirma: “Me acuesto con el marido de Graciela. Ella me cae muy bien, no quiero que sufra”.
Los analistas pensamos que la enunciación “el marido de” introduce una diferencia absoluta respecto de “Carlos”, es decir, “marido de” acentúa la relación a Graciela. Ambas expresiones no designan a un mismo objeto.

15.
Lacan piensa que el amor hace condescender el goce al deseo:
Bajo las máscaras del amor, la actividad de la pulsión insiste aunque irreconocible: se pasa del canibalismo a comerla a besos y con la misma boca, a hablar de amor. La comedia del amor (amar y ser amado) vela y revela la tragedia del deseo, porque no puede evitar la repetición: de nuevo, pide que le diga que la-lo quiere otra vez y otra y otra.
“Lo de­manda otra vez (aún). ¡Más! ¡Más! Aún es el nombre propio de esa falla desde don­de, en el Otro, parte la demanda de amor. El amor, demanda el amor. No cesa de demandarlo7.”

16. Algunos creen que el amante ama al objeto en su totalidad, cuesta entender que el amante selecciona partes y rechaza otras, incluso las odia. Odia al extranjero, a lo extraño que fastidia la familiaridad.
Quizás el amor sea sólo un puente entre soledades.

17.
Algunos hombres aman a la mujer que hubieran querido ser, de haber nacido mujer. Aman en la mujer lo que no han conseguido ser ellos mismos para su padre. A veces, la heterosexualidad se apoya en una homosexualidad.

18. Como en las mansiones embrujadas, habitan en la familia varios fantasmas: narcisistas, incestuosos, masoquistas, sádicos, parricidas, y agresivos respecto del otro. Envidias varias… pegan a un niño… ¿y los Flanders, dónde están?

19.
El goce no es lo que hay, es lo que hace falta. Es una cuestión, cuesta y cuestiona. Es una pregunta que demanda respuestas que jamás llegarán.

20.
El principal enemigo del amor no es el otro, sino el yo que quiere la identidad, que quiere imponer su mundo, su pequeño mundo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo ¿es realizable?
En el Nuevo Testamento, ROM,13,8 leemos: “…el que ama al prójimo ha cumplido la ley. Los preceptos no cometerás adulterio, no matarás, no codiciarás se resume en este: amarás a tu prójimo como a ti mismo. El que ama no hace mal al prójimo, el amor es la plenitud de la ley.”
En la Carta de San Pablo a los corintios13.1.13: “El amor es paciente, es servicial”; “el amor no es envidioso”, “no hace alarde, no se envanece”, “no procede con bajeza”, “no busca su propio interés”, “no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido”, “no se alegra de la injusticia sino que se regocija con la verdad”. “El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.
Insisto con la pregunta: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ¿es realizable?
Es una máxima afirmativa. Una máxima que no suscita lo infinito del deseo por la trasgresión de lo prohibido. Este imperativo único no contiene ninguna prohibición, es afirmación pura. No prescribe un sentimiento sino que se trata de una orden. La ley ordena amar al prójimo.
Qué dice Lacan?8: “El goce es un mal. Entraña el mal del prójimo, es el más allá del principio del placer. El goce de mi prójimo, su goce nocivo y maligno es el verdadero problema para mi amor”.
Pero él, ¿quién es él? porque para el prójimo yo soy su prójimo... por lo tanto habita también en mí.

“Amarás al extranjero porque extranjero fuiste en Egipto” (Antiguo testamento, Levítico 19). Soy extranjero, extraño de mí mismo, condición de mí existencia.
Lo que es más próximo que ese prójimo es ese núcleo de mi mismo que es el goce, al que no oso aproximarme porque si me aproximo a ese más allá, surge esa insondable agresividad ante la que retrocedo, porque la vuelvo en contra mío. Extimia, es el neologismo que inventa Lacan para intentar nombrar ese núcleo extraño e íntimo que me habita.

“El retroceso ante amarás a tu prójimo es una barrera ante el goce, retrocedo en amar a mi prójimo como a mí mismo, en la medida en que en ese horizonte hay algo que participa de no sé qué intolerable crueldad.
Amar a mi prójimo puede ser la vía más cruel. ¿Por qué retrocedemos? Retrocedemos frente al atentar contra la imagen del otro, porque es la imagen sobre la cual nos hemos formado como yo”.9
Para finalizar, Freud nos inquieta en Malestar en la cultura10: “El prójimo es una tentación para satisfacer en él la agresión, explotar sus fuerzas de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, humillarlo, infringirle dolores, martirizarlo y asesinarlo.”
_________________
1. J. Cortazar, Historias de cronopios y famas, O.C., Punto de vista, Bs.As., 1962.
2. G. Pommier, Qué es hacer el amor, Paidós, Bs.As., 2012.
3. J. Lacan, Seminario 20, Aún, Paidós, Barcelona, 1981.
4. Ibid.
5. S. Freud, Malestar en la cultura en OC, t. 3, B. Nueva Madrid, 1948.
6. R. Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso, Siglo XXI, Bs.As., 1982.
7. J. Lacan, Op.Cit.
8. J. Lacan, Seminario 7, La ética del psicoanálisis, Paidós, Bs.As., 1988.
9. Ibid.
10. S. Freud, Op.Cit.
 
 
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