Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Saber de la historia

La estirpe sugestiva
  A propósito de un ensayo de Santiago Rebasa (tercera entrega)
   
  Por Mauro  Vallejo
   
 
UNO. París no fue para Freud una fiesta. Fue más que nada un bautismo en la nueva religión de la neurosis y su Trinidad: histeria, hipnosis y sexualidad. A su regreso a Viena hubo de ponerse a trabajar sin descanso: pensaba casarse con su mujer en septiembre, y era necesario conseguir los medios económicos con los que abastecer a la prole que no tardaría en llegar. Lo primero que debe hacer es redactar el informe para rendir cuentas de las actividades que realizó en París y Berlín gracias a una beca de la universidad. Allí dice que al lado de Charcot tuvo la oportunidad de ver con sus propios ojos los hechos “extremadamente asombrosos” del hipnotismo1 y los fenómenos de la histeria, acreedores ambos –siempre según Freud– de cierta incredulidad por parte de los médicos alemanes por la sencilla razón de provenir de sus contrincantes franceses. Su siguiente e inmediata tarea consistió en desparramar las novedades entre sus colegas: el 11 y 27 de mayo dictó dos conferencias sobre hipnosis, acerca de las cuales no ha sobrevivido ningún resto o documento. El 15 de octubre, por su parte, hace su primera presentación sobre la otra gran novedad traída de los márgenes del Sena: la histeria. Habla ante sus antiguos maestros, Meynert incluido, sobre las revolucionarias concepciones de su adorado Charcot acerca de la histeria masculina. Es bien sabido que sus oyentes lo trataron mal. Muchos años después, en su escrito autobiográfico de 1925, Freud se referirá a esa triste velada, y ubicará en esa mala acogida de su exposición el inicio de los constantes maltratos de los que será víctima de parte de la medicina oficial vienesa. Promediando la década del ‘20, el psicoanalista dice tener claro el motivo de aquel rechazo originario: los obtusos representantes de la ciencia de Viena no podían admitir la existencia de la histeria en los hombres... Quienes se hayan tomado el trabajo de leer alguno de los resúmenes del debate ocurrido aquel 15 de octubre, saben que a ninguno de los asistentes se le ocurrió poner en duda la histeria masculina;2 por el contrario, todas las objeciones lanzadas contra Freud se referían al peculiar ensayo de Charcot de equiparar, mediante el modelo del trauma, la histeria con lo que en ese entonces era discutido bajo el término de railway spine...

DOS.
¿Quién culpará a Freud por haber falseado el recuerdo de una discusión entablada 40 años antes? Antes que especular sobre los viles motivos que lo habrían movido a inventarse una historia que no cerraba por ningún lado –¿quién en su sano juicio puede pretender que los médicos de lengua alemana no habían hablado antes de 1886 sobre histeria en los hombres?–, quizá convenga ver en ese desliz en la memoria un verdadero recuerdo encubridor. Nos seduce más, empero, otra opción. Quizá la producción de ese recuerdo sobre la escena de 1886 respondía a la novela familiar que Freud tuvo que fabricarse cuando mudó, de improviso, de linaje. De hecho, el 15 de octubre de 1886 hablaba de las bondades de su nuevo padre (Charcot) ante un auditorio en el que se encontraba su anterior guía (Meynert). Las alabanzas cantadas sobre el maestro francés debían ir acompañadas por la destitución de su anterior genealogía. Pintar a Meynert como un ignorante fue algo que Freud hizo cuando su viejo mentor aún vivía; ese ataque fue llevado a cabo en la reseña que publicó sobre Forel entre julio y noviembre de 1889, tan bien analizada por Santiago Rebasa en el ensayo en que se inspiran estas tres entregas. Por otro lado, el propio creador del psicoanálisis ha dejado indicios de que Meynert alguna vez había merecido la posición paterna. El más claro se halla en La Interpretación de los sueños; al momento de desmenuzar una producción onírica que muchos recuerdan, el autor comenta lo que sigue: “... no contiene tampoco nada que en la realidad se refiera a mi padre. La persona que él encubre es nada menos que la del gran Meynert, cuyas huellas he seguido con veneración tan alta y cuya conducta hacia mí, después de un breve período de predilección, se trocó en una hostilidad indisimulada. El sueño me recuerda algo que él mismo contó: que en su juventud se había entregado al hábito de embriagarse con cloroformo y por eso debió ingresar al sanatorio, y además otra vivencia que tuve con él poco antes de su muerte. Había mantenido con él por escrito una agria polémica sobre la histeria masculina, que él no admitía; cuando fui a visitarlo en su lecho de enfermo, y después que le pregunté por su estado, se demoró en la descripción de sus padecimientos y concluyó con estas palabras: «Sabe usted, siempre fui uno de los más bellos casos de histeria masculina». Así, para mi contento y para mi asombro, concedía aquello a lo cual se había opuesto obstinadamente tanto tiempo”.3 Nada mejor, para ese afán de la novela familiar de todo neurótico –esto es, negar la paternidad del falso padre–, que acusarlo de borracho, ignorante, y para colmo mentiroso...

Se nos dirá que Freud mismo, en los fragmentos del libro sobre los sueños, se encarga de aclarar que la equiparación de Meynert con su padre respondía a una cadena de pensamientos bien sencilla y pragmática: si él fuese hijo de un profesor de la universidad, su carrera académica sería más sencilla. A lo cual podríamos responder con la evidencia antes señalada: ¿qué nos asegura que la racionalización de 1900 sea mejor que la de 1925? Tal vez convenga más proseguir el rastreo de desperdicios y pequeños restos de enunciados. Y así llegaríamos a la carta enviada por Freud a Fliess unas semanas después del fallecimiento de Meynert, ocurrido en 31 de mayo de 1892: “La semana que pasó me ha deparado un raro goce humano: la oportunidad de llevarme algo bueno de la biblioteca de Meynert, como si un salvaje bebiera hidromiel en el cráneo del enemigo”.4 ¿No tiene esa confidencia, dicha al pasar, el tufillo del banquete totémico en que el padre asesinado es devorado por la horda de hermanos culposos?
_______________
1. Freud, S. (1886) “Informe sobre mis estudios en París y Berlín”. En Obras Completas, Volumen I. Buenos Aires: Amorrortu editores, p. 5.
2. Véase, por ejemplo, “Über männliche Hysterie”, Wiener Medizinische Wochenschrift, Vol. 36, N° 43, 23 de octubre de 1886, pp. 1445-1447.
3. Freud, S. (1899) La interpretación de los sueños. En Obras Completas, Volumen IV y V. Buenos Aires: Amorrortu editores, pp. 436-436.
4. Masson, J. (1985) Freud - Cartas a Wilhelm Fliess. Buenos Aires: Amorrortu editores; 1994, p. 19.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 187 | diciembre 2014 | Charlatanismo, teosofía y la fundación del Instituto Psicológico Argentino (1892) (segunda entrega) 
» Imago Agenda Nº 186 | noviembre 2014 | Charlatanismo, teosofía y la fundación del Instituto Psicológico Argentino (1892) (primera entrega) 
» Imago Agenda Nº 186 | noviembre 2014 | Charlatanismo, teosofía y la fundación del Instituto Psicológico Argentino (1892) (primera entrega) 
» Imago Agenda Nº 185 | octubre 2014 | Filicidio y locura en Nieves Lobato (1882) (Tercera entrega) 
» Imago Agenda Nº 184 | septiembre 2014 | Filicidio y locura en Nieves Lobato (1882) (Segunda entrega) 
» Imago Agenda Nº 182 | julio 2014 | La estirpe sugestiva (cuarta parte)  A propósito de un ensayo de Santiago Rebasa
» Imago Agenda Nº 180 | mayo 2014 | La estirpe sugestiva  A propósito de un ensayo de Santiago Rebasa (segunda entrega)
» Imago Agenda Nº 179 | marzo 2014 | La estirpe sugestiva  A propósito de un ensayo de Santiago Rebasa (primera entrega)
» Imago Agenda Nº 177 | diciembre 2013 | Un reguero de pirotecnia. Freud a los ojos del espiritismo argentino (1939) 
» Imago Agenda Nº 175 | octubre 2013 | Los hermanos Maglioni y la invención de una imagen (1891) (Tercera entrega) 
» Imago Agenda Nº 174 | septiembre 2013 | Los hermanos Maglioni y la invención de una imagen (1891)  (Segunda entrega)
» Imago Agenda Nº 173 | agosto 2013 | Los hermanos Maglioni y la invención de una imagen (1891)  
» Imago Agenda Nº 169 | abril 2013 | Onofroff en Buenos Aires (1895) ***  Tercera entrega: herejías sobre Cabred
» Imago Agenda Nº 168 | marzo 2013 | Onofroff en Buenos Aires (1895)  Segunda entrega: Domingo Cabred y la telepatía
» Imago Agenda Nº 167 | enero 2013 | Onofroff en Buenos Aires (1895)  Primera entrega: la uva rusa que inquietó a Ramos Mejía
» Imago Agenda Nº 166 | diciembre 2012 | Alfredo Lagarde y una temprana referencia a Sigmund Freud en la medicina argentina (1885) 
» Imago Agenda Nº 165 | noviembre 2012 | Fraulein Ella E., la histérica de Felix Gattel   O el primer psicoanálisis que Freud quiso olvidar (Tercera parte)
» Imago Agenda Nº 164 | octubre 2012 | Fraulein Ella E., la histérica de Felix Gattel   O el primer psicoanálisis que Freud quiso olvidar (Segunda parte)
» Imago Agenda Nº 163 | septiembre 2012 | Fraulein Ella E., la histérica de Felix Gattel   O el primer psicoanálisis que Freud quiso olvidar (Primera parte)
» Imago Agenda Nº 160 | junio 2012 | Hacia una crítica de la historiografía del psicoanálisis chileno  El caso del Dr. Alejandro Lipschutz (Primera Parte)
» Imago Agenda Nº 159 | mayo 2012 | El niño freudiano, Jones y la novela familiar del neurótico  Epílogo de genética textual (segunda entrega)
» Imago Agenda Nº 158 | marzo 2012 | El niño freudiano, Jones y la novela familiar del neurótico   Epílogo de genética textual (primera entrega)
» Imago Agenda Nº 157 | febrero 2012 | Freud pediatra y la castración histórica de Juanito  Acerca de un libro de Carlo Bonomi
» Imago Agenda Nº 156 | diciembre 2011 | La seducción del origen - Tercera entrega  Karl Abraham y la filosofía política
» Imago Agenda Nº 155 | noviembre 2011 | La seducción del origen (segunda entrega)  De la política de las nodrizas a la sangre del padre
» Imago Agenda Nº 154 | octubre 2011 | La seducción del origen  primera entrega: La sobrina queer de Freud
» Imago Agenda Nº 149 | mayo 2011 | La cosa genital de Charcot, tal y como Freud la recordaba (Segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 148 | abril 2011 | La cosa genital de Charcot, tal y como Freud la recordaba (Primera parte) 
» Imago Agenda Nº 146 | diciembre 2010 | Irreverencias de la familia freudiana.   De Esquirol a Lacan (segunda parte)
» Imago Agenda Nº 145 | noviembre 2010 | Irreverencias de la familia freudiana.   De Esquirol a Lacan (primera parte)
» Imago Agenda Nº 144 | octubre 2010 | Del partero de María Antonieta al padre de Schreber  Instantáneas de una historia de la puericultura
» Imago Agenda Nº 143 | septiembre 2010 | Psicoanálisis en el monasterio  Comentario de la tesis doctoral de Juan Alberto Litmanovich
» Imago Agenda Nº 142 | julio 2010 | Hacia el Centenario de un gesto adleriano. Traducción de un documento 
» Imago Agenda Nº 141 | julio 2010 | Rudolf von Urbantschitsch, el noble que castró a Freud... y a su propia hija (Tercera parte) 
» Imago Agenda Nº 140 | junio 2010 | Rudolf von Urbantschitsch, el noble que castró a Freud... y a su propia hija (Segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 139 | mayo 2010 | Rudolf von Urbantschitsch, el noble que castró a Freud... y a su propia hija (Primera parte) 
» Imago Agenda Nº 138 | abril 2010 | Reseña que escribió Freud acerca de la primera conferencia sobre teoría psicoanalítica en Argentina (1910) 
» Imago Agenda Nº 137 | marzo 2010 | Psicoanálisis, política e historia   Sobre Jacques Lacan el anclaje de su enseñanza en Argentina de Marcelo Izaguirre por HERNÁN SCHOLTEN
» Imago Agenda Nº 135 | noviembre 2009 | El sueño de Charcot, el judío errante y la eugenesia en Ferenczi 
» Imago Agenda Nº 134 | octubre 2009 | Las lágrimas de Freud y Thomas Mann, El elegido.  Epílogo
» Imago Agenda Nº 133 | septiembre 2009 | Franceses sordos y niños enamorados (Tercera parte)  Una historia del problema del incesto
» Imago Agenda Nº 132 | agosto 2009 | Franceses sordos y niños enamorados (Segunda parte)  Una historia del problema del incesto
» Imago Agenda Nº 131 | julio 2009 | Franceses sordos y niños enamorados  Una historia del problema del incesto (Primera parte)
» Imago Agenda Nº 130 | junio 2009 | Eduard Hitschmann, fundador del nuevo psicoanálisis 
» Imago Agenda Nº 129 | mayo 2009 | Helene Deutsch, Fritz Wittels y las trampas de la memoria 
» Imago Agenda Nº 128 | abril 2009 | Sigmund Freud y su conferencia sobre Fecondité de Émile Zola 
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | Cárceles y linajes  Freud y la Memoria Orgánica de Ewald Hering
» Imago Agenda Nº 126 | diciembre 2008 | Respuesta de Freud a la encuesta de la Kulturpolitische Gesellschaft sobre la reforma de la ley conyugal (1)  8 de febrero de 1905
» Imago Agenda Nº 125 | noviembre 2008 | Freud, su público y un texto no incluido en las Obras Completas  Acerca de su opinión sobre el divorcio (1950)
» Imago Agenda Nº 124 | octubre 2008 | Isidor Sadger, síntoma freudiano 

 

 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com