Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboración

Discapacidad y Psicoanálisis. El nacimiento de un sujeto
  Por Federico E. Padilla
   
 
El nacimiento del sujeto no podríamos situarlo como un punto estático, fijo, en la línea del tiempo; sabemos que el organismo vivo cae (de lo real) en el momento del parto en una red simbólica ya constituida, por eso decimos que el lenguaje precede al hombre. Entonces cómo podríamos definir el nacimiento como momento inicial del sujeto, siendo este un lugar, una posición, una respuesta, un devenir, siendo lo pulsativo del inconsciente que se manifiesta como momento de epifanía del sujeto.

El lugar es un espacio, espacio posible por una falta, falta que permite la existencia de un deseo; y allí se manifiesta la concepción del bebé deseado, fantaseado de los padres, como preexistente antes de la fecundación, un lugar atravesado por deseos, fantasmas, la historicidad, significantes que constituyen el sedimento simbólico de aquel real que logrará articularse para existir, ocupando ese espacio constituyente. Con la llegada de lo real, que irrumpe, que no deja posibilidad de mirar para otro lado, que llora, grita y manifiesta sus tensiones, es en aquel otro que nace la traducción como origen de la demanda. Pero la traducción de lo real es imposible debido a que la función de la traducción remitiéndose a su definición de: “hacer pasar de un lugar a otro” sería posible de un simbólico a otro simbólico (por medio del código) aquí tiene que ver con algo del orden de la invención, de la creación. Por ello siempre habrá una traducción fallida que no logra encajar, una lectura de la demanda del otro y una acción tendiente a satisfacerla. Esto habla del lugar que va a ocupar el sujeto, siempre en relación al otro, a su lectura, existe entonces siempre un desfasaje entre el niño fantaseado, ideal y el niño real. Este desfasaje despierta angustias, temores y reproches pero también, en su equilibrio, es lo que permite la subjetividad, es allí donde la oscilación y la no coincidencia del ideal hace al sujeto, a la particularidad, y es también donde opera la ley del padre, es el corte que permite que el deseo de la madre en relación a su hijo no se manifieste como voracidad, como la aniquilación de un posible sujeto.

Pero qué sucede cuando la red simbólica atrapante, no tanto por lo atrayente y atractivo, sino más bien por lo que atrapa, que se constituye por el deseo de los padres pero también por un discurso histórico, médico, cultural, que marca los límites de la “normalidad” y lo patológico, se encuentra con un organismo marcado por lo real (como deficiencias neurológicas, genéticas o malformaciones). El desfasaje entre el niño fantaseado y el real es mayor, a tal punto de caerse de la escena, no existen puntos de sujeción que sostengan al niño al deseo de los padres. La red simbólica que albergaría al niño lo expulsa a otra dimensión simbólica, ahora sí, como traducción de lo normal a lo anormal, este otro lugar es la discapacidad, en donde casi todo es predecible, con una historia de exclusión y una eterna disfuncionalidad que aniquila los planes de un “hijo sano”; el futuro del niño en lo imaginario de los padres se derrumba.

Hablamos de la caída del sujeto de la escena por no encontrar lugar posible en el deseo de los padres, queda entonces como resto, pero no siempre surge un rechazo. Puede devenir un deseo de “re-guardarlo”, una regresión prenatal, de lo real a lo real, como parte de la madre, convirtiéndose en un organismo dependiente, se adueña de su objeto, lo des-subjetiviza, y todo su entorno queda marcado como un circundante persecutorio. Así se produce una fragmentación del cuerpo, allí donde ya no existe, ahora el niño es una boca, un ano, un par de ojos… para alimentar, higienizar y ser objeto de cuidado. No hay separación sino que se suspende la constitución en la alienación al punto de fundición en un solo cuerpo, el de la madre. Allí la ley del padre no tiene lugar, no hay línea punteada para realizar el corte, cualquier intento de separación es vivido como amputación. Al quedar por fuera del cuerpo de la madre es vivido como desgarro de su propio ser, ella experimenta el sentimiento de perder algo de su cuerpo, que es vital.

En esta captura total del organismo es obturada cualquier posibilidad de subjetividad, podríamos hablar entonces de un proceso de “autosimilaridad” en las manifestaciones del niño, en sus síntomas e inhibiciones, con la marca de la estructura materna. La autosimilaridad es la repetición de las características de una estructura, en donde “cada parte que lo constituye es igual al todo” y ahora el niño como órgano de la madre, como parte de ella, refleja los temores y frustraciones de la madre. La palabra dirige al objeto capturado y se alinea a la lógica del ser hablado y actuado por ella. Cualquier modificación en la manifestación habitual por parte del niño, como el progreso de un análisis, la adquisición de una mayor autonomía o alguna acción tendiente a su individuación es vivida como destrucción de la estructura materna, debido a que su objeto-bebé parte de ella misma hace caer ahora a su madre de la escena. La angustia en la madre surge debido a la aparición del niño, momento crucial en el nacimiento de un posible sujeto, como independiente de ella, pero es habitual que la madre en este momento decisivo sabotee el proceso.

El discurso medico cumple una función similar a la de la madre, de re(s)guardo, el sujeto es transformado en objeto de estudio, y es posible la constitución de la ciencia a partir de la alienación del sujeto a la categoría de objeto medible, con el precio de desvitalizarlo. La arrogancia de la ciencia en la búsqueda de la certeza produce un delirio científico, sus dogmas son proyectados hacia el mundo como redes de caza para no dejar nada, absolutamente nada fuera de sus mediciones. En estos dos tipos de capturas solo existe un devenir posible, y no es el del sujeto sino todo lo contrario, la discapacidad, o mejor dicho, la acción discapacitante.

Estos discursos y posiciones que conforman una red, ya sea encarnada por los padres o médicos, siendo estos también representantes de una red social, son los que fertilizarán el lugar ideal para la discapacidad. Pero la entidad de la discapacidad es estática y parecería ser que tiene una esencia en sí misma, un sello con el cual el organismo viene preformado. La discapacidad quiere hablar de lo real, de aquel cuerpo con déficits, pero esto es absurdo. Lo real no tiene nombre, lo real es lo que sucede, lo que surge, lo que está siempre allí, siendo. Lo simbólico (y aquí entra el concepto de discapacitante) es lo que da nombre, lo que diagnostica, lo que sitúa, lo que diferencia y, sobre todo, lo que constituye al sujeto. Por ello hablemos de discapacitante, ya sea el lugar que ocuparon estas personas a través de la historia, el sistema educacional y sus pequeñas posibilidades, el sistema laboral y sus imposibilidades de inclusión, toda una red del déficit. La discapacidad entonces precede al sujeto, así como el lenguaje, es anterior a su constitución. La traducción simbólica de aquel real que es medido y diagnosticado, por sus conductas disruptivas, por su encefalitis, por sus cromosomas o por el estudio médico que dio por debajo de los parámetros de “normalidad”.

Siempre existe una red simbólica y es necesaria para la constitución del sujeto, pero en la “discapacidad” es discapacitante y el proceso de identificación, de enajenación a aquella red para adueñarse de lo que somos, no puede realizarse sin malestar. En el proceso de adueñamiento de los significantes que me representan ante los otros, es difícil la introyección de una falta, no la falta en ser, sino lo faltante, lo que está en déficit; las imposibilidades; la incurabilidad; la eterna anormalización. Como se identifican de un “no poder”, como negatividad de lo normal, y en esta dialéctica de a-normalizar lo que no incluye el sistema de normalidad en el cual estamos inmersos, condenamos a un sujeto a identificarse con lo que no podrá ser, un yo-no. Es necesario poder encontrar puntos de contacto entre el niño deseado y el niño real, para permitirle al sujeto su nacimiento como tal, siendo sostenido en el deseo de los padres, contra un sistema social atrapante. Es un nuevo lugar lo que permite la defensa contra lo discapacitante y la invención de un sujeto deseante.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Acefalía psíquica. Tratamiento de las adicciones 

 

 
» Laura Caime
Taller de escritura  Para liberar el deseo de escribir y aprender a leer la propia escritura
 
» Centro Dos
Cursos con práctica clínica. Ingreso agosto 2020 
 
» Escuela Freudiana de Buenos Aires
Seminario "Psicoanálisis con niños y bebes" • Ilda Levin 
 
» Adriana Bauab
Grupo de estudio • Seminario XI - Los 4 conceptos fundamentales del psicoanálisis 
 
» Psicología Jurídica Forense Nissi
Actividades virtuales 
 
» Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires - Distrito XII Quilmes
Test de colores - Max Lüscher - Test Mis Mano 
 
» Fundación Tiempo
Curso virtual: Psicodiagnósticos y psicotécnicos 
 
» Escuela Freudiana de Buenos Aires
Seminario: El deseo y su interpretación. Una lectura clínica  Liliana García Maese • Stella Maris Guilian • Invitada Lidia Matus
 
» La tercera
Seminarios 2020 
 
» Centro Dos
Formación clínica en psicoanálisis  Ingreso agosto 2020
 
» Fundación Causa Clínica
Ciclo de conferencias abierto al público. Gratuito. Con inscripción previa 
 
» AASM 2020
XIII Congreso Argentino de Salud Mental  
 
» Psicología Jurídica Forense Nissi
Actividades incio AGOSTO 
 
» La tercera
Programa de formación integral en psicoanálisis 
 
» Fundación Causa Clínica
Cursos clínicos psicoanalíticos para graduados con práctica rentada - CURSADA PRESENCIAL / VIRTUAL 
 
» Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires - Distrito XII Quilmes
Nuevas paradas en el recorrido hacia el daño psíquico 
 
» Centro Dos
Atención online • Tratamiento psicológico al alcance de todos 
 
» Psicología Jurídica Forense Nissi
Psicología Forense 
 
» La tercera
Atención psicológica online 
 
» Fundación Causa Clínica
Talleres • Acompañamiento Terapéutico 
 
» Fundación Tiempo
Seminarios virtuales en agosto 
 
» Centro Dos
Actividades online Julio  
 
» Fundación Causa Clínica
Pasantías Clínicas cuatrimestrales y Cursos breves. Virtuales / Presenciales 
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com