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   Sexualidad adolescente

Falo o Virginidad
  Por Silvia Tomás
   
 
Es raro o imposible, o no lo hemos observado, aquello de poder encontrar en Lacan un concepto desplegado a fondo en un mismo lugar de su obra. Más bien es a lo largo de toda ella que los vamos descubriendo, cuando los enfoca desde diferentes ópticas.

Destaquemos el término descubrir, al que nos referimos. Significa: destapar, registrar, develar, poner de manifiesto una cosa oculta, crear una cosa nueva. Será ésta la espina dorsal de nuestro escrito. Nos referiremos a uno de esos conceptos que, decíamos, Lacan aborda desde diferentes lugares. Se trata del engendramiento subjetivo, el parto, el nacimiento del sujeto, su posibilidad de ya no ser el objeto del Otro para pasar a pensar, es decir cuestionar la cadena significante, con la consecuente pérdida de virginidad que esto conlleva. No es que creamos que el sujeto nace de una vez y con eso es suficiente, sino más bien diríamos se va pariendo en cada vuelta. El término separare justamente refiere a se parer, del latín en los diferentes sentidos de: vestirse y procurarse lo necesario para que los demás se cuiden de uno, separare es parirse.

Tomemos entonces el camino orientado por Lacan, de traer luz desde distintos focos. Comenzaremos por plantear lo trabajado en el Seminario 11, “Los cuatro conceptos fundamentales” en lo referente a la holofrase.
Del griego holos “todo”, es una palabra que implica el significado de todo un enunciado. Es común escuchar en los niños pequeños el uso de la holofrase que está en vías de despegar. Un pequeñín decía “magua” por “mamá dame agua”. Ese primer par de significantes S1 y S2 están holofraseados, aglutinados y solo por la presencia del vacío entre ellos podrán despegarse para liberar algo. En la liberación, en ese parto, se habilita al sujeto toda vez que lo alivia del efecto afanísico de S 2 en el que quedaría tomado, atrapado en el gocesentido del Otro. Porque se trata del goce, va más allá de la lingüística. En cambio si asienta sus bases en la zona del sin sentido podrá fundarse el inconsciente, que es la hiancia y con ella el sujeto. En el mencionado texto de 1964, Lacan nos propone que el sujeto viene a jugar su mano en la separación, cuando el significante binario, Vorstellungsrepresentantz queda caído abajo, unterdruckt.

Es en el camino inverso al de la alienación, en la separación, que el sujeto encuentra el punto débil de la cadena y la ataca. Ese intervalo, corte, hiato, aloja el deseo si fue ofertado por el Otro en la experiencia de su discurso. Toda vez que ese Otro haya permitido que el niño se ubique más allá de su gocesentido para encontrar y ejercer el propio.
En los juegos infantiles, desde muy temprano, podemos pensar en los laleos del bebé, por ejemplo, hay un goce propio del niño que se instala más allá del gocesentido del Otro.
Jugando para sí, el niño se recorta, se aparta del gocesentido del Otro y trabaja en el vacío un goce que le es propio por ser ajeno al sentido del Otro.

La cuestión central de contar con el vacío, consideramos, no aconteció en la psicosis, donde por haber sido forcluido el Significante del Nombre del Padre, encontramos una proliferación absoluta de sentido desprovista del anclaje a alguna referencia a lo real del objeto en el caso de la paranoia y una gran desorganización de la lengua en la esquizofrenia. En “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” hallamos la exposición del concepto de Significante del Nombre del Padre como lugar de la ley. Allí el Otro, en tanto tesoro de los significantes es también lugar de la ley lo cual Implica que decir el Significante del Nombre del Padre es hablar de la marca de la división, de la hendidura del Otro. Es esa hendidura la que constituye el punto de apoyo para el engendramiento del sujeto en la separación, hendidura que, remarcamos, no opera en la psicosis. Mientras que en la neurosis constituye el hueco desde donde extraerá el sujeto un real para sí. Ahora bien, respecto de la psicosis, forclusión ha sido el término elegido por el maestro francés para referirse al mecanismo específico imperante en esa estructura, por el cual el Significante del Nombre del Padre queda fuera de juego.

Nos interesa resaltar que, más allá de la psicosis, sobre el final de su obra se referirá Lacan a otro tipo de forclusión, diversa al mecanismo de esta estructura y que ha dado en llamar forclusión de sentido.
Justamente en el Seminario 23 Joyce, “El Sinthome”. Nos encontramos con el tratamiento de esta cuestión que refiere a la orientación a lo real. Pensamos que, lejos de plantearlo como un efecto de locura, la forclusión de sentido como orientació
n a lo real implicaría la posibilidad de operar con la inconsistencia de sentido, pero no (una vez más) como elogio de la locura, sino como posibilidad de significación obtenida a partir de la operatoria del falo.
Vale la aclaración acerca de la locura, que desde luego no es la psicosis, ya que por la misma época, en el Seminario 22, había dicho que se trataba de la posibilidad de elección entre la debilidad mental o locura, siendo la debilidad mental en este planteo, la elección hecha en la neurosis debido al anudamiento borromeico. Cuestión importante, que podremos desplegar en otra ocasión. Continuando con lo referido, acerca del significante impar en “La significación del falo” de 1959, había planteado que éste tenía función de nudo en tanto justamente a partir de este significante, acuñado como producto de la primera identificación regirá la Bedeutung, significación y no el sentido abrochado que encontramos en el signo lingüístico de Saussure.

En el Seminario 23 leemos: “se piensa contra un significante. Este es el sentido dado a la palabra apensamiento. Uno se apoya contra un significante para pensar”, en referencia al falo. El falo entonces, que no es un objeto de la realidad ni uno imaginario, tampoco el pene, es un significante. Un significante impar que dará la posibilidad de contar con lo simbólico en referencia a un real. Nos resulta interesante pensar como una y otra vez, siempre que el sujeto haya contado con la posibilidad de apartarse del gocesentido del Otro, podrá agujerear la holofrase, atacar la cadena si se ha hecho propietario de la operatoria de la metáfora (sustitución). Porque lo que realmente separa es el propio goce, es el niño cuando pone en juego su goce.

Una madre, muy preocupada, que trae a su hija a análisis le pregunta a la pequeña si me va a contar que tiene pesadillas. La chica dice: “No, yo lo pongo en el juego”.
Al decir No, opera el Nombre del Padre, así el sujeto ejercita una y otra vez a lo largo de su vida esa pérdida de virginidad que descubre, es decir devela y crea en cada nueva ocasión (para velar luego, por supuesto, pero tal vez menos rígidamente) la raja del inconsciente. Pérdida de virginidad que para la mujer es no toda por estar ella no toda referida al falo. Veamos algunos pasajes de este trance:
Una niña de 9 años está de vacaciones con su abuela en un pequeño pueblo del interior. Vuelve a la casa donde se alojan y le pregunta: “Abuela, ¿es cierto que los reyes son los padres? Unos chicos en la plaza me lo dijeron”. La abuela se queda impactada y duda, le dice a la pequeña que se lo pregunte a sus padres cuando vayan a buscarla. La niña entiende. En esa duda está la verdad. Sin embargo espera el día de llegada de sus progenitores para recibir la respuesta que espera de ellos, porque la conoce y la prefiere. Una adolescente de 14, habla de su preocupación porque su amiga le miente a los padres, que no la dejan salir tan asiduamente como a ella. Les dice que se quedó en la casa de una compañera cuando en realidad salió a bailar. Esta joven de la que hablamos no tolera la desobediencia que realiza su amiga a los padres y dice: “salí con ella pero me volví temprano, estaba intranquila porque le mintió a sus padres y eso me hace sentir mal, pero ella… lo más campante”. Porque su amiga se autoriza y le miente al Otro, ella se molesta.

Sin embargo ¡el sujeto es el que puede mentir! el chiste trabajado por Freud en relación a Cracovia lo demuestra. ¿Lo recuerdan?
En una estación ferroviaria de Galitzia, dos judíos se encuentran en el vagón “¿adónde viajas?” Le pregunta uno. “A Cracovia” es la respuesta. ¡Pero mira que mentiroso eres! –se encoleriza el otro–. Cuando dices que viajas a Cracovia me quieres hacer creer que viajas a Lemberg. Pero yo sé bien que viajas a Cracovia. ¿Por qué mientes entonces? En “Sobre las teorías sexuales infantiles” de 1908, Freud menciona que los niños o adolescentes retenidos en la niñez producen muchas cosas desacertadas destinadas a contradecir un discernimiento antiguo, mejor, pero reprimido y devenido conciente. Al parecer, la represión sexual se ha propagado de tal forma que no quieren escuchar nada, así consiguen mantenerse ignorantes hasta una edad tardía. Cita allí el ejemplo de ese joven que desautoriza a su informante en materia sexual diciendo “Es posible que tu padre y otra gente hagan eso, pero de mi padre yo sé de cierto que jamás lo haría”. Es decisión del sujeto a lo largo de distintos momentos de su tránsito, agujerear al Otro rompiendo el sentido ofrecido, una vez que se cuenta con la posibilidad de atacar la cadena y forcluir así el sentido toda vez que se amonede la metáfora. Se pondrá a prueba vez por vez el sujeto en cada parto, perdiendo su virginidad. Hará el acto decidido si soporta la castracion que implica la hendidura del Otro, y con ello el encuentro con la raja cuyo sentido es sexual, que es el sentido del psicoanálisis. Será una forclusión de sentido la que rompe el semblante angelino momentáneamente, para devenir luego otro semblante de creación única.

Bibliografía
Amigo, Silvia. Paradojas clínicas de la vida y la muerte. Homo Sapiens.
Freud, Sigmund. “La novela familiar del neurótico”. [1908]. A.E.
Lacan, Jacques. “La significación del fallo”. Escritos 2, Siglo Veintiuno.
— — . Seminario 11. “Los cuatro conceptos Fundamentales”. Paidós.
— — . Seminario 23 “Le Sinthome”, Clase X. Paidós.
 
 
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