Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Psicoanálisis prepago

El análisis de los prepagos
  Por Martín. H Smud
   
 
El trabajo clínico bajo cobertura de una empresa de me-dicina prepaga constituye una forma de atención clínica de pacientes que ha ido creciendo a lo largo de los últimos años. Esta forma de trabajo es tan particular como lo es la clínica privada y la pública y como éstas tiene sus propias características que permite un análisis individualizado.
La gran diversidad de prepagos presenta una dificultad que lleva desde el comienzo a la complejización. Hay prepagos que ofrecen treinta sesiones por única vez, otros que ofrecen treinta sesiones anuales renovables, otros que ofrecen atención sin límite con copago, y otros que hasta ofrecen atención sin límite, sin tope, sin costo. Existe también gran diversidad en el monto de los honorarios que estas empresas pagan a los profesionales que le prestan sus servicios.
El paciente, antes de serlo, es beneficiario de una cobertura de salud entre cuyas especialidades está Salud Mental. Cuando llega para su atención no suele ser él quien paga al profesional psi sino por intermedio de la institución de salud a la que pertenece como beneficiario. La manera en que se financian los tratamientos psi no es sin consecuencias en la escena íntima del tratamiento donde se encuentra un terapeuta y un paciente. En la escena del tratamiento está, por tanto, muy incluida la variable del financiamiento institucional tanto para el prestador como para el paciente. Esta es una de las características fundamentales de esta clínica.
En la clínica prepaga la empresa pone las condiciones de la atención de sus beneficiarios, y elige quiénes serán sus prestadores.
El profesional forma parte de una cartilla de prestadores pero manteniendo su condición de trabajador autónomo pues al momento del cobro de sus honorarios saca sus facturas de responsable inscripto, aportes previsionales y presentaciones anuales de ganancias.
El profesional está incluido como prestador, es autónomo como trabajador y es intercambiable por otros prestadores según las necesidades de la empresa.
La atención en Salud Mental es una especialidad particular pues su atención pone en el centro la cuestión de la evolución para la cual es necesario el encuentro con periodicidad de paciente y profesional psi, cualquiera sea el marco teórico al que éste adhiera y un tiempo de seguimiento que no es ni corto ni largo sino el de la necesidad de cada paciente.
Las empresas de medicina prepaga apuntan, como cualquier otra empresa a obtener beneficios económicos, este punto suele colisionar con las particularidades de la atención psi.
Este tema se ha visto agravado en los últimos años por la difícil situación económica y la cada vez mayor concentración de las prepagas en pocas manos y muchas de ellas ligadas a capitales financieros extranjeros.
Las empresas que ejercen el poder del financiamiento intentan apuntar a la brevedad de los tratamientos produciendo una intromisión en los marcos teóricos de los profesionales. Los beneficios económicos también se realizan con la variable honorarios y con la tercerización de servicios en salud mental.
Otra particularidad de esta clínica es que los pacientes antes que pacientes son beneficiarios de una cobertura.
Para el profesional implica una maniobra, muchas veces fallida, que posibilite el pasaje de un beneficiario a un paciente. Existen características necesarias de señalar en cuanto a la clínica prepaga dentro de la atención propiamente dicha. Señalaré tres puntos:

1. El voucher:
Suele ser el sistema de pago. La confección de ese pequeño pedazo de papel requiere tal cantidad de habilidades técnicas que el profesional sufre y se tensa: ¿podrá hacerlo correctamente esta vez o le devolverán el voucher diciéndole que no hay coincidencia entre el día de pedido de autorización a la operadora de la prepaga, el día de la prestación y el tiempo de caducidad de ese numerito de autorización? El voucher es como una cadena de frío de un alimento, tiene fecha de vencimiento y el frío que recorre la espalda del profesional ante la perspectiva de su devolución para su re-llenado.

2. La transferencia por zonas:
Es común escuchar decir a los beneficiarios que acuden a nuestra ayuda profesional por la zona donde tenemos el consultorio. Esto tiene consecuencias en que los profesionales suelen atender en varios consultorios desparramados por distintos barrios porteños y del conurbano dependiendo de las necesidades de profesionales por zonas.
Pero también las particulares de la transferencia se van regionalizando, y los pacientes llegan con motivos de consultas muy sectorizados: vengo por tal cosa. También los motivos de consulta ya vienen “zonorizados”: me dieron este diagnóstico y me dijeron que venga a verlo.

3. El límite de la cobertura:
El profesional explica los límites de la cobertura y el interés del paciente por estos temas aparentemente burocráticos son un indicador de las posibilidades terapéuticas del tratamiento que comienza.
Más allá de la cobertura está la pasión, la vocación por la apropiación y debate de la propia vida y de aquellos puntos aún desconocidos para uno mismo.
Hay pacientes que se alistan con los beneficios que les ofrece la cobertura, entonces vienen a tratamiento porque tienen la posibilidad y, ya que está, la utilizan; otros pacientes terminan cuando finaliza la cobertura, no está mal aunque uno podría esperar otra cosa. Lo que si me parece equivocado es que no distingan que esa maximización de los beneficios que ofrecen las prepagas para luchar unas en relación con las otras lleve a que piensen que la atención psicológica es sin tope, sin límite, sin costo.

El conflicto de la financiación entre prestadores y prepaga tiene sentido si existen personas que, además de utilizar los beneficios, se preguntan sobre las condiciones políticas de la salud, de la salud mental, del lugar donde uno está y, sobre todo, donde el otro esta parado y desde dónde intenta acercar una palabra a ser escuchada.
Para terminar referiré un sueño que tuve mientras escribía este texto.
Yo estaba en una reunión de equipo donde se realizaban las derivaciones de los pacientes de una empresa de medicina prepaga.
Una admisora estaba derivando pacientes cuando comenzó a contar un caso de un adolescente que se había atendido con un terapeuta del equipo y había pedido cambio, quería atenderse ahora con una profesional mujer y yo dije, quizás sin pensarlo, que era el apropiado.

Este deseo: la intercambiabilidad del sexo allí donde aparecía una limitación de género no me sorprendió tanto como esa reiteración de escuchar cada vez más seguido a pacientes y futuros pacientes pedir por el sexo, características etarias, fisonómicas y hasta timbre de voz de sus futuros terapeutas.
¿Es que podían elegir los pacientes las características de sus terapeutas sin que esto no tuviera consecuencias en los mismos pacientes y también en los mismos terapeutas?
Y puestos a pedir, pedirían lo que sea, por ejemplo: terapeuta joven, con pelo morocho, ojos acaramelados, cuerpo no escultural pero no regordete, anteojos que dejen ver que se quemó las pestañas estudiando. Y así fue como me pensé cuando el paciente pidió una terapeuta mujer y yo me propuse para la derivación. Si ellos pedían por el género, si ellos demandaban por el sexo del otro, yo podía ofertar características únicas, una figura muy especial.
Ya estaba esperando al nuevo paciente, con mi nuevo ser y con mi nuevo peinado y el paciente estaría conforme cuando la madre le preguntara por su nueva terapeuta.
Cuando vuelvo a la reunión de equipo y cuento cómo había ido la primera entrevista, ante la curiosidad de mis compañeros de equipo les comento cómo me senté y hable y miré al paciente, cómo lo escuché y les referí las cosas novedosas que me habían pasado, que mis intervenciones tenían una comprensión del género humano que nunca habían tenido y sobre todo que había llegado a la comprensión de cuáles eran las demandas de los pacientes de hoy, de nuestras transformaciones en busca de su atención y de las características de la clínica prepaga. Y ahí la reunión explotaría, la admisora me diría que jamás me volvería a mandar los pacientes que le piden terapeutas con rodete en el pelo y mirada circunspecta y, mucho menos, cuando le piden terapeutas hombres.
Y yo cada vez me ponía peor, porque todo lo que había hecho hasta el momento, toda mi experiencia, diez años desde el recibimiento, se me venían en contra, y estaba la posibilidad de que no volviera a ver ningún otro paciente prepago. Y tenía miedo de que me dijeran que ya no estaba más incluido en la cartilla que me permitía ser prestador de una empresa de medicina prepaga de salud, tenía miedo de que me dijeran que no iban a utilizar más mis servicios.

e-mail: msmud@uol.com.ar
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 192 | octubre 2015 | Las aplicaciones caribeñas 
» Imago Agenda Nº 180 | mayo 2014 | Necesidad, azar y destinos como condición de una posible elección 
» Imago Agenda Nº 179 | marzo 2014 | El perfil de él y ella 
» Imago Agenda Nº 169 | abril 2013 | EL DIOS QUÍMICO COMO FIN DE LA PSIQUIATRÍA   de Martín H. Smud, Letra Viva, 2013
» Imago Agenda Nº 165 | noviembre 2012 | No hay lugar para un hombre viejo 
» Imago Agenda Nº 163 | septiembre 2012 | Volver a análisis 
» Imago Agenda Nº 157 | febrero 2012 | Las vacaciones del analista 
» Imago Agenda Nº 153 | septiembre 2011 | León: a quien nos armó y desarmó la cabeza 
» Imago Agenda Nº 151 | julio 2011 | La colonización de una historia 
» Imago Agenda Nº 145 | noviembre 2010 | NOCHE DE LOCOS   de Vicente Zito Lema, Letra Viva / Episteme, 144 pág., 2010
» Imago Agenda Nº 141 | julio 2010 | El pago de los recién recibidos 
» Imago Agenda Nº 133 | septiembre 2009 | Loas a nuestra sociedad pandémica 
» Imago Agenda Nº 126 | diciembre 2008 | Apuntes de un "ex-adicto" 
» Imago Agenda Nº 121 | julio 2008 | El desamparo de nuestras historietas 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | El cambiador de Hombres 
» Imago Agenda Nº 111 | julio 2007 | Los precios del diagnóstico  Los demonios ya no viven en el infierno
» Imago Agenda Nº 107 | marzo 2007 | Juan Samaja:  siempre te recordaremos
» Imago Agenda Nº 105 | noviembre 2006 | La aplicabilidad del psicoanálisis 
» Imago Agenda Nº 100 | junio 2006 | El Mundial de fútbol  La cábala del televisor en el consultorio
» Imago Agenda Nº 97 | marzo 2006 | 24 de marzo. Un día para recordar 
» Imago Agenda Nº 85 | noviembre 2004 | Ayer nomás 
» Imago Agenda Nº 82 | agosto 2004 | Poner cara de duelo 
» Imago Agenda Nº 80 | junio 2004 | El sueño de la elección del sexo 
» Imago Agenda Nº 77 | marzo 2004 | Lo que el gesto foucaltiano enseña al psicoanálisis 
» Imago Agenda Nº 75 | noviembre 2003 | La prueba del tatuaje 
» Imago Agenda Nº 73 | septiembre 2003 | El problema del diagnóstico 
» Imago Agenda Nº 69 | mayo 2003 | ¿Qué hacer después de recibido? 
» Imago Agenda Nº 67 | marzo 2003 | El destino de las primeras entrevistas 
» Imago Agenda Nº 65 | noviembre 2002 | Las predispisiciones de la lengua en la cama 
» Imago Agenda Nº 50 | junio 2001 | Acerca de la clínica del traspapelamiento 
» Imago Agenda Nº 45 | enero 2000 | Lo imprescindible en nuestro botiquín: curita, antibiótico, psicofármaco 

 

 
» AEAPG
Agenda de Seminarios a Distancia 2019  Comienzan en Agosto
 
» La Tercera
Seminarios y actividades 2019  Sábados, 10:30 - 14:00 hs. salvo donde se indica
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com