Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   El estrago materno

Clínica del estrago: las"fauces" maternas
  Por Patricia Alkolombre
   
 
En este ámbito de la primera ligazón madre todo me parece tan difícil de asir analíticamente, tan antiguo, vagaroso, apenas reanimable, como si hubiera sucumbido a una represión particularmente despiadada.
S. Freud (1931, p.228)

Marcela entra al consultorio mientras su madre la espera en el auto. Una escena que se repite durante un largo tiempo de su análisis. El turno para la primera entrevista lo pidió la mamá y es quien comienza a contar lo que le pasa a Marcela –que en todo momento la escucha en silencio mirándola mientras habla, sin interrumpirla–.
Puedo observar un código entre las dos: cuando Marcela finalmente habla y se olvida de algo o no sabe cómo expresarlo, hace un gesto con la mirada hacia la mamá quien en ese momento, automáticamente toma el comando de la situación y termina de explicarme lo que su hija quería decir.
Marcela no habla con su papá, dice que está enojada con él, que la trata mal, que no la entiende. La madre dice que está muy mal por esta situación, ya que lo que más quiere es que se lleven bien, que ella sufre mucho por el desencuentro entre Marcela y su papá.
Hasta aquí uno podría pensar que estamos frente a una consulta de una niña o de una púber, pero la realidad es que Marcela tiene 23 años. Está detenida en el tiempo.
Impresionan como esas figuras femeninas oníricas del film El gran pez en la cual hay dos mujeres en una, comparten las piernas y las caderas, pero tienen los torsos separados. Así era posible pensar a Marcela y su mamá, dos en una o una que siempre tiene en sí a la otra. No se pueden pensar por fuera de la relación.
Cómo hablar del estrago materno, de esa relación tan particular entre una madre y una hija. Entre mujeres, allí queda anclado el barco, no llega al puerto masculino.

Entre mujeres: lo femenino está ubicado en la conceptualización freudiana del lado del enigma. Freud le decía a Marie Bonaparte: “La gran pregunta que nunca ha obtenido respuesta y que hasta ahora no he sido capaz de contestar, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es ésta: ¿Qué es lo que desea una mujer?”(Jones, 1962, p. 43).
La pregunta acerca del deseo en la mujer lo lleva a nombrarlo como un dark continent: un continente negro, desconocido.
También señala que no se puede comprender a la mujer si no se valora lo suficiente la “ligazón–madre preedípica”, una etapa que las niñas transitarán en forma intensa y prolongada y que se mantiene hasta los cuatro y aún cinco años. El varón a esas alturas ya habrá completado el ciclo edípico, la amenaza de castración precipita su salida alejándolo de la madre.
Pero la niña mantiene aún una relación de exclusividad con la madre, con total exclusión de figura paterna. Una seducción materna atrapante, como señala Freud: “Y ahora reencontramos la fantasía de seducción en la historia preedípica de la niña, pero la seductora es por lo general la madre. Empero, aquí la fantasía toca el terreno de la realidad, pues fue efectivamente la madre quien a raíz de los menesteres de cuidado corporal provocó sensaciones placenteras en los genitales, y acaso las despertó por primera vez” (Freud, 1925, pág. 112).
Los padres de Clara –una púber de 11 años– en la primera entrevista se muestran preocupados, refieren que presenta rasgos de masculinización: quiere hacer pesas, no quiere estar entre las porristas para alentar a los compañeros, sino que ella quiere jugar al fútbol; no le interesan las mismas cosas que a sus amigas. Tiene una incipiente obesidad. Hablando acerca del cuerpo y sus cuidados, la madre relata como al pasar que le pone a su hija una crema en la zona vaginal, que le indicó el médico.

Nuevamente el cuerpo de una niña-púber es tratado como si aún fuera el de un bebé, desconociendo el poder erógeno de esas caricias maternas. Desconocimiento que lleva a Clara a alejarse de lo femenino.
Volviendo a Freud, plantea que la niña, bajo los efectos del complejo de castración, responsabiliza a la madre por su falta de pene y no le perdona este perjuicio. Freud teorizó alrededor de la diferencia anatómica y sus consecuencias psíquicas: “(...) el encono de tantas hijas contra su madre tiene por raíz última el reproche por haberlas traído al mundo como mujeres y no como varones” (Freud, 1916, pág. 322).
Se trata de un nudo alrededor del cual las niñas deben atravesar la tormenta afectiva de la salida del preedipo, marcada por la intensidad afectiva y la hostilidad que promueve su alejamiento de la madre.
La ligazón madre-hija “se va a pique” justamente por su intensidad y porque es la primera. Un vínculo en el cual la madre es todopoderosa y de no estar presente la figura paterna que opera como terceridad habilitando el ingreso en la cultura, la madre puede tomar bajo su cargo no sólo las palabras de su hija –como en el caso de Marcela–, sino también su cuerpo, como en el caso de Clara. Relación de exclusividad, sin la presencia paterna y con un cuerpo espejado en el otro.
En este movimiento muchas mujeres quedan atascadas, en las “fauces” maternas. La ausencia de la figura paterna oficiando de corte y diferenciación es un elemento diagnóstico en la relación entre madre e hija que puede presentarse de distintos modos: bajo el signo del sometimiento, la queja o la constante pelea y hostilidad. De un modo u otro siguen vinculadas circulando en una relación espejada.

El alejamiento de la madre está poblado de fantasmas, puede ser abrupto, un salto hacia adelante a través de un embarazo en la adolescencia, una esterilidad enigmática en la vida adulta, la repetición del vínculo en la trama conyugal. Los restos de esta relación retornan activos en distintos momentos de la vida de una mujer. Algunas abandonarán esta posición, otras seguirán atrapadas en el vínculo.
Clara llega a una sesión con una masa roja y me cuenta que es un “asquimoco”. Comienza a amasarla y a jugar con ella, y en un momento se mancha la remera (que era blanca o “clara”), y le queda una mancha roja a la altura de la “panza”. Se pone mal, se para de golpe y con mucha ansiedad y malestar exclama: “¡mamá me mata!” y va rápidamente al baño a limpiarse.
Había comenzado a tener “dolores de panza” hacía unas semanas y exigía que la madre la vaya a buscar al colegio, en medio del llanto. La madre piensa que está por tener su primera menstruación y relata que a ella le pasó lo mismo a esa edad. Clara expresa de este modo su ansiedad por la posible llegada de la menarca –primera menstruación– a través de un lenguaje anal: algo sucio y asqueroso que hay que limpiar, el “asquimoco rojo” que mancha. Marca de lo femenino que la enfrenta con su madre: “¡mamá me mata!”. Anuncia así la batalla interna con la madre, la sangre que por un lado las une, pero también marca una diferencia: dejará de ser una niña.
Todo sobre mi madre, ¿y el padre? El viraje hacia el padre no se produce fácilmente, como escribe Freud: “(...) no se trata de un simple cambio de vía del objeto. El extrañamiento respecto de la madre se produce bajo el signo de la hostilidad, la ligazón-madre acaba en odio” (Freud, 1925, pág. 113).

Una relación que Lacan llama ravage que significa estrago, destrucción, arrasamiento, que borra las diferencias y la posibilidad de subjetivación.
La madre de Marcela llama totalmente desbordada y relata una explosión de ira de Marcela: en una discusión Marcela no sólo la agredió verbalmente insultándola, la sacudió, rompió varios objetos de su cuarto, incluyendo su celular, que “voló en mil pedazos”. Después de esa escena Marcela pudo reconstruir su celular pero no encontró su chip. Un deseo desesperado de ruptura en un lenguaje arcaico, visceral, desgarrado. Marcela en la pelea pierde su chip, su información, sus datos; queda con su celular anónimo. Una escena violenta en la que la agresión es un llamado a la discriminación, bajo el signo de la angustia y la violencia, frente a una madre estragante.
Se trata de distintas escenas de la clínica del estrago, que tiene como marca la captura en las “fauces” maternas, oscilando entre la fusión y la separación bajo el signo de la fusión o su contracara, la agresión. Podemos decir que lo que no está habilitada es la posibilidad de un proceso de discriminación que les permita a cada una tener su propio espacio corporal y psíquico; poder pensarse por fuera de la relación.


Bibliografía:
Alkolombre, P. “Female Sterility: her baby, her passion”, International Psychoanalytical Studies Organization, IPSO Journal, Barcelona. 1997.
------ “Las metamorfosis de la pubertad. Alternancia masculino-femenino en una niña púber”, trabajo presentado en Las Jornadas de niños y adolescentes, de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Gradusdos. 1999.
------ “Femineidad, caminos de subjetivación”, en Escenarios Femeninos, comp. Alizade, M., Lumen, COWAP e IPA, Buenos Aires. 2000.
------ Deseo de hijo. Pasión de hijo. Esterilidad y técnicas reproductivas a la luz del psicoanálisis, Letra Viva, Buenos Aires. 2008.
Freud, E. “Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico”, A. E., tomo XIV. 1916.
------ “La feminidad”, A.E., tomo XXII. 1925.
------ “Sobre la sexualidad femenina”, A. E., tomo XXI. 1935.
Jones, E. Vida y obra de Sigmund Freud, Nova, tomo II, Buenos Aires. 1962.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 194 | enero 2016 | Femicidios: una presencia feroz y ominosa 
» Imago Agenda Nº 182 | julio 2014 | “Me siento un bicho de investigación”   Psicoanálisis y ciencia, un viejo debate
» Imago Agenda Nº 140 | junio 2010 | Neoparentalidades hoy. ¿Qué hay de nuevo? 
» Imago Agenda Nº 85 | noviembre 2004 | Cuerpos transparentes y nuevas técnicas reproductivas 
» Imago Agenda Nº 76 | diciembre 2003 | Filiaciones y nuevas técnicas reproductivas 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» Centro Dos
Conferencias de los martes  martes 20:30 - entrada libre y gratuita
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Centro Dos
Seminarios Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  Segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Seminario 8 de Jacques Lacan  Segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com