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   Psicoanálisis y Epigenética

Variación intra-específica, Genética y Epigenética y Proceso de Individuación en animales humanos y no humanos, consecuencias ecológicas y evolutivas
  Por Alfonso Luis Masotti
   
 
“…In sum, accommodation of stress-induced variance by an organisms can be facilitated by recurrent developmental stressor and genetic assimilation replaces stress-induced developmental modification if this modification has a fitness advantage in both stressful and Post-stress environments. Even when the short-term organismal responses to a stressor are not genetically heritable, differences among organisms in their ability to survive stress and the recurrence of stressful environments will canalize stress-induced responses developmentally…”1

“…La memoria episódica y la respuesta de estrés tienen una fuerte implicancia sobre la organización de la memoria general, y sobre la actividad psíquica en particular…”2



Badyaev, el autor del primer acápite, afirma que se ha verificado fehacientemente que el estrés inducido por el entorno incrementa la actividad de los sistemas neuroendocrinos, los que promueven la fijación de los registros mnemónicos, estabilizan la respuesta adaptativa o generan una desestabilización de la misma, comprometiendo reacciones somáticas que pudieran alterar los circuitos neurológicos asociados con la estrategia de comportamiento vinculada al estresante, de modo que la activación de los sistemas neuroendocrinos asociados a la respuesta de estrés, compromete tanto a los circuitos mnemónicos como a los sistemas de reactividad autónoma, y cuya resultante pudiera mejorar o afectar la respuesta de modo negativo, con consecuencias somáticas que resultasen perjudiciales para la salud física e incluso mental del individuo u organismo, reacciones que dependen a su vez, de las condiciones filogénicas y ontogénicas del individuo y que generan una susceptibilidad específica, incluso heredable para las próximas generaciones. En su faz positiva, la estabilización del registro mnemónico como de los circuitos reactivos asociados al evento estresante, se integra al balance general de las vivencias (memoria episódica) estableciendo mecanismos de asociación e integración de los contenidos fijados anteriormente que permite ampliar el juicio de apreciación sobre futuras condiciones estresantes que pudieran presentarse, actividad que es coordinada por numerosas neuro-hormonas de los sistemas de reactividad. Todos los estudios sobre fisiología de la respuesta de estrés realizados en animales humanos y no humanos, han confirmado que en animales no humanos, la consecuencia ontogénica de la experiencia estresante es el prerrequisito para la adquisición de un repertorio de estrategias de comportamiento individual, y que en humanos, el proceso de individuación que implica la organización de este esquema de respuesta funcionales orientadas a la conducta adaptativa o des-adaptativa a los condicionantes del entorno, es el prerrequisito biológico que permite, en función de la complejidad neuronal adquirida, la organización diferencial de la memoria y la génesis de un “psiquismo humano” enriquecido por lo cultural, tesis en la que hoy nos amparamos para ampliar el interrogante acerca de la pertinencia de las consecuencias ecológicas y evolutivas de dichos cambios.

Este punto de vista que incluye al desarrollo ontogénico en los términos de la evolución fue anticipado por Darwin, cuya aporte sustancial a la comprensión de la evolución de las especies ha consistido en haber afirmado que la evolución debe ser comprendida como un proceso de descendencia sujeto a diversas influencias, que basándose en procesos mecánicos y materiales, concreta la diversidad biológica. A la hora de explicar la adaptación de las especies y la diversidad biológica inter-específica y fenotípica intra-específica, estableció como mecanismo fundamental aunque no único, a la Selección Natural, concepto que se apoya en el carácter probabilístico poblacional y no determinante de la selección (estocástico y no causal), el que descansa a su vez, tanto en la base genética como en la interacción entre los organismos y su medio circundante en cada momento histórico, es decir coyuntural, en el que la Selección Natural opera tanto a nivel de la individualidad de los organismos, como a niveles inferiores, como lo es el del genoma, o superiores, como los grupos poblacionales. Eva Jablonka y Marion J Lamb3 afirman que para Darwin, la evolución “se expresaba” en términos de variabilidad genética, epigenética y conductual, anticipándose en más de una centuria a los actuales conocimientos. Esta interpretación de Jablonka & Lamb se aproxima a la reivindicación de la tesis de Lamarck, de la que por cierto, Darwin no sólo no rehusó, sino que por el contrario refuta la idea habitual con la que se transmitido la Teoría de la evolución de las especies. Pero fue el propio Darwin quien se encargó de señalar como un hecho de la genética la idea de la transmisión de los caracteres adquiridos, aunque advirtiendo que la evolución se regía por mecanismos genéticos y no por un impulso vital, y que este mecanismo genético era intrínseco a la evolución. Esta insistencia de Jablonka & Lamb en rescatar la advertencia de Darwin sobre la herencia de los caracteres adquiridos, se basa en la re-interpretación de los mecanismos de selección estocástica en los fenotipos (variación intra-específica), causada por pequeñas variaciones genéticas, epigenéticas y conductuales que resultan de las interacciones entre los organismos con su entorno en cada momento, como por ejemplo la que originan la adaptación a las condiciones de competencia por los recursos alimentarios, por la depredación poblacional por otras especies, por la selección sexual o reproductiva intra-especie, por alteraciones de las propias condiciones del nicho, que pudiesen originar conductas de migración, etc., y que conforman un cuadro de situación propicio para una revisión teórica de los condicionamientos intra-especie. Para Jablonka & Raz4 la variación epigenética heredable y el control de los mecanismos epigenéticos para el estudio teórico y empírico de la evolución, deben comprenderse en términos de adaptación como de divergencia no adaptativa. De modo que la adaptación pudiera ocurrir a través de la selección de epi-alelos heredables, producto de esta interacción antes mencionada, sin que ello implique un cambio o modificación genética en el fenotipo. Significativamente, se han visto fortalecidos los criterios que proveen un marco conceptual para una concepción de la biología que integre al desarrollo ontogénico con la evolución5, los que a su vez han ratificado que el entorno induce alteraciones en las marcas epigenéticas y genéticas durante el desarrollo que guían la selección de los cambios genómicos, y que en definitiva, estimulan, estabilizan o logran aminoran efectos perjudiciales inducidos por estos cambios, a través del silenciamiento o promoción de determinados genes, pero que también pudieran producir alteraciones irreversibles o mutaciones que pusiesen en peligro la expectativa de vida del individuo como del grupo poblacional. Este proceso “guiado” por esta variación genética como epigenética, afirman Jablonka & Lamb6, incluye a la asimilación y acomodación génica, procesos particularmente vinculados con las condiciones generales de la respuesta de estrés. De modo que la respuesta de estrés y la actividad mnemónica asociada, se relacionan de manera intrínseca con el Proceso de individuación, en el que la variación intra-específica genética y epigenética es la forma en que se concreta este proceso, resultando consecuentes uno del otro.

A lo largo de una extensa tarea investigativa que he llevado adelante por más de quince años, he logrado consolidar la idea que la memoria episódica y la respuesta de estrés tienen una fuerte implicancia sobre el funcionamiento de la memoria general y la actividad psíquica en particular, y que esta implicancia incluye la posibilidad de influir o perturbar de manera concreta la salud física y mental del individuo, incluso prolongándose a lo largo de sucesivas generaciones7. Coincidiendo con estos conceptos, Jablonka & Lamb afirman que Darwin hubo de desarrollar la idea de una variación intra-específica entre individuos de la misma especie, a partir de la presencia de diferencias individuales en el género, en la edad, en la talla, en el comportamiento, e incluso en la fisiología. Advierten que esta re-interpretación de la Teoría de la Evolución, basada en la selección estocástica de los rasgos fenotipicos, causada por pequeñas variaciones genéticas, epigenéticas y conductuales como consecuencia de las interacciones de los organismos con su entorno en cada momento histórico8, no sólo ha puesto de manifiesto la inadecuación de las teorías ecológicas de la evolución, las que en general no han incluido todavía la participación de la variación intra-específica en su dinámica9, sino que ha constituido una re-interpretación no-lamarckiana del rol de las modificaciones epigenéticas, en la que esta variación fenotípica sugiere la propensión a heredarla, y cuya herencia contribuye tanto al incremento de la salud como a la adquisición de una específica susceptibilidad por una determina enfermedad en una población determinada10. El estudio del rol de la variación genética y epigenética asociada a las enfermedades humanas, a partir de la observación de las diferencias en las “marcas epigenéticas” que el medio impone en el perfil genómico de los individuos, ha extendido el criterio epidemiológico en el abordaje de la “historia” clínica de las enfermedades. Y el estudio de los polimorfismos resultantes como consecuencia de la variación de las marcas genómicas, ha permitido establecer patrones de modificaciones epigenéticas asociadas a combinación familiar (linajes) que ha establecido que la variación intra-específica pudiera causar una herencia fenotípica sobre las generaciones subsiguientes. A su vez, se ha demostrado que en la semejanza genómica entre hermanos, la contribución epigenética que depende de cómo los estados epigenéticos hayan sido inducidos a partir de la interacción del individuo con su entorno y del inter-juego entre sus vivencias y los desafíos acumulados, fuese susceptible de modificar de acuerdo al modo individual y subjetivo en que fuesen asumidas las condiciones del entorno11. Esta interpretación deja absolutamente establecido que las condiciones subjetivas de valoración apreciativa de los desafíos impuestos por el entorno, constituye una condición determinante de los procesos somáticos disparados, y cuya implicancia sobre la salud física y mental el psicoanálisis ha defendido desde sus comienzos. Así mismo, el psicoanálisis no ha dejado de señalar la determinación de las conductas sociales como disparador de alteraciones somáticas ajustadas a las exigencias del entorno. Estas reacciones, fuesen grupales, poblacionales o individuales, en animales humanos o no humanos, pudiesen establecer pautas de conducta que regulasen por ejemplo, la distribución del alimento y la ingesta, o pautas jerárquicas en la elección de las conductas de apareamiento, o de jerarquías sociales que regulasen los diferentes roles y de participación dentro del grupo de congéneres, etc., las que han demostrado tener una influencia decisiva en los sistemas fisiológicos y que explican en términos biológicos y moleculares las interacciones entre la psiquis y el soma, en definitiva, concretan la integración somato-psíquica que Freud intentase abordar. De este modo, los estudios de las correlaciones entre las variaciones intra-específicas e inter-específicas genéticas y epigenéticas y sus consecuencias para la evolución y la ecología, han logrado incluir a las vicisitudes del comportamiento en un esquema ya no conjetural, sino en el plano de precisas y rigurosas explicaciones de estas interacciones, tal como lo sugiriese las iniciales aspiraciones del psicoanálisis.

Nota de la Redacción: El Dr. Masotti se desempeña actualmente como Asesor Científico en el Área de Psicoanálisis y Epigenética de esta Editorial y como Director Jefe de la Sección del mismo nombre.

1 BADYAEV, AV: “Stress-induced variation in evolution: from behavioral plasticity to genetic assimilation” Proceedings of the royal Society Bulletin, 272:877-886, 2006, p. 882.
2 MASOTTI, AL: 1995 (tesis doctoral), 2001, 2003, 2004, 2006, 2009, 2010, 2012 y 2013
3 JABLONKA, E & LAMB, MJ: Evolution in four dimensions: Genetics, Epigenetic, Behavioral and Symbolic Variation in the history of life” MIT PRESS, Cambridge, Massachusetts, London, 2005
4 JABLONKA, E & RAZ, G: “Trans-generational epigenetic inheritance: Prevalence, mechanisms & Implications for the study of heredity & Evolution” The Quaterly Review of Biology, Vol. 84(2):131-176, 2009
5 WEST-EBERHARD, MJ: Developmental Plasticity & Evolution N. York Oxford University Press, 2003
6 JABLONKA, E & LAMB, MB: Epigenetic Inheritance & Evolution: The Lamarckian Dimension, Oxford University Press, Oxford (UK), 1999
7 V. MASOTTI, AL: “Herencia trans-generacional de la respuesta de estrés como efecto de los cuidados maternos y de un entorno enriquecido en la progenie, confirman supuestos psicoanalíticos” Imago Agenda, Área Psicoanálisis y Epigenética, diciembre de 2012; - -: “Una aproximación epigenética al concepto de enfermedad desde la perspectiva de la variabilidad individual y la hipótesis de la interacción entre el medio interno y externo al sujeto” Imago Agenda, Área Psicoanálisis y Epigenética, febrero de 2013.
8 V. MASOTTI, AL: “Variabilidad estocástica genética, epigenética y conductual y el proceso de individuación” Imago Agenda, Área Psicoanálisis y Epigenética, Mayo de 2013
9 BOLNICK, DI; AMARESEKARE, P; ARAÚJO, M; BÜRGER, R; LEVINE, JM; NOVAK, M; VOLKER, HWR; SCHREIBER, SJ; URBAN, MC & VASSEUR, D: “Why intra-specific trait variation matters in community ecology” Trends Ecology & Evolution 26(4):183-192, 2011, p 185: “…A modest number of theoretical studies have investigated how intra-specific trait variation affects population dynamics, inter-specific competition and predador-prey or host-parasitoid systems. These studies consider variation in diverse traits, including traditional phenotypes like size or morphology; emergent traits like competitive ability, prey attack rate or vulnerability to enemies; and fitness-related traits like fecundity or survival. Variation in these might be stochastic, environmentally induced, or genetic (Mendelian or quantitative; sexual or asexual). These studies have found very different (and sometimes conflicting) results. For instance, different models suggest that trait variation can increase or decrease extinction risk, depending on the specific trait and its heritability. Variation in competitive ability can reduce or increase equilibrium densities…”
10 V. BJPRNSSON, HT; FALLIN, MD & WEINBERG, P: “An integrated epigenetic and genetic approach to common human disease” Trends in genetics Vol. 20(8):350-358, 2004
11 FARROW, RE; CHRISTTIANSEN, FB & FELMAN, M: “Environment-Sensitive Epigenetic & Heritability of Complex Diseases” Genetics Vol. 189:1377-1387, 2011, p. 1378: “…Little theoretical work has investigated the interaction between epigenetic and environmental effects on heritability when both epigenetic and environmental states are heritable. Here we present a model in which the rates of epigenetic change depend on the environment experienced by the individual. Correlation between the environmental state of an individual and those of its parents will thus generate correlation between the epigenetic states of parents and offspring. (…) We assume that individuals may experience one or two distinct environmental states, which could reflect the presence of absence or a cultural interaction (such as maternal grooming of offspring), a particular diet, or even a geographical or social position. The environmental allows population stratifications such that individual may preferentially find their partners in the environment where they develop…”
 
 
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