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   Colaboración

Ley y Discapacidad
  Trabajo presentado en la VIII Jornada de Trabajo Salud Mental 2013 “Experiencia y Transmisión” La relación del Sujeto a la Ley ¿De qué Ley se trata?
   
  Por Leandro Noir
   
 
La ley y la discapacidad se encuentran estrechamente vinculadas entre si desde los aspectos constitucionales del psiquismo, como por ejemplo cuando Edipo se da cuenta que se caso con su madre y él mismo se discapacita arrancándose los ojos. El castigo que se impone Edipo, al enceguecerse, no es más que una castración atenuada, pena ésta que de acuerdo con la ley del talión sería la única adecuada a su crimen.

Así mismo, la transgresión de la ley del incesto esta fantaseada desde una discapacidad motriz, por la amenaza de la amputación de una parte del cuerpo, en lo que llamamos el complejo de castración.

Las discapacidades sensoriales y motrices no son las únicas que entran en conexión con la castración, la discapacidad mental también aparece en asociación con la misma cuando Freud, en la nota a pie de pagina nro 8, de la Organización Genital Infantil dice: “… el análisis de una señora joven me descubrió que la sujeto, huérfana de padre, había creído hasta muy entrando el período de la infancia que tanto su madre como sus tías, poseían un pene. En cambio creía castrada como ella misma a una de sus tías que era idiota…”

Los aspectos psicológicos de la discapacidad también repercuten en materia legal. Podemos tomar el caso de la ley 22,431, siendo la primera ley nacional vigente, promulgada en Argentina en el año 1981. La misma fue llamada “Sistema de Protección Integral de los Discapacitados”. Si realizamos un análisis del titulo podemos ver claramente la influencia del sentimiento de proteccionismo hacia las personas con discapacidad al decir: “Sistema de Protección”, junto con un ideal de totalidad al decir: “integral” y la exclusión de la subjetividad al decir solamente “discapacitados”.

La sobreprotección hacia las personas con discapacidad se refuerza en el año 1994 en la reforma de la constitución nacional que incorpora en su artículo 75 a las personas con discapacidad como “grupo especialmente protegido”, desencadenando que en el año 1998 se promulgue la ley 24.901 en función de la cobertura de salud de las personas con discapacidad.

Dicho proteccionismo tiene fuertes influencias ya en 1971 a través de la Declaración de los Derechos del Retraso Mental, llevada a cabo por el Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. La misma se proclama en la “necesidad de proteger” los derechos de los físicos y mentalmente desfavorecidos. El punto 5 resalta la protección de la persona y sus bienes por medio de un tutor calificado, mientras que el punto 6 vuelve a subrayar el término protección contra toda explotación, abuso o trato desagradable.

El proteccionismo corre el riesgo de caer en el seno de otorgar a la persona con discapacidad un beneficio secundario de la enfermedad ubicándolo en una posición de objeto.

Las personas con discapacidad son miradas desde la ley 22.431 como un grupo de gente “anormal” que debe contenerse. Esto lo encontramos en el artículo 1 donde dice: “…Instituyese... un sistema de protección integral de las personas con discapacidades,….que les den oportunidad, mediante su esfuerzo de desempeñar en la comunidad un rol equivalente al que ejercen las personas normales…”

Esta lectura ya aparecía en 1971 en la Declaración antes mencionada sobre el RM, donde ubica como objetivo lo siguiente: “…fomentar en la medida de lo posible la incorporación a la vida social normal…”.

La norma se acopla a lo que Foucault llama en “Vigilar y castigar” (1971) el surgimiento de la sociedad disciplinaria, con el fin de lograr efectividad, control y vigilancia a través de los agentes que puedan ejercer el poder. El ejercicio del poder se basa en la norma que marca una medición que se debe alcanzar. Su furor es la homogenización de los individuos, implicando esto una clasificación permanente de los mismos. Cuando las personas no entran en la categoría de normal, producen un efecto de desorden, se alejan de la norma y del ideal a alcanzar. Como repercusión y psicopatología de la vida cotidiana, las personas con discapacidad, caen en una ambivalencia social, que se da en forma histórica ya desde el antiguo Egipto y que se constituye en los polos opuestos del rechazo y la sobreprotección, como dos caras de la misma moneda.

A su vez, la ciencia médica adquiere todo su relieve por ser una disciplina que diagnostica sobre lo normal y lo patológico. Las personas con discapacidad, pasan a ser sujetos u objetos de estudio que la ciencia debe reparar en términos de rehabilitación.

La etiología y tratamiento de la discapacidad paso históricamente por diferentes paradigmas, uno de ellos es el recién mencionado rehabilitador y el otro, que es más actual, es el social.

En la antigüedad la causa de la discapacidad se debía a cuestiones religiosas de los pecadores, de allí que su tratamiento era expulsarlas o exterminarlas. Luego con la llegada del renacimiento, la discapacidad era producto de un déficit el cual la ciencia debía reparar, tal como menciona la ley en varios de sus artículos.

El ultimo paradigma ambiental lo podemos ubicar en el articulo nro 20 de la ley 22.431, (texto según ley nro 24.314) el cual dice “…darle prioridad de la supresión de barreras físicas…”. Aquí la discapacidad pasa a ser algo social por impedimento de barreras físicas. Las causas que originan la discapacidad no son individuales, sino sociales. El surgimiento de este paradigma lo podemos ubicar a fines de 1960 en EEUU e Inglaterra generado por las mismas personas con discapacidad, las cuales se unieron en función de reclamos ante barreras físicas y sociales. Las mismas personas, sintiéndose en desventaja, reclaman en función de obturar lo que esta en falta.

Por su parte, el art 2 es el que marca la coexistencia de estos dos paradigmas, alli dice: “… considera discapacitada a toda persona que padezca una alteración… que en relación a su edad y medio social implique desventajas, considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral…”. Es decir que ubica como principal déficit de la persona con discapacidad el de poder socializar. Entonces, cuando uno se pregunta sobre el objetivo de la rehabilitación, el mismo es leído desde la integración social, siendo lo que se promulgo cuando se llevo a cabo el décimo cuarto congreso mundial de rehabilitación, realizado el 26 de junio de 1980. Anteriormente, también la Declaración de los Derechos del Retraso Mental de 1971, ubicaba también sus objetivos en función del progreso y desarrollo en lo social. De esta manera, la discapacidad pasa a ser considerada una cuestión de derechos humanos. De hecho en la Argentina a través de la incorporación de la ley 26.378, se estableció el Decreto 1085/2005, llamado “Necesidades especiales”.

Podemos cuestionar dicho nombre de “necesidades especiales”. En tanto psicoanalistas hablar de necesidad implica algo ligado al orden de lo orgánico, tal como puede ser el caso de satisfacer el hambre. Por lo que cabe reflexionar que de especial puede ser satisfacer el hambre, dormir y demás necesidades vitales. Así mismo si una persona quiere salir, trabajar, hacer deporte, casarse, tener hijos etc, nos podríamos plantear porque serían especiales estas cosas. En este sentido hablamos, no necesidades especiales, sino de necesidades comunes a los seres humanos.

Por ultimo, en cuanto al abordaje de las personas con discapacidad, el art 6 dice: “…El ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente de la Nación pondrá en ejecución programas a través de los cuales se habiliten, en los hospitales de sus jurisdicciones… a cubrir servicios especiales destinados a las personas discapacitadas…”. Estas leyes intentan contemplar a las personas con discapacidad, pero se les escapa un resto en cuanto dejan por fuera a su grupo familiar de los tratamientos, principalmente psicológicos, que puedan requerir para ellos mismos. Cuando nace una persona con discapacidad es algo que puede generar conmoción y conflictos en todo el seno familiar. De esta manera, en el hospital, se desarrollo un grupo terapéutico para padres de hijos que presenten algún tipo de discapacidad. A su vez, dicho dispositivo se baso en los lineamientos del articulo 11 de la nueva ley de salud mental nro 26.657, donde se debe promover que las autoridades de salud de cada jurisdicción, en coordinación con las áreas de educación, desarrollo social, trabajo y otras que correspondan, implementen acciones de inclusión social, laboral y de atención en salud mental comunitaria

En conclusión final, la idea de este trabajo es analizar y remarcar el uso de determinados términos y lineamientos de las leyes sobre discapacidad. Este punto es importante, ya que los mismos pueden fijar lugares y rotular diferentes posicionamientos sobre las personas con discapacidad.

En materia de discapacidad han circulado varios significantes que en su deslizamiento a lo social generan, marcas, estigmas, etiquetas que pueden agravar aún más la situación. Es decir que la mirada social puede aumentar el trastorno psíquico que la persona con discapacidad padece. Se genera un mayor malestar en la medida en como el sujeto es mirado. De hecho el articulo 25 de la ley 22.431 plantea “…Sustituyese en el texto de la ley 20.475 la expresión minusvalía por discapacitados…”. En este mismo sentido, es importante la modificación de determinados conceptos que son en muchos casos condicionados como expresión de aspectos estructurantes del psiquismo reflejados en la historia misma de la sociedad.
 
 
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