Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboración

Del secreto de Leonardo al Código Da Vinvi
  o cuando la sublimación no es ideal
   
  Por Carlos Gustavo Motta
   
 
“La moral sexual ‘cultural’ y la nerviosidad moderna” es un texto de Freud poco trabajado por la comunidad psicoanalítica. Sin embargo, es uno de los primeros artículos que examina detenidamente la discordancia existente entre el mundo de la cultura y la vida pulsional.
No resulta difícil suponer que, bajo la influencia de la moral sexual civilizada, la salud y la eficacia de los individuos, pueden sufrir menoscabo; y que ese daño, por los “sacrificios” que se les imponen, en última instancia puede alcanzar un grado tal, que reactivamente ponga en peligro la meta cultural propuesta.
Freud plantea en 1908 si en la civilización, el argumento de la moral y el sacrificio que exige al sujeto, no es una condición inhibitoria en sí misma, que provoca efectos contrarios a la actividad creadora de cada uno y si no incide en la probabilidad de contraer neurosis, puesto que la cultura se edifica sobre una continua sofocación de pulsiones.

Es decir, cada sujeto cede un fragmento de su propio patrimonio, de las inclinaciones hostiles y vindicativas de su personalidad a la conformación de la cultura; quien no lo haga, será declarado outlaw (fuera de la ley), condenado por los prejuicios de los otros y, fundamentalmente, por la mediocridad reinante. Actualmente, nosotros calificaríamos a esa persona como un outsider.
En este texto, que es anterior a Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci, sienta las bases de la teoría de la sublimación.
Freud elabora el concepto de sublimación, relacionado con la teoría de las pulsiones sexuales, para explicar lo que ese mismo concepto fundamental para el Psicoanálisis intenta sustentar: una persona crea, produce algo nuevo en distintos campos (artes, ciencias, investigación teórica), tiene actividades, lleva a cabo muchas obras que parecen sin ninguna relación con la vida sexual, cuando por el contrario, estas obras y las actividades de las que dependen tienen efectivamente una fuente sexual y están impulsadas por la energía de la pulsión sexual.
Así, el impulso creador, para tomar una expresión que utiliza Melanie Klein, encuentra, según Freud, su punto de emergencia inicial en lo sexual.

¿Cómo lo llega a explicar?
En este texto dice: “La pulsión sexual pone a disposición del trabajo cultural cantidades de fuerzas extraordinariamente grandes, y esto a consecuencia de la particularidad, que es muy notable en ella, de poder desplazar su fin sin perder en lo esencial su intensidad. A esta capacidad de cambiar el fin sexual original por otro fin, que ya no es sexual, pero que le está psíquicamente emparentado, se denomina capacidad de sublimación”.
El fin de la pulsión es la satisfacción. La capacidad de sublimación, que implica el cambio de objeto, permite entonces el pasaje a otra satisfacción, distinta de la satisfacción sexual. Satisfacción que no por ello está menos “emparentada psíquicamente” con la satisfacción sexual.
O sea que el tipo de satisfacción obtenido por las vías de la sublimación es comparable en el plano psíquico a la satisfacción procurada por el ejercicio directo de la sexualidad.
Freud retoma este punto de vista en el año 1917 en sus Conferencias de introducción al psicoanálisis: “La sublimación consiste en que la tendencia sexual, tras renunciar al placer parcial o al que procura el acto de la procreación, lo ha reemplazado por otro fin que presenta con el primero relaciones genéticas pero que ha cesado de ser sexual para devenir social”

En “Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci” (1910), uno de mejores artículos escritos por Freud, (no sólo como forma clínica, sino en cuanto a su forma literaria) siempre le interesó la personalidad de Leonardo, y esencialmente, este ensayo considera el pensamiento del artista creativo en el marco de conceptos psicoanalíticos tales como el del narcisismo y una conjetura acerca de la homosexualidad y el concepto de sublimación.
El secreto de Leonardo (que no es el que señala Dan Brown en la obra mediática El Código Da Vinci y que muestra al genio italiano como un hombre que sólo se la pasaba inventando objetos de una manera patética, guardándolos con una modalidad digna de cualquier paranoico), el núcleo de su naturaleza expansiva y creativa, es originado por su curiosidad. Su espíritu de investigación fue activado en su temprana infancia al servicio del interés sexual, triunfando la investigación que transformó su libido en sed de saber.
El interés de Freud es el cuadro del artista renacentista, titulado Santa Ana, la Virgen y el Niño; sin embargo, el retrato de la Gioconda es otro de los trabajos que comenta.
Varios críticos han señalado que dos elementos distintos se combinan en la sonrisa de la Gioconda, encontrando así en la expresión de la hermosa joven, la representación más perfecta de los contrastes que dominan la vida erótica de las mujeres:
a) Entre la reserva y la seducción
b) Entre la amorosa ternura y sensualidad, implicando esta última, exigencias implacables.
Leonardo Da Vinci necesitó cuatro años para completar este cuadro, que continúa la síntesis de su historia infantil interpretada por Freud.
Aquella sonrisa encierra simultáneamente, la promesa de ternura ilimitada y una siniestra amenaza.
La finalidad del ensayo, es explicar las inhibiciones de la vida sexual de Leonardo y la realización en su actividad artística. Su filiación ilegítima lo privó de la presencia paterna hasta quizás, los cinco años, dejándolo expuesto a las tiernas seducciones de una madre para quien el hijo constituía su única referencia.

Una poderosa ola de represión puso fin a su excesiva actitud infantil y creó las disposiciones que habrían de manifestarse en la pubertad. El resultado más obvio de la transformación fue la evitación de toda actividad sensual, pudiendo así vivir en la abstinencia sexual e impresionar como un hombre asexuado, surgiendo de la oscuridad de su niñez, como artista, pintor, escultor, arquitecto e inventor.
Pero este estudio muestra una conjetura acerca de la elección de Leonardo, de tal manera que Freud finaliza el trabajo aludiendo a las conocidas palabras de Hamlet: ¡Hay algo más en el cielo y en la tierra, Horacio, de lo que ha soñado tu filosofía!1
Con respecto al término de sublimación, el mismo no remite en Freud ni a una referencia sobre el Ideal, ni a la importación de una definición o de una descripción de un proceso químico, ni tampoco a una referencia a la categoría de lo sublime de la estética filosófica. Es por contraste como Freud desarrolla poco a poco lo que define a la sublimación: por ejemplo no debe confundirse con la idealización (procesos de sobrestimación del objeto sexual).
Los elementos de teorización son fragmentarios, no hay una teoría terminada de la sublimación, pero podemos afirmar que este ensayo la inicia. Sus biógrafos comentan que Freud destruyó todo un ensayo sobre esta cuestión, que en muchos aspectos siguió siendo enigmática para él.
Así, en 1930, escribe, a propósito de la satisfacción sublimada (es decir, de una satisfacción que no es una satisfacción sexual directa): Posee una cualidad particular que seguramente un día lograremos caracterizar desde el punto de vista metapsicológico.2

La sublimación, que Freud refiere a un resultado y al proceso que permite llegar a ese resultado, está lejos de delimitar un campo de cuestiones marginales. El “secreto” que se infiere en su concepto nos lleva por el contrario al corazón de la economía y de las dinámicas psíquicas y no en todo momento, pensar en procesos psíquicos patológicos o de diagnóstico diferencial.
La obra de una persona, también habla por sí misma. Ese es el secreto develado.


1. C. G. Motta, “...en el cielo y la tierra...” Estudio sobre Freud y el proceso creador. Editorial Grama. 2005. Buenos Aires.
2. S. Freud. “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis”, Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 182 | julio 2014 | Origen discursivo de las ciencias conjeturales 
» Imago Agenda Nº 164 | octubre 2012 | Nota breve sobre el fracaso 
» Imago Agenda Nº 158 | marzo 2012 | Una relación extraterritorial 
» Imago Agenda Nº 128 | abril 2009 | Sans frontières: de Cumbio a Uzbek 
» Imago Agenda Nº 112 | agosto 2007 | El pathos del juego 
» Imago Agenda Nº 108 | abril 2007 | El libro negro del psicoanálisis 
» Imago Agenda Nº 106 | diciembre 2006 | Silencio a la carta:  psicopatología cotidiana de los modos de abstinencia
» Imago Agenda Nº 89 | abril 2005 | Secreto: nombre de goce 
» Imago Agenda Nº 83 | septiembre 2004 | A(ser)ca del tiempo en las sesiones analíticas 
» Imago Agenda Nº 78 | abril 2004 | Abrazos e identidad 
» Imago Agenda Nº 75 | noviembre 2003 | Marcas, huellas, dolor. Estudio preliminar 
» Imago Agenda Nº 74 | octubre 2003 | La posición de Lacan: deseo del analista (2º parte) 
» Imago Agenda Nº 73 | septiembre 2003 | "Un sujeto normal es una psicosis que ha salido bien" 
» Imago Agenda Nº 72 | agosto 2003 | La posición de Lacan: deseo de analista 
» Imago Agenda Nº 71 | julio 2003 | El capítulo Heimann 
» Imago Agenda Nº 70 | junio 2003 | Contratransferencia: tropiezo del ser del analista 
» Imago Agenda Nº 69 | mayo 2003 | Tropiezos en la cura analítica 
» Imago Agenda Nº 68 | abril 2003 | Fin de análisis: en toda historia hay un comienzo 
» Imago Agenda Nº 67 | marzo 2003 | ¿Por qué sucedió? 
» Imago Agenda Nº 66 | diciembre 2002 | Cuando amar es un obstáculo 
» Imago Agenda Nº 64 | octubre 2002 | Dos textos técnicos de Freud  Cuarta entrega
» Imago Agenda Nº 63 | septiembre 2002 | Ojos bien despiertos  (3ª parte)
» Imago Agenda Nº 62 | agosto 2002 | El efecto Eitingon 
» Imago Agenda Nº 61 | julio 2002 | La acción del analista(Primera parte) 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com