Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Foucault 20 años después

Actualidad del bio-poder
  Por Fabián Fajnwaks
   
 
En su seminario “Hay que defender a la sociedad” de 1976 Foucault define las líneas principales que lo han llevado a introducir este concepto original de “bio-poder”. Dos tecnologías del poder que desde el siglo XVIII se han desarrollado paralelamente y que por momentos se han superpuesto; una técnica disciplinaria, centrada sobre el cuerpo, produciendo efectos individualizantes, y otra que se ejerce sobre la vida: une tecnología de seguridad que aunque se ejerce igualmente sobre los cuerpos tiende a un control masivo o de conjunto. La primera linea de fuerza, la represiva, fue analizada largamente a partir del dispositivo de la cárcel o del hospicio tanto en Vigilar y castigar como en La historia de la locura. Lo que Foucault introduce en este seminario es más bien esa segunda perspectiva que en cierto modo ha quedado sin desarrollar, o que encontró un desarrollo reducido en La historia de la sexualidad que serán los temas que ocuparán los seminarios subsiguientes y sus obras a partir de 1980. Un lector tan atento y fino de Foucault como lo es Giorgio Agamben señala esta dificultad en el prologo de su Homo Sacer, diciendo que si bien Foucault se ocupó de desarrollar este concepto del fenomeno del totalitarismo en la Alemania nazi, no se interesó particularmente, como Hannah Arendt tampoco lo hizo, de un dispositivo tan particular como los Lager, a partir del cual hubiera encontrado una fuente muy importante de desarrollo del mismo. Agamben se apoyara en el concepto de “vida desnuda” de Walter Benjamin que tiene mucha relacion con el bio-poder de Foucault ya que Benjamin se interesa en su Critica de la violencia por las situaciones de violencia, que depasando el cuadro de la ley se proponen como el origen de la creacion de leyes. Es esta una manera en efecto análoga de postular lo que Foucault intenta cernir con el bio-poder ya que se trata, en Benjamin, de señalar de manera muy anticipada –estamos en los años ’30–, uno de los límites de nuestras sociedades democráticas contemporáneas donde ciertas situaciones (la Argentina del “ corralito ” de los fines del ano 2001 es un excelente ejemplo) depasan lo que el sistema democratico puede permitir en su seno, de donde la violencia que estas situaciones generan (era el término utilizado por Benjamin, aplicable por otra parte a la Argentina, pero también puede tomar formas de puesta en cuestionamiento del orden institucional más sutiles, como las elecciones en Francia del 2001 y la presencia de la extrema derecha en la segunda vuelta), situaciones de las cuales un orden institucional, jurídico y social nuevo puede a veces surgir, o renovarse.
Foucault deja de lado un análisis marxista del poder, ya que considera, lo dice en varios lados de su obra, que la traducción en luchas de clases de la problematica del poder supone la idea de que el poder pueda ser dado o arrebatado (por el proletariado a la burguesía, por ejemplo), mientras que el modelo que intenta avanzar es más complejo y reticular. Se trata de un poder que se ejerce en acto, que no se da ni se toma.

Con su concepto de bio-poder trata de analizar de qué modo a partir de finales del siglo XVIII y principos del XIX se dio lo que llama una “estatización de lo biologico”, es decir un ejercicio por parte del Estado de una nueva forma de soberanía. Con el pasaje de la forma monacal a la forma democrática de gobierno cada vez más generalizada, ya no se trata, segun Foucault, de “hacer morir y dejar vivir” forma del soberano clásico, sino más bien del “hacer vivir y dejar morir”, esto es unae forma original, inédita de producir la vida bajo control panoptico de las formas de Estado, y no ocuparse ya de excluir o eliminar a los enemigos del régimen o del gobierno como acontecía en el régimen monárquico. Esto supone igualmente la prevalencia, como Foucault lo analiza magistralmente en su seminario “Los anormales”, de una lógica de inclusión positiva, cuyo modelo es la ciudad en cuarentena durante la peste, contra el modelo más antiguo de la exclusión.

Hay que decir que un elemento que Foucault no ha desarrollado completamente en este proceso de estatización de lo biológico a partir del siglo XIX es el desarrollo producido por la Revolucion Industrial y por la ciencia, la ciencia moderna y su aplicación en la Técnica segun los analisis de Heidegger, que han determinado el abordaje de la biología de una manera irreversible. De lo más lejano a lo más microscópico, el control espectacular que el hombre ha logrado sobre el universo que hacen que el siglo XXI no sea religioso como lo anunciaba Malraux sino biológico, ha intervenido en una forma singular que ha interesado al poder y que ha sido recuperado, desde al menos las dos guerras mundiales por lo político. Inítil recordar los desarrollos tecnológicos y médicos a los que han dado lugar la industria militar y las guerras. El tratamiento de la biología hoy por parte de lo político se extiende en un vasto campo que va desde las famosas armas de destrucción masiva, biológicas y bacteriológicas, desarrolladas por los laboratorios soviéticos durante los años ’80 en el contexto del fin de la Guerra Fría, hasta las aplicaciones de la Biometria en la vida cotidiana: en el campo de la identificacion de individuos, por ejemplo, para clasificar los sujetos en gratos o non gratos. Hay incluso un uso de la biología por parte de lo político que podría situarse en el límite del sistema democrático, más precisamente en el punto en que la democracia como sistema hace síntoma: allí donde los derechos del ciudadano pueden quedar suspendidos por causa de interés nacional (lo hemos visto esto recientemente en los Estados Unidos, donde todo sujeto sospechado de actividad terrorista puede ver rehusados sus derechos cívicos y ser puesto bajo tutela judicial, así como con los prisioneros de Afganistán retenidos bajo tutela del gobierno americano en Guantánamo) y verse practicar el ejercicio de un control, literalmente, sobre su cuerpo, para retomar la expresión de Foucault. Ciertos dispositivos actuales como el brazalete electrónico que permite a ciertos detenidos gozar de una libertad limitada al perímetro de una ciudad, y algunos modelos aún en estudio a partir del parche aplicable a la piel como el microchip que reemplazaría al dispositivo del brazalete y que contendría la informacion bio-médica de la persona, se sitúan igualmente en este registro, donde la tecnología de punta encuentra una aplicación política.
Si debiéramos abordar el terreno concernido por la bio-política desde el punto de vista del psicoanálisis, tendríamos que evocar que en realidad de lo que se trata en el modelo de Foucault como en el de Benjamin, ya que lo hemos nombrado, es de un tratamiento de lo que excede a un orden jurídico en un momento determinado. Foucault lo situa invirtiendo el aforismo celebre de Clausewitz: La guerra es la continuación de la política por otros medios, produciendo Foucault el aforismo siguiente: La política es la continuación de la guerra por otros medios, lo que implica, como lo señala en este seminario, la guerra de todos contra todos dentro del marco juridico o social existente. “Defender la sociedad” significa así para nuestro autor defenderla de aquellos que desde su interior conspiran para desmontarla, lo que implica no segregarlos forzosamente o excluirlos, sino “integrarlos positivamente” segun el modelo de la ciudad declarada en cuarentena, asignandoles un lugar que se controla a traves de la vida, a través de un medio que se ejerce sobre un cuerpo.

Este modelo concierne la relación que Lacan desarrolla en su seminario La ética del psicoanálisis entre el goce, la ética y la Ley, donde el goce se propone como aquello que excede la Ley, en tanto Ley simbólica, y que el Derecho principalmente, pero otras instituciones también, buscan regular. El bio-poder se deja así abordar como un dominio que depasa el marco estricto de la Ley y que concierne la ética, principalmente y sobre todo porque no hay ley para articularlo. El análisis de Benjamin retomado por Agamben encuentra aqui su punto de fuga: las situaciones que depasan el marco de la Ley apelan a un principio ético, como por ejemplo todas las consecuencias del progreso de la ciencia que dan lugar a situaciones imprevistas en el marco de la ley, y que hacen trabajar a los Comités de Ética (el destino de los embriones congelados, el derecho de una madre a recibir un embrión fecundado a partir del esperma de su marido fallecido luego de la donación, etc. todas situaciones inéditas antes que la ciencia las hiciera posibles). Artciulación que redobla de algún modo la interrogacion de un sujeto que se encuentra en una situación donde lo que funcionaba como Ley hasta un momento (el Nombre-del-Padre, por ejemplo segun la definicion de Lacan) queda suspendido o anulado por su puesta en causa y el sujeto debe apelar a un principio ético original, nuevo a nivel de su estructura para orientarse en su vida, allí donde lo que tomaría valor de Goce significa retornar al régimen anterior.

Agamben hace de Sade el pionero del campo de la bio-ética en la modernidad, Sade quien en su panfleto “Franceses, aún un esfuerzo para ser republicanos…” propone una máxima de goce generalizado en su principio del derecho a gozar del cuerpo del prójimo y de dar su cuerpo a los mismos fines. Pero esta proposicion de Agamben encuentra su límite en la perspectiva lacaniana de “Kant con Sade”, allí donde Sade da la verdad del goce presente en la universalización de una máxima. El theatrum politicum que Agamben encuentra en el tocador sadeano se relativiza así a partir de Lacan, cuando se ve que la cuestión presente en esta escena es no sólo política sino sobretodo de orden ético, donde elevar el principio que guía nuestra conducta segun Kant a una máxima aplicable “para todos” es elevar el principio de goce propio al universal, y además hace obstáculo a la cuestión del deseo del sujeto. Deseo que la política, como la ciencia forcluye.
Si la bio-política tiene futuro en nuestras sociedades democráticas es seguramente porque se sitúa en el agujero de la democracia, allí donde la ley de la mayoría no puede controlar los elementos que pueden poner en peligro el sistema. Entonces “Hay que defender a la sociedad” a partir de aquí buscando controlar estos elementos –elementos que se sitúan a menudo fuera del sistema de la ley, violentamente como lo señala Benjamin, lo que implica un control biologizante– y produciendo nuevas formas de estatización de lo biológico.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com