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   Entrevista

Jean-Jacques Tyszler
  La situación del autismo en Francia
   
  Por Patricia  Factorovich
   
 
¿Qué es el “Comité Freud”?

El Comité Freud es un grupo que fue lanzado por otro gran psicoanalista e intelectual francés, muy conocido y de amplia trayectoria, Charles Melman, quien fue director de enseñanza de la ex Escuela Freudiana fundada por Lacan, autor de obras como El hombre sin gravedad (Gozar a cualquier precio), y de varios seminarios publicados, traducidos a más de una lengua.

Sí, muchos de esos trabajos fueron traducidos al castellano. Melman trabajó con Lacan, ¿no es así?

Si. Somos algunos psicoanalistas franceses, intelectuales, artistas y compañeros de ruta del psicoanálisis (también diplomáticos y políticos) quienes formamos el Comité Freud, a partir de la iniciativa de Melman. La idea es simple, en principio hacer reconocer a la obra de Freud como patrimonio intelectual y cultural de la humanidad, ya que su obra entra dentro de los patrimonios inmateriales de la humanidad. Pero no son simples los pasos para que algo sea reconocido como patrimonio. En realidad, Austria y el Estado austríaco son los que tienen que ver con eso. Pero no es Austria la que tiene los archivos de Freud, están en los Estados Unidos. Poner en funcionamiento una cosa así no es fácil, a pesar de que la idea lo es.

¿Por qué tomaron esa iniciativa?


Uno de los porqués se relaciona con que extrañamente en Francia, pero no solo en Francia, se desarrolló una polémica alrededor de Freud. En Francia hubo ciertos escritos polémicos, en particular del escritor Michel Onfray, cuyos libros están muy difundidos. Hace editoriales en los grandes diarios, va a las radios, da entrevistas y es muy solicitado. Este señor hizo un libro bastante malévolo contra Freud. Y no solamente contra las ideas de Freud, sino contra Freud mismo, diciendo que había mentido mucho sobre sus casos clínicos y que lo que más le interesaba era el dinero.

En Buenos Aires ese libro fue publicado, Freud. El crepúsculo de un ídolo. Pero si bien se comentó, no se generó una gran polémica. Pasó. El autor se define como un filósofo hedonista.
Si, lo sé. Acabo de volver de Brasil, donde hice un viaje de estudios y di conferencias. Lo hago en forma regular. Allí, en relación a Freud y a Lacan uno es bien recibido. En cambio aquí, en Francia, sus ideas tuvieron éxito. Dio entrevistas por doquier. Como él escribe bien, sus ideas impactaron. Y entonces fue entrevistado por todas partes. Pero para un practicante de mi generación como yo, que en poco tiempo voy a tener 60 años y siempre trabajé en psiquiatría y con el psicoanálisis, eso es inaceptable. Se ataca directamente a Freud, no a Lacan, pero sí a Freud.

Al mismo tiempo, pero por otras razones, hubo una especie de campaña muy violenta en contra de los psicoanalistas y los psiquiatras infantiles en relación con la cuestión del autismo, una campaña que después fue retomada por el gobierno, por la llamada Alta Autoridad de la Salud, que ha publicado recomendaciones diciendo –hago un resumen porque hicieron 200 páginas– que los psicoanalistas no podían en ningún caso ocuparse del autismo. Que ya no era de su incumbencia. Eso estuvo bajo la presión de un lobby importante, compuesto por ciertas asociaciones de intereses con gran poder económico. Realizaron mucha publicidad en favor de que los niños autistas fueran exclusivamente curados por terapeutas cognitivos y con el método ABA (Applied Behavioral Analysis) de control de autismo. Esto sucedió hace diez años. ¡Diez años! Y ya los americanos cambiaron de idea a propósito del tema. ¡Nosotros siempre estamos diez años atrás de lo que ellos dicen!1
Se enrareció el ambiente psicoanalítico con todo esto. Porque hubo un ataque inesperado contra Freud, tanto contra su obra teórica, la veracidad de su clínica y el campo de trabajo, como contra su persona. Alguien podría decir que esto es un efecto de un debate válido entre el psicoanálisis y las neurociencias. Pero no alcanza como explicación, porque lo sucedido es político y ataca la memoria cultural, si podemos llamarla así. Fue un ataque y no un debate. Entonces se organizaron diferentes contragolpes y respuestas a ese ataque. Porque nosotros somos clínicos, académicos. No hacemos sindicalismo y no tenemos sindicatos.

¿El autismo es un negocio millonario?

Sí, es un negocio de billones, son billones que se mueven alrededor de este negocio. En esa época, hace tres años, yo era presidente de la Asociación Lacaniana Internacional, que es una de las escuelas provenientes de la disolución de la Escuela Freudiana de Jacques Lacan. Por lo tanto, fui yo el responsable de la respuesta. Hice un recurso jurídico, un amparo. Me agarré de la ley, y lo direccioné hacia las instancias más altas del Derecho: lo que se llama el Consejo de Estado. Es la más alta corte jurídica. Con un abogado hicimos un recurso, un amparo y en este momento están trabajando en ello. Se espera que pronto este Consejo de Estado diga que las recomendaciones en temas de salud deben ser recomendaciones hechas a través de diálogos. No indicaciones sobre cómo tenemos que tratar el autismo ni cualquier otra enfermedad.

Pero volviendo a la idea del Comité Freud, es importante decir que surge para que hagamos memoria y para que recordemos, todos, lo que le debemos a Freud en la cultura. Es algo que va mucho más allá de los círculos psicoanalíticos.

En Argentina tenemos experiencia en los efectos de no recordar.


Sí, puede ser otra elección en una sociedad: la amnesia generalizada.

¿En qué consistió la actividad de este Comité?


Hicimos conferencias y publicaciones para recordar a Freud en espacios de cultura y también en la UNESCO. Habrá coloquios en Brasil, Israel, Londres. Y seguiremos haciendo cosas al respecto.

¿Por qué piensa que tuvo tanto impacto en Francia este libro?

Es una verdadera pregunta, que muestra que en Francia, donde se dice que tradicionalmente tenemos un pensamiento muy racional y muy dialéctico, hoy en día aparece una forma de cientificismo burdo, más bien sería una ideologización de la ciencia. No me refiero a la ciencia como disciplina, la ciencia es la ciencia, sino como ideología. Freud, para esta gente, no aparece como lo suficientemente científico. Tratan de mostrarlo como un viejo científico del siglo XIX, lo cual reduce la importancia de sus descubrimientos y, además, muestra un desconocimiento de la actualización y la relectura de su obra por parte de Lacan, en interacción con las ciencias de nuestra época. Ahora se habla de la neurobiología, la neuroquímica, la neuroanatomía, esa es la moda. Hasta en el campo de la medicina para niños pequeños. Y ya se han comprobado las fallas de estas teorías, a dónde llevan, con el escándalo de los niños superactivos que fueron medicados por ello a partir del diagnóstico americano de ADD (Trastorno por Déficit de Atención).

¿Usted piensa que los psicoanalistas tienen alguna responsabilidad en esto que ocurrió?

Sí, es cierto, especialmente los lacanianos, y yo soy lacaniano. Las asociaciones lacanianas no establecieron un contacto cercano con la sociedad para transmitir el discurso. Porque las revistas lacanianas se volvieron muy complicadas para la comprensión. Los seminarios se tornaron demasiado abstractos. Nos hemos alejado, por una parte, de los jóvenes. Ellos ya no entienden lo que estamos diciendo. Un joven que está en filosofía, en sociología o en antropología en general no entiende a Lacan ni nos entiende a nosotros. Por eso hace dos años escribí un pequeño libro dirigido a los jóvenes. No está traducido al español. El psicoanálisis tiene su responsabilidad en que esto sucediera. Un psicoanalista tiene que ser escuchado y entendido por un joven que tiene un Master. Tiene que poder entenderlo. Es un trabajo que no nos habíamos tomado. El psicoanálisis es una teoría difícil, y con incidencias increíbles en la práctica, y eso no se lo hemos transmitido a los jóvenes ni a la sociedad. Nosotros publicamos cosas que la gente no entiende. ¡Es llamativo que los libros de Lacan se sigan vendiendo todavía! Es decir que hay interés por comprender. Los psicoanalistas tenemos que decidir si queremos ser entendidos o no queremos ser entendidos por los no psicoanalistas. Es una elección y un trabajo.

¿Piensa usted que esto que sucedió está conectado de alguna manera con algún extremismo de alguna índole? Recuerdo que Lacan decía en una conferencia que la religión va a triunfar por sobre el psicoanálisis y por sobre la ciencia. Sé que es una pregunta difícil.

Estoy dudando acerca del diagnóstico. (Risas.) El problema es que no conozco el tratamiento para esto, por eso me cuesta hablar al respecto. Además de lo que mencioné sobre la ideologización de la ciencia, entre los mismos psicoanalistas hay alguna lectura religiosa del psicoanálisis, que es demasiado fetichista. Tenemos que leer a Lacan como Lacan leía a Freud. Lacan leía a Freud con mucho respeto. Lo leía constantemente, y lo decía sin cesar. Y tenía sus dificultades para leerlo en alemán. Pero, al mismo tiempo, cuestionaba a Freud, no lo leía pasivamente. Decía en voz alta: Freud, ¿por qué dijiste esto? ¿Por qué decís que hay tres identificaciones, por ejemplo? ¿Cómo lo sabes? ¿Por qué hay tres y no cuatro o cinco? Lo interrogaba sin cesar, constantemente. Tenía un diálogo permanente con Freud. Y nosotros también tendríamos que poder dialogar con Lacan. Leerlo como él leyó a Freud. No se lo puede leer como si fuera sagrado. No es un texto sagrado. A mí me llama la atención que en todas partes, en el mundo, se tenga una visión sagrada de Lacan. Quieren saber dónde se pone la coma exactamente en el texto. Y eso es medio absurdo porque era un seminario oral, él hablaba.

Para contestar a su pregunta: el psicoanálisis no es religioso. Tiene que tratar su propia ciencia, sus saberes, de un modo no religioso. Tampoco hay que abordarlo desde el cientificismo: no es una ciencia pura. Recuerden que hace años nos dijeron que iban a encontrar la genética de la esquizofrenia. Después nos dijeron que iban a encontrar el marcador biológico de la bipolaridad, encontrar algo en la sangre. Y buscan por años. Siempre se anuncia que la ciencia va a encontrar y treinta años después no se encontró nada que realmente modifique o ayude en estas enfermedades.

Lacan eligió un estilo de transmitir, de escribir, barroco, gongorino casi, para que sus conceptos no fueran banalizados, y fue útil en esa época.

Sí. Exactamente. Lacan tenía su seminario. Y sus escritos. Pero además del seminario hacía otra cosa. Hacía presentaciones de enfermos, transmitía directamente en el hospital Sainte Anne [el hospital psiquiátrico más importante de París]. Todas las semanas trabajaba en la transmisión de su clínica, en psiquiatría. La gente olvida eso. Era toda su vida. Yo llegué al Sainte Anne en 1980. Era muy joven, un joven médico externo, y llegué al servicio de Marcel Czermak, que era el asistente de Lacan. Les pregunté a los enfermeros si se podía ver a Lacan. “Está enfermo hace unos meses”, me dijeron. Pero para el servicio su presencia era natural, iba allí y formaba parte del servicio. Hacía la presentación de enfermos, y después de la presentación se ponía a hablar con los colegas, con los enfermeros, tenía una presencia. Y yo no lo pude ver nunca porque él estaba enfermo, iba a morir poco tiempo después. Los jóvenes no saben eso, que al lado del seminario estaba la clínica. A Lacan le encantaba la psiquiatría y su presencia en la psiquiatría era algo natural para él. Lacan consideraba que lo que decía tenía que ser tomado en cuenta por la medicina.

Entrevista y corrección: Patricia Factorovich [patriciafactorovich@gmail.com]
Traducción: Christin Vaughan
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1. El método ABA [Applied Behavioral Analysis] es un método que existe desde principios de los años ’60, basado en los trabajos de B. F. Skinner, de los años 30, sobre el condicionamiento operante. Se trata, esencialmente, de un modo de enseñanza conductual usando la repetición y el esfuerzo positivo. Es un programa altamente estructurado, que selecciona destrezas a enseñar. Este método es muy discutido hoy en día, hay confusiones y desacuerdos al respecto, y Tyszler dice que ya está en proceso de discusión y superación incluso en los EEUU.

La entrevista al Dr. Jacques Tiszler se realizó en París, el día 8 de diciembre del 2014, en el Centro médico-psicopedagógico MGEN, dedicado a atención de niños y adolescentes y vinculado al Hospital de Ville-Évrard, del cual el Dr. Jacques Tyszler es director médico. Es autor del libro Á la rencontré de Freud (Al reencuentro de Freud, no traducido al español).
 
 
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