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   Psicoanálisis y Ciencias

Psicoanalistas <> otras profesiones
  –Investigando–
   
  Por Sergio  Rodríguez
   
 
Venimos investigando hace unos años con el Dr. Carlos Názara y otros colegas, cruces entre psicoanálisis, neurobiología, y desde la segunda mitad del 2013, con mecánica cuántica. Tratamos de averiguar funciones y funcionamientos de las partículas elementales en biología y tal vez, en el trabajo del Inconsciente.
Esto que me ha ido llevando a trabajar también con personas de otras profesiones: neurología, psiquiatría, biología, neurobiología, física y algunas consultas con lingüistas. Lo que me ha servido no sólo para aprender sobre lo los cruces. Me ha facilitado también, observarnos, a veces in situ y otras, por correspondencia y/o lecturas, a nosotros psicoanalistas y a esos otros profesionales en este lazo social particular. Como en cualquier otra temática humana no es bueno generalizar, lo que no haré. Pero menos bueno es no intercambiar observables, observaciones y tendencias. Desglosaré algunas primeras ideas.

Esta pequeña introducción debe servirnos para entender que lo que iré planteando no se refiere a ningún todo. Pero no deja de comunicar observaciones que considero válidas para sus protagonistas y en el contexto en que fueron tomadas. Para hacerlo trazaré primero algunos pincelazos sobre las dificultades epistemológicas complejas, que plantean dichos intercambios.
Complejidades epistemológicas, se producen al tratar de cruzarse prácticas científicas muy disímiles, en tanto acceden a su objeto a través de modos de abordajes muy diversos y con instrumentos y objetivos muy dispares. En consecuencia tienen modalidades diversas para teorizar, investigar, hacer estadísticas, recopilar datos, experiencias, en la búsqueda de sus objetivos parciales. El mismo “objeto total” en sí, además, tiene diferencias importantes. Empezando por la sexual (hembras y machos) y siguiendo por momentos de la vida, y en las personas, condiciones familiares, sociales y contextos culturales. Esos condicionamientos producen diferencias particulares y singularizaciones, pero no dejan de repetir, estructuras básicas similares.

Las diferencias metodológicas complican la colaboración. El saber filtrado y acumulado por la experiencia y la teorización psicoanalítica ha sido producto de la escucha de millones de historias singulares. Inmersas en relatos sobre generaciones previas a las de quien nos las va contando, y elaboradas por éste en el seno de los conflictos que de una forma u otra, se produjeron en las parejas de sus padres y entre el conjunto de hermanos. Lo que matizará la narración de los conflictos con sus parejas, trabajos, hijos, que los traen a él o a ella a psicoanalizarse. Conversaciones que nos van mostrando, cómo el sujeto de la enunciación fue reaccionando ante aquellos conflictos. También, cómo fue armando su plataforma para relatar y tratar los suyos. Por eso, escuchamos los relatos como mitos, son, cómo recuerdan y qué recuerdan. La intervención del psicoanalista, desde su neutralidad sostenida en tensión con sus propios ideales, deseos y hábitos de goce, intenta llevar a modificaciones de hábitos y modalidades de goce que obstaculizan la articulación del analizante con sus deseos inconscientes. Los que suelen ser más propicios, para que viva mejor.

Los puntos de vista. Esta es una frase común que, como algunas otras, precipita saberes arcaicos de la humanidad. Solemos repetirla mecánicamente, sin embargo refiere a cómo se ve diferente cuando se mira desde lugares distintos. En este sentido no es lo mismo hablar de hombres y mujeres desde el punto de vista psicoanalítico, que desde la neurobiología o la física cuántica.
Nosotros, psicoanalistas, vamos a tomar como nodal, de qué manera cada analizante haya transitado el complejo de castración en relación a la función del Nombre del Padre y al deseo de la madre. Y cómo ese tránsito haya desembocado en la elección de una posición sexual –masculina o femenina, o en alguna forma de homosexualidad–.

Un neurobiólogo1 en cambio, nos dice esto: “La neurobiología de la afectividad ya ha visto que hay un cerebro anatómica y fisiológicamente masculino y hay otro femenino. (...) estructural y fisiológicamente ambos son distintos. (…) Ahora, hay un hecho que es interesante a tener en cuenta, y es que hemos dicho que la testosterona para gatillar la masculinización del cerebro se tiene que transformar en estrógeno, pero para gatillar la masculinización del cuerpo se tiene que transformar en dehidroepiandrosterona. ¿Qué pasa si durante el desarrollo fetal la testosterona se transforma en dehidroepiandrosterona pero no se transforma en estrógeno? Lo que va a pasar es que va a nacer un cuerpo de hombre, pero encerrado en ese cuerpo va a haber un cerebro femenino. Porque si yo tengo que se transforma la testosterona en dehidroepiandrosterona se masculiniza el cuerpo, pero si la testosterona no se transforma en estrógeno, el cerebro sigue siendo femenino.

Entonces acá tenemos una causa, que seguramente no es la totalidad pero si un porcentaje que desconocemos, de la homosexualidad masculina. ¿Cuál es la causa de esto? El estrés muy intenso durante el embarazo, esto hace que la madre secrete mucho cortisol, que pasa al feto y hace que se secrete testosterona antes de lo debido, por ende la testosterona llega precozmente al cerebro y la enzima que lo debería transformar en estrógeno no está. Entonces la testosterona pasa de largo, no se transforma en estrógeno y el cerebro sigue siendo femenino”.

Observemos que comparando puntos de vista, como plantea Rosler, aparecen dos hipótesis diferentes. Una desde el psicoanálisis, otra, desde la neurobiología. Pero ni se contradicen, ni se complementan. Pero sí, a ambas prácticas la hipótesis otra, puede ampliarle horizontes para pensar el caso por caso. Lo que le ocurrió a Lacan, con la lingüística y los lingüistas. Saussure le resultó fundamental para ir estructurando lo proveniente de Freud. Pero para eso, también tuvo que seguir transitando hasta la muerte. La que lo encontró con el Nudo Borromeo de la 3ª de Roma y luego el 4º nudo –hacerse un propio nombre, más allá del Nombre del padre–. Nudos en los que hizo un uso, a lo menos, muy particular de la topología. No sin pasar antes con dicha práctica matemática, por una serie de intentos distintos.

Puntos de vista distintos entre profesiones. Por ejemplo, se discute entre nosotros psicoanalistas, el valor de los enunciados performativos2. Son ese tipo de enunciado que no se limita a describir un hecho sino que por el mismo hecho de ser dicho realiza el hecho. Alguien enuncia: prometo. El acto de prometer se produjo. Pero sólo podrá evaluarse su verdad o falsedad, cuando la circunstancia lo ponga a prueba. Lo que no le quita el valor de acto, a la enunciación de dicho enunciado. No describe algo hecho, pero sí, algo por hacerse. Habrá que comprobar después, si se cumplió o no. El lingüista no evalúa la sinceridad del locutor. El acto de prometer se realiza en el instante mismo en el que se emite el enunciado en tanto tal, lo que le da carácter performativo. Nosotros, psicoanalistas, tampoco evaluamos por lo que vaya ocurrir. Pero sí, lo hacemos, desde el tipo de relación que se produce en la locución misma entre deseos y goces, entre el sujeto de la enunciación y el del enunciado. Y lo que habrá ocurrido luego, nos permitirá retrosignificar aquel enunciado.

En uno de los párrafos que cité de Rosler dice: “entonces acá tenemos una causa, que seguramente no es la totalidad3 pero sí un porcentaje que desconocemos, de la homosexualidad masculina”. Rosler no da por supuesto que la neurobiología puede explicarlo todo. El sujeto de la enunciación no le otorga saber absoluto al del enunciado. Para los psicoanalistas también es muy importante posicionarse así. Ese tipo de posicionamiento en la subjetivación, baja mucho el margen de error de cada práctica, además de hacer más fácil el intercambio entre profesionales de distintas profesiones.

Asumir la incompletud de cualquier ciencia. Por supuesto en los intercambios con científicos no psicoanalíticos ocurre parecido a lo que sucede en los intercambios entre psicoanalistas. Se manifiestan diferencias, no sólo de prácticas profesionales. Diferencias que se deben, además de como dije al comienzo, al trabajo con objetos y epistemologías diferentes, a que, para pesar de algunos científicos (incluidos psicoanalistas), toda ciencia es y va a ser incompleta. Lo Real –saber radicalmente no sabido– es imposible de ser resuelto en tanto cada “nuevo progreso” abre habitualmente nuevos enigmas y preguntas. Lo simbólico imaginario es desconfigurado, los psicoanalistas, decimos castrado por aquello Real que no cesa de no escribirse. Por suponer que puede existir alguna ciencia exacta, algunos toman las diferencias como fallas de las otras disciplinas. Pero particularmente a partir del desarrollo de la física cuántica, dicha creencia, pierde cada vez más adeptos. Cada vez hay menos científicos que miren desde arriba a los de otras especialidades.

Las personalidades. Por supuesto que en el trabajo en común entre disciplinas distintas, también inciden las diferencias de carácter entre los participantes. Traigo otro apartado de una clase de Rosler. Dice en él: “El primer concepto y el más importante es tener en cuenta que el cerebro no es unisex, y segundo que es el órgano sexual más importante, ya que con 1.4kg es también el órgano sexual más grande, así que si hay que medir algo, mídanse el cerebro. La neurobiología de la afectividad ya ha visto que hay un cerebro anatómica y fisiológicamente masculino y hay otro femenino. Lo que les estoy queriendo decir no es que el cerebro de un hombre y una mujer piensan distinto, porque eso es algo que cualquier persona casada ya sabe (risas), sino que lo que les vengo a decir es que estructural y fisiológicamente ambos son distintos”. Dice dos chistes, que por sí, distienden a sus interlocutores. Genera entonces, un clima distendido para el intercambio de ideas.
Tanto entre psicoanalistas, como entre quienes no lo son, hay quienes intervienen doctoralmente. La respuesta de los interlocutores es dejar de serlo, a través de silencios prolongados, angustiantes para el mismo emisor. Que hasta puede caer en el ridículo, cuando cambiando bruscamente de postura suplica casi, que le hagan preguntas o digan algo sobre lo que dijo. No advirtiendo que su discurso, supuesto por él (más o menos concientemente) sin fisuras, cerró la conversación. Efectos parecidos, suelen lograr los que fácilmente se irritan cuando se explicitan diferencias.

Una formación de masa particular. Los grupos interdisciplinarios de investigación, constituyen una forma particular de organización de masa, pero para que sean fructíferos, porque hay que darle el menor lugar posible a las identificaciones. Sus motores tienen que ser los enigmas, pero sobre un tejido de puntos de partida y presupuestos, que sostengan comunicaciones contingentes. Sabemos sobre las imposibilidades de la comunicación, que se acentúan en este tipo de emprendimientos por las razones dadas y otras que se me pueden escapar. El antídoto mayor para dichas dificultades está en la potencia con que anime a sus participantes el deseo de investigar. Si es fuerte, los resultados serán mejores que si sólo participaron por intereses curriculares o de otro orden no ligado a investigar.

Quien funcione de jefe, a veces electo, otras presupuesto, a diferencia de los habituales debe inclinarse más por trasmitir el arte de mantener abierto el intercambio de ideas y propuestas, que de ofertar verdades que provendrán de la investigación encarada.
___________
1. El Dr. Roberto Rosler en su clase 5 de octubre en el Seminario “Ni contrabandistas ni gendarmes. Trabajadores en la frontera”. Cruces… Tomo 2, aún inédito.
2. Descritos por John Langshaw Austin, en su libro Cómo hacer cosas con palabras.
3. Las negritas fueron puestas por mí –SR–.
 
 
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