Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Los autismos

De la política a la clínica del autismo
  Por Diego Zerba
   
 
En La batalla del autismo, Éric Laurent suscita reflexiones respecto de los diferentes fenómenos clínicos que nuclea el autismo. Para comenzar, el subtítulo De la clínica a la política ordena la relación entre esos dos términos: clínica y política. Es la clave para ubicar la posición de Laurent, con sus consecuencias. Nosotros la leeremos invirtiendo el orden: de la política a la clínica del autismo.

¿Qué indica el vector de la clínica a la política? Mostrar la consistencia de un corpus teórico aplicado a la clínica, para batallar por un lugar en la reglamentación estatal de las prácticas. Así se arma Laurent para ingresar al combate, cuando el gobierno francés declara al autismo “Gran Causa Nacional”1. Se advierte la decisión del autor de identificar la política con la gestión estatal. Si pensamos la política independientemente del Estado, cambiamos de posición. No nos encasillamos defendiendo el psicoanálisis, explicando estos fenómenos “lacaneosamente”, y relegando la multicausalidad a una distribución de jurisdicciones. Por el contrario, avanzamos al encuentro de otras causalidades, pensando políticamente, pero sin Estado, las condiciones de la época en el autismo2. Preferimos este entusiasmo de investigador, y no abroquelarnos en la identidad institucional defendiendo espacios de poder. Investigar implica partir de hipótesis consistentes en función de problemas planteados, para luego ponerlas a prueba en la práctica. Si hacemos a la inversa, es decir, dar por verificados a conceptos despejados en prácticas diferentes a la clínica del autismo, entramos en un razonamiento circular en el que siempre confirmamos lo mismo. Así nos ubicamos en las antípodas de Freud en sus historiales clínicos, cuando tomaba los fracasos para reformular conceptos y reorientar su trabajo. La siguiente cita de Laurent señala la vereda de enfrente a Freud3: “Empezaremos por seguir los pasos que dieron en el abordaje de esta clínica Rosine y Robert Lefort, pioneros de la aplicación del psicoanálisis a casos del autismo y de psicosis graves en niños tras la Segunda Guerra Mundial. Dicho de otro modo, aplicar lo ya sabido para investigar lo desconocido, sin recabar en que no va de suyo la continuidad entre uno y otro”. Si con Freud admitimos que la transferencia es el alfa y el omega del psicoanálisis, corresponde pensar que lo desarrollado sobre la transferencia de Freud a Lacan, no da por sentado que nos permita pensar la clínica del autismo. Por eso debe considerarse que los comentarios de Lacan a dos casos de autismo en el Seminario 1, “Dick” de Melanie Klein y “Robert” de Rosine Lefort, se encuadran en el tema de ese año: Los escritos técnicos de Freud4. Su interés, por entonces, era introducir la articulación entre lo imaginario y lo simbólico diferenciándolos de lo real, para leer esos escritos que dejan fuera de la clínica psicoanalítica a la psicosis, por no establecer transferencia. Entonces Lacan no hace un contrapunto entre Klein y Lefort, como dice Laurent, en donde Dick estaría abordado desde fantasmas imaginarios, mientras Robert lo sería a partir del acto de la palabra. El punto no es sancionar si en la intervención de la primera hay demasiado de imaginario, y en la de la segunda la justa medida de lo simbólico, sino trabajar con esos fragmentos clínicos de niños autistas la diferencia entre lo imaginario y lo real. Lacan opina lo contrario de Laurent, cuando dice sobre la intervención de Klein “tren grande papá, tren chico Dick: ¡Hay que ver con qué brutalidad Melanie Klein le enchufa al pequeño Dick el simbolismo!”. En realidad la crítica de Lacan está dirigida a una tercera, Anna Freud, por confundir lo imaginario con lo real, cuando resuelve trabajar la actitud burlona de una paciente hacia ella como una defensa por identificación al padre, sin incluirla en la transferencia. Le señala que plantea una dualidad de yo a yo, confundiendo la relación narcisista y por lo tanto imaginaria, con lo real del análisis.

La historia nos da otra causalidad. Hasta la Segunda Guerra Mundial, el conductismo dominaba las psicologías pragmáticas norteamericanas. En consonancia con la soberanía de los estados nacionales, plantea la conducta como objeto y el método de las ciencias naturales. Servicial al control estatal de los territorios, entendía el aprendizaje desde la maleabilidad conductual. Globalización mediante los estados pierden los mitos nacionales, mutando en estados técnico-administrativos. Cambia el paradigma de las ciencias naturales por el de la comunicación. No interesa controlar conductas dentro de la competencia nacional, sino construir lo que la inteligencia asume como propio. Nace el cognitivismo definiendo la inteligencia desde la informática, estableciendo el aprendizaje como programación.

El paradigma de la informática sustituye saber por información. El saber implica la paradoja de un sujeto incluido y excluido. Su matriz es la paradoja de Russell: el conjunto universal es el conjunto de los conjuntos que no se contienen a sí mismo. El sí mismo es lo que Donald Winnicott denomina self: lo propio de sí del yo. Allí ubica la creatividad. Lo propio de sí se desarrolla entre el niño y el otro en el hogar, comenzando por una dependencia absoluta en la que el ambiente se adapta casi al cien por cien a las necesidades del self, y continuando por la dependencia relativa en la que el niño pone a prueba el ambiente. Sin estas condiciones es el niño quien se adapta al ambiente, siendo el autista su expresión más radical.
La computación como paradigma de la inteligencia, adopta la noción de recursividad que desdobla al lenguaje objeto del metalenguaje. El segundo analiza al primero estableciendo un orden en diferentes niveles, para examinar una definición partiendo de definiciones más sencillas. De este modo pretende depurarle paradojas al lenguaje. El costo es acotarlo a la información eliminando también lo propio de sí del hablante. Si tomamos a la información como estofa del lenguaje, ya no hay quien habla. Como en aquel ejemplo del niño pequeño, diciendo tengo tres hermanos: Juan, Ernesto y yo. No hay quien cuenta. En muchos autistas encontramos esta ausencia de enunciación.
Las comunicaciones producen una mutación del Estado Nación en Estado técnico-administrativo. Así el imperio de la información se despliega en un mercado absoluto y digital, prescindente de territorios y mitos nacionales, quedando destituidas las instituciones instituyentes del niño moderno, a saber, la familia y la escuela, y el niño se restringe a ser un target del mercado. De esa manera se pierde el soporte de la adaptación ambiental en la crianza del pequeño, volviéndose aleatorios los suministros ambientales como otra causa en la multiplicación del autismo.

Entonces si el gobierno francés declara al autismo Gran Causa Nacional, lo hace para darle alguna consistencia al Estado despojado de mitos nacionales. Así arbitra en los negocios entablados por los lobbys de la industria farmacéutica, los “técnicos en hardware” –neurólogos y psiquiatras en ese orden– y los “técnicos en software” del cognitivismo conductual –psicólogos y pedagogos en cualquier orden–. Lo hace como una gestión entre actores, en ausencia de los aparatos ideológicos del Estado.

Laurent, en cambio, no se pregunta por la emergencia de fenómenos autistas en esta época, y avanza hacia la política dando por sentada la aplicación de su doctrina institucional. Por eso exagera la clínica analógica. Dice Carlos Faig 5: “Las analogías pegan dos textos, el de Lacan y el de la clínica, por fragmentos”. Así Laurent aplica la topología en la “Gran Causa Nacional”, para leer, por ejemplo, este testimonio de Donna William a los cuatro años 6: “Los muros se alzaron y me empezaron a doler los oídos. Tenía que salir de allí. Tenía que salir de la habitación, de aquella cosa pegada a mí que me asfixiaba en una caparazón de carne. Un grito salió de mi garganta. Mis piernecitas de cuatro años corrían cada vez más deprisa de un lado para otro por la habitación; mi cuerpo chocaba contra paredes como una polilla contra el vidrio. Mi cuerpo temblaba. Ella estaba ahí. La muerte estaba ahí.”
Aquí el agujero no es una sombra que se destaca contra un fondo, no está marcado por un espejo, ni se inscribe en él. En lugar de una imagen en el espejo que vendría a dar forma al cuerpo, es el muro del espacio el que se cierra sobre sí mismo. Este muro es al mismo tiempo la falta de la imagen y el propio espacio, como en un toro que duplicaría mortalmente la estofa del sujeto”.

Son excelentes conclusiones de un desarrollo que no hizo, a cambio realiza el corte y pegue de la clínica analógica. Usar recursos lacanianos en la clínica del autismo, implica partir de la ausencia radical de transferencia. De ese modo se ubicaba Dick ante Klein, hasta que ella lo introduce brutalmente al simbolismo. Inicia una transferencia por el ambiente que le brinda. Otro modo de leer a Donna, es comenzar por el esfuerzo que efectúa para adaptarse a un ambiente no facilitador. Esto no quiere decir “culpabilizar” a la familia, como dice Laurent acerca de la culpabilidad que generaría la explicación genética a la familia. Pensar en culpabilizar o no a los padres ignora el origen de la culpa, que como Freud comprueba no responde a agentes exteriores. Laurent duplica la apuesta a la “desculpabilización”, ante las sospechas que genera el psicoanálisis en las organizaciones de padres, sin aportar al trabajo con ellos. Nuevamente una puja entre lobbys y no una orientación a la investigación. O sea disputarle espacios de poder a las neurociencias a cambio de converger con ellas en la multicausalidad. Dice la bióloga Madelaine Nash7:
“En ausencia de un ambiente estimulante, el cerebro de un niño sufre. Investigadores de la Facultad de Medicina de Baylor College, han descubierto que los niños que no juegan mucho o que no son lo suficiente estimulados desarrollan cerebros 20% ó 30% más pequeños que el estándar normal para sus edades”.

La incidencia del ambiente se verifica, sí nos anima el espíritu investigador. Así trabajamos en la comisión de Trastornos Emocionales Severos (TES), que coordiné en la Dirección de Educación Especial de Buenos Aires entre el 2002 y el 2004, con escasos recursos ante una pandemia nueva. No menoscabamos las categorías sanitarias, porque más que portar “las tablas de la ley” explicando con gesto leninista qué hacer, frente a lo aún no suficientemente explorado, comenzamos por el quehaciendo de los docentes. Nos mezclamos en las prácticas de docentes y profesionales de la salud, investigando con practicantes de disciplinas a las que el psicoanálisis aún no les había aportado mucho, como la musicoterapia. Así encontramos en el ambiente facilitador la condición musical de la estructuración subjetiva.8 La multicausalidad con las neurociencias dio una mano: M. Nasch habla de la danza originaria de la madre con el bebé. Desde el psicoanálisis y la biología avanzamos en la explicación de un ambiente facilitador musical, alumbrando el valor clínico de proveer un ambiente suplementario que haga posible una transferencia inaugural.

Con estos rudimentos iniciamos un trabajo y podemos aprender de sus errores. Por ejemplo, no ponderamos lo suficiente las redes en los territorios, donde las instituciones que ya no instituyen al niño moderno articulan otras prácticas, como arrecifes de coral en torno a buques hundidos. Generan lazo social a cambio del desvínculo producido por el Estado técnico-administrativo. Sucede en nuestra desprolija Amérika, donde los cálculos de los lobbys a veces resbalan ante la potencia de una historia diferente. ??
_________________
1. En enero de 2012 el autismo es declarado “Gran Causa Nacional” por el gobierno francés.
2. Morin, E. (2008). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.
3. Laurent, É. (2013). La batalla del autismo. Buenos Aires: Grama p. 33.
4. Lacan, J. (1981) “Los escritos técnicos de Freud”. Barcelona: Paidós.
5. Faig, C. (1989). “El chiste aplicado y la analogía teórica”. En El saber supuesto. Buenos Aires: Alfasí.
6. Laurent, É. Ob. Cit. pp. 100, 101.
7. Nash, J. M. (1997). Fertile mind. Revista TIME. Vol. 14 No. 5. www.acbr.com/fas/fertile.htm pp. 48–56.
8. Zerba, D. (2013) La estructuración subjetiva en el niño. Winnicott y el psicoanálisis amerikano. Buenos Aires: Letra Viva.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 185 | octubre 2014 | William 
» Imago Agenda Nº 161 | julio 2012 | El niño postbilliken 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com