Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Fobias en la niñez

La función de la fobia en la infancia
  Por Luján  Iuale
   
 
En esta ocasión quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre lo que es y lo que no es una fobia en la infancia. Me refiero a que la vulgarización del término nos ha llevado a llamar fobia a situaciones muy disímiles. El primer error a producir es la confusión entre ataques de pánico y fobia. Esta equivocación suele darse más cuando se suele hablar de fobias en los adultos. Sin embargo, es preciso discernir esos estados de angustia inminente que irrumpe en los ataques de pánico, de la localización del miedo en un objeto fobígeno. En este sentido la fobia ya implicaría un hilván que permitiría nombrar y acotar algo de ese real disruptivo.

En tiempos de infancia, tiempos primeros de constitución subjetiva, es típico que advengan una serie de “miedos”, que aparecen recurrentemente y que Freud denominaba “histerias de angustia”1: miedo a la oscuridad, a los monstruos, a los perros, a los insectos, a estar solos. Señalaba que muchas de estas “fobias”, “curaban solas”; es decir que no necesitaban de la intervención del analista para su resolución2. Pero hablará también de “neurosis de la infancia”: momento de eclosión ya en esos primeros tiempos de un padecimiento genuino que requiere de alguna otra operatoria de ciframiento y lectura para su resolución. Considero vital distinguir estos dos modos de presentación del miedo: en un caso la fobia sería un momento lógico de la constitución subjetiva y por ende estructurante del psiquismo, y su resolución permitiría al niño resolver la función paterna siempre fallida. Implicaría cernir un afuera de lo materno en ese pasaje siempre complejo entre ser y tener el falo. La segunda forma de presentación, implica el fracaso mismo de la operatoria, en la persistencia del miedo en tiempos de latencia. Implica allí el conflicto entre lo pulsional y el Otro, marcado por una especie de sin salida. Lo pulsional se vuelve peligroso porque exige satisfacción, al tiempo que la demanda del Otro no logra acallarse. Se arma una especie de impasse entre dejar de ser aquello que colmaría al Otro y la propia satisfacción: “si digo sí a la satisfacción me quedo sin lugar en el Otro; si digo no a la satisfacción me quedo atrapado en el Otro”. La neurosis de la infancia ya conlleva la dimensión de conflicto y de respuesta primera a ese conflicto.

Entonces no todas las consultas deberían derivar en un tratamiento para el niño. Muchas veces es más una dificultad de los padres para soportar la angustia del niño, y para oficiar ellos mismos como soporte frente al miedo, en una imposibilidad de brindarle alguna palabra que haga borde a lo que irrumpe como innombrable por estructura. Esto se intensifica en el momento actual donde muchos padres están corridos de su función, o atravesando miedos propios difíciles de tramitar para ellos; o en un momento histórico donde la palabra se degrada cuando se cree que son solo palabras, sin efectos o sin eficacia sobre los cuerpos. En ese caso el trabajo con los padres puede propiciar un corrimiento del niño y habilitar un trabajo donde ellos puedan interrogarse acerca de la función parental. Situar que no todo es patológico, que hay procesos propios de ese tiempo de constitución psíquica, se vuelve central.

En otros casos la consulta es vital, en la medida en que el miedo va ganando terreno en la vida del niño, acompañado generalmente por una gran cantidad de inhibiciones que van limitando cada vez más su autonomía. Nos encontramos con latentes e incluso con púberes que presentan miedos bastante particulares: a los ladrones, a que haya alguien escondido, a estar solos. Aquí el miedo lejos de permitir cierto borde entre el niño y el Otro, le propone una pulseada que apunta a hacer zozobrar la demanda del Otro, volviendo hacia el adulto una demanda de presencia continúa. Allí el miedo está puesto al servicio de intentar dominar lo pulsional a través de la presencia del Otro, modalidad infantil condenada por cierto, al fracaso. De la demanda del Otro que no se puede acallar a la demanda al Otro que satura buscando que, en una vuelta más del bucle, el Otro se separe de alguna manera; se precipitan varias consultas. Ya sea por dificultades en el ingreso a la latencia, punto en el cual el cuerpo no logra silenciarse en la medida en que la exigencia pulsional no admite otras derivas más sublimatorias; o por la eclosión en la pubertad de la segunda oleada pulsional, donde deberá vérselas no sólo con lo que exige satisfacción sino también con los modos en que ya se ha respondido a tales exigencias, y con la particularidad del pasaje por el duelo por el cuerpo infantil; las fobias que se presentan en esos tiempos, nos llevan a reconsiderar los desarrollos de Lacan del Seminario 16.

Lacan rompe allí con la idea del Otro simbólico como pre-existente. Éste será efecto de ciertas operaciones que pueden producirse o no. Hay otro de los primeros cuidados que se presenta bajo la forma de la voz y la mirada; y pondrá el acento en la relación entre el S1 y el objeto a.
A esa altura de su enseñanza, Lacan le quita entidad clínica a la fobia, y dice que es más bien “una figura ilustrada”. La emparenta a una placa giratoria3, donde el sujeto puede virar hacia histeria u obsesión, pero “también realiza la unión con la estructura de la perversión”4. Más interesante aún es que plantea que en las fobias algo se fragmenta a nivel de lo imaginario.
Será por la vía de articular imagen especular y objeto a, que va a leer a la fobia, reconociendo que no contaba con ese operador en 1956-57, cuando se ocupó de Juanito. El objeto a, es entonces efecto de lo simbólico sobre lo imaginario y “juega como máscara”, antecedente de la noción de semblante.

¿Hacia dónde nos va llevando? A la localización de lo propio de la fobia: “la conjunción del a y la imagen del cuerpo”5. Si la constitución del Ideal opera vía la intervención del Otro como espejo plano, situando una disyunción entre a e imagen, la fobia en cambio denuncia una juntura que interpela precisamente el lugar del elemento tercero. En este Seminario dirá que de lo imaginario dependen “los efectos por los que subsiste el organismo”6. Ubica la importancia del Umwelt, como “una especie de halo, de doble del organismo”7, y dice que eso es lo imaginario. Interesante afirmación porque agrega que sin ese Umwelt el organismo no sobreviviría ni un instante.
Lo simbólico en cambio implica la intromisión del Uno contable: a partir del momento en que se puede contar, algo puede faltar. En lo real, nada falta. Y aquí da una vuelta más porque afirmará que “este conteo tendrá efectos en lo imaginario (…) por efecto del conteo aparece en lo imaginario lo que llamo el objeto a”8

I don’t want be the hen. Nos detendremos brevemente en el caso presentado por Helene Deutsch, del cual Lacan se vale a la hora de hablar de la fobia. Se trata de un joven que había padecido durante años una fobia a las gallinas, situación que le dificultaba la vida dado que había nacido en un medio rural. En este punto la producción de la fobia no es sin las marcas de la época y del entorno del sujeto. Hace un tiempo un analista me comentaba acerca de un niño que le tenía miedo a los personajes de la marca Luchetti, situación que le impedía, por ejemplo, entrar a los supermercados.
Helene Deutsch recibe a este muchacho cuando tenía 20 años. No consultaba por su fobia de la cual ya se había curado, sino que llega a instancias de su familia, por su homosexualidad.
La autora circunscribe que previo a determinada edad las gallinas no sólo no eran motivo de temor, sino que por el contrario despertaban en él mucho interés. Destaca el fuerte apego que tenía con su madre y que acostumbraba a ir al gallinero con ella para recoger los huevos: la madre solía palpar a las gallinas para ver cuáles iban a poner huevos en lo inmediato.

Hay un desplazamiento de ese interés por las gallinas hacia el cuerpo propio del niño, cuando éste le pedía a su madre durante el baño que lo palpara para ver si iba a poner un huevo. En ese tiempo podemos ubicar al niño en la dialéctica del señuelo, entrampado en ser deseo de un deseo. Aparece una clara manifestación de la masturbación: retenía las heces y manipulaba el ano con los dedos. Pero además “ponía huevos fecales bien formados en cada esquina del cuarto, sorprendiéndose al comprobar que su madre no recibía ese presente de amor con el mismo placer que en el caso de las gallinas”. Allí se vislumbra una primera fractura entre lo que el niño lee como deseo del Otro y algo que se juega a nivel del goce del propio cuerpo, momento de báscula entre ser el falo que completa al Otro y una exigencia pulsional que pugna por satisfacerse y que no es bien recibida por ese Otro.

¿Qué ocurrió entonces para que la fobia se produjera como tal? La fobia se presenta recién a los siete años, a partir una experiencia traumática. Helen Deutsch resalta que esa escena no había caído bajo la amnesia y lleva la causación de la enfermedad a estratos más profundos. Se encontraba en el patio jugando en cuclillas “cuando de pronto el hermano mayor saltó sobre él desde atrás, lo aferró por la cintura y gritó: ‘Yo soy el gallo y tú eres la gallina’. Se trataba claramente de un ataque sexual en broma del hermano, que terminó en una pelea dado que nuestro pequeño amigo rehusaba terminantemente ser una gallina. De todas formas, tuvo que ceder ante la fuerza del hermano mayor, que continuó aferrándolo en la misma posición hasta el momento en que, presa de la ira, exclamó: ‘¡No quiero ser una gallina!’”9

Esta escena nunca olvidada surge primero en el análisis, pero es segunda en relación con los tiempos de constitución del sujeto. En un primer momento, no aparece el miedo a las gallinas, sino que el temor estaba cernido en torno a los ataques del hermano, a quien evitaba. Recordemos la referencia que hiciera Freud en “Inhibición, síntoma y angustia”, cuando a propósito de Juanito dice que si le tuviera miedo al padre, no habría síntoma, sino que éste se constituye como tal a partir de “la sustitución de una representación por otra”10. En principio se instituye para este niño cierta inhibición, dado que evitaba a las gallinas porque cada vez que se cruzaba con una su hermano le decía “Esa eres tú”. Lacan ubica allí “el sentido de lo que está en juego cuando la fobia se desencadena”11. Se pregunta por qué ahora dice que no, cuando antes no presentaba ningún conflicto en relación con ser la gallina de la madre. Y circunscribe la emergencia de la fobia a ese punto en el cual “está interesado el narcisismo”12. Resalta que el cuerpo queda capturado: “el otro lo toma por la cintura, de la cadera, lo inmoviliza, y tanto como quiere, lo mantiene en cierta posición”13 ¿No podemos leer allí un viraje desde el deseo del Otro a la emergencia de un goce del Otro, en la medida en que pone en escena algo de lo constitutivo a nivel del fantasma? ¿No denuncia esa escena su lugar de objeto, su reducción a no ser más que ese objeto, poniendo en cuestión la identificación imaginaria a la gallina, que hasta ese momento no había traído mayores problemas? Antes la distancia entre a e imagen del cuerpo se mantenía: el niño mediante los “huevos fecales”, localizaba ese resto que se separaba del cuerpo y podía mantener la identificación imaginaria a la gallina. La intromisión del hermano rompe esta economía libidinal: ser la gallina interpela el narcisismo en la medida que objeto a e imagen del cuerpo se conjugan. Ya no objeto de deseo, metonimia del falo, sino objeto de goce. De allí deriva la eclosión de la fobia como un modo de interpelar una demanda feroz que viene del partenaire.
La fobia enseña sobre el lugar de objeto que el sujeto puede tener para el otro, implica una afectación de lo imaginario del cuerpo que requiere de intervenciones que permitan poner un velo a ese objeto que somos.


_______________
1. “…las histerias de angustia son las más frecuentes entre las psiconeurosis, pero sobre todo son las que aparecen más temprano en la vida: son directamente, las neurosis de la vida infantil” En Freud, S: “Análisis de la fobia de un niño de cinco años”. En O. C. AE. Tomo X. Bs. As. 1990 p. 95.
2. “…un número muy grande de nuestros niños que pasa en su desarrollo por una nítida fase neurótica despierta un interés práctico. Ahora que hemos empezado a ver más claro, estamos tentados de decir que la neurosis infantil no es la excepción, sino la regla, como si no se la pudiera evitar en el camino que va desde la disposición infantil hasta la cultura social. En la mayoría de los casos, ese acceso neurótico de la infancia se supera de manera espontánea; empero, ¿no dejará regularmente sus huellas aun en la persona sana en líneas generales? En cambio, en ninguno de los que luego se vuelven neuróticos echamos de menos el anudamiento a la enfermedad infantil, que no necesita haber sido demasiado llamativa en su época.” En Freud, S: “¿Pueden los legos ejercer el psicoanálisis?” O. C. AE. Bs. As. 1990 p 202.
También podemos hacer referencia al propio Lacan quien afirma: “La experiencia prueba que las fobias no tardan mucho más tiempo en curarse espontáneamente que con una investigación como la que llevan a cabo en este caso el padre de Juanito, alumno de Freud, y Freud mismo” Lacan, J.: El Seminario 16. De un Otro al otro. Paidos. Bs. As. 272
3. Lacan, J.: El Seminario 16. De un Otro al otro. Paidos. Bs. As. p 280.
4. Ibídem p 280.
5. Ibídem p 278.
6. Ibídem p 270.
7. Ibídem p 270.
8. Ibídem p 274.
9. Deutsch, Helene: “Un caso de fobia a las gallinas”. En http://es.scribd.com/doc/229895764/Helene-Deutsch-Un-Caso-de-Fobia-a-Las-Gallinas#scribd.
10. Freud, S: “Inhibición, síntoma y angustia”. En O. C. Tomo XX AE. Bs. As.
11. Ibídem p 279.
12. Ibídem p 279.
13. Ibídem p279. La bastardilla es nuestra.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 185 | octubre 2014 | Cuando el cuerpo no hace borde 
» Imago Agenda Nº 174 | septiembre 2013 | Autismo infantil: del cuerpo perturbado a los usos del cuerpo 
» Imago Agenda Nº 167 | enero 2013 | Jugar el cuerpo 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | La posición perversa 

 

 
» Centro Dos
La Formación del analista  El analista y su práctica - actividad no arancelada
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Lacantera Freudiana
Una genealogía del sujeto del deseo - Jorge Reitter  Inicio viernes 3 de Mayo de 2019
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Primer cuatrimestre
 
» Fundación Tiempo
Curso de inclusión en la escuela con práctica rentada  Inicia 1 de Abril de 2019
 
» EFBA
Seminario "Pulsión y Objeto a"  comienza 6 de Abril
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Primer cuatrimestre
 
» La Tercera
Programa de formación integral en Psicoanálisis  Reuniones informativas durante Marzo
 
» Centro Dos
Formación clínica en Psicoanálisis  Ingreso Abril 2019 - charlas informativas
 
» Fundación Tiempo
Jornada Clínica de apertura al ciclo 2019  sábado 6 de Abril
 
» Lacantera Freudiana
Grupo de estudio del Seminario 10 "La angustia"  a cargo de Mirna Restuccia - Zona Castelar
 
» Lacantera Freudiana
Cursos 2019  En CABA y Zona Oeste
 
» Fundación Tiempo
One City, one Book  Domingo 14 de Abril - 11hs
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Fundación Tiempo
FORMACIÓN Y ASISTENCIA EN PRIMERA INFANCIA  POSGRADO EN ATENCIÓN TEMPRANA CON PRÁCTICA ASISTENCIAL
 
» AEAPG
Maestría en Psicoanálisis / Especialización en Psicoanálisis de Adultos  Inscripción 2019
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com