Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Colaboración

Geografía y psicoanálisis
  Por Juan Besse
   
 
Advertir que la vida sigue ciertas frases o se enquista en una palabra, nos recuerda la postulación de Lacan sobre el carácter del significante. Desprenderse de la ilusión de que el significante cumple la función de representar al significado (Lacan, 1966) y desterritorializar al sujeto de la ciencia, a través de la diferenciación conceptual que permite despegarlo de las nociones de persona o, más sustantivante la de individuo, abre la posibilidad de indagar las relaciones potenciales entre un campo académico y profesional como el de la geografía y la teoría psicoanalítica.

No se trata de forzar la relación entre una ‘disciplina científica’ y una ‘corriente teórica’, o de pensar al psicoanálisis como un saber que puede ser anexado o subordinado al proyecto de una disciplina en un sentido instrumental, como lo postula la misma denominación psicoanálisis aplicado, sino más bien de construir la relación como psicoanálisis en extensión, ya que “la relación entre psicoanálisis e investigación social debería situarse en la reflexividad y no en la instrumentalidad”, es decir, se trata de “producir otra modalidad de relación, consiste en pensar que el estatuto del psicoanálisis es semejante al de la lingüística. Es decir, lingüística y psicoanálisis son teorías generales de las ciencias sociales porque a partir de ellas, se puede dar cuenta de lo social. Diferentes saberes, como la semiología o la antropología, la historia de las mentalidades o la investigación sociológica de textos y discursos, pueden remitirse a la lingüística o el psicoanálisis, mientras que la lingüística o el psicoanálisis no son abordables a partir de estos saberes” (los destacados son míos) (Recio, 1994:487- 488).

Un poco de historia

A partir de ese presupuesto, es posible indagar las vinculaciones entre la manufactura teórica de los geógrafos y diversas perspectivas psicoanalíticas que se han producido en la última década. Desde nuestra perspectiva lo teórico no puede ser escindido de lo metodológico sin incurrir de algún modo en la alianza que sostiene al positivismo como modelo de producción de verdad en las ciencias sociales, es decir un croché fantasmático entre la teoría teoricista y la metodología empirista. Sostenemos que toda estrategia de investigación es teórico-metodológica por definición. Sin embargo, analíticamente podemos distinguir dos vías de articulación entre la práctica de la geografía y el psicoanálisis. Una que pone énfasis en el registro ontológico del discurso, en el plano de la teoría sustantiva, esto es en el qué se conoce y otra más epistemológica, vinculada a los problemas del método es decir, a cómo se conoce.

Como señala Pile (1991), a excepción del artículo innovador de Lowenthal sobre geografía, “Experiencia e imaginación” –publicado en 1961– donde revisa algunos desarrollos del psicoanálisis, y más recientemente, en 1980, la utilización que hiciera Sack de La interpretación de los sueños en su exploración de las relaciones entre subjetividad y significación del espacio, la teoría psicoanalítica no estuvo presente hasta la segunda mitad de los años ochenta.
Más adelante, la relación entre la teoría psicoanalítica y las líneas de investigación en geografía traspasará el carácter de islas en el tiempo. Algunos pensadores como Pile (1991) explorarán las potencialidades metodológicas del psicoanálisis para la investigación social e intentarán su incorporación a los estudios sobre las relaciones entre el cuerpo y la vida cotidiana (Pile, 1996); también se producirán diálogos fructíferos y fallidos, como los que se entablan en el marco de algunas perspectivas feministas (por ej. Blum y Nast, 1996). El mismo David Harvey, una de las figuras centrales en la reteorización de la espacialidad, le imputará a Derek Gregory (1995) no escudriñar en profundidad las potencialidades del psicoanálisis para su conceptualización de las prácticas visuales. Un ejemplo de la llegada del psicoanálisis inspirado por Lacan al campo de la geografía anglosajona lo constituye la compilación realizada en 1997 por David Clarke The cinematic City.
Lo cierto es que la visibilidad del psicoanálisis en la investigación social en general y en el campo de la geografía más específicamente, se inserta en un proyecto político institucional que, desde un núcleo reducido1  quiso, y quiere, desarticular los dispositivos de control social asociados a los procesos de institucionalización académica de la geografía en cada contexto nacional.

Psicoanálisis y geografía en Buenos Aires

Por supuesto, Buenos Aires es un recorte ambicioso y ameritaría algún criterio de regionalización que justifique la apropiación del nombre de una ciudad por parte de los miembros de un pequeño equipo de investigación de la Universidad que se simboliza en el nombre de esa ciudad. En tal sentido, más pertinente sería dar cuenta de la relación entre la investigación en geografía y sus cruces con el psicoanálisis en la UBA.
Así las cosas, esa relación empieza a tejerse no sin las dificultades propias de estar posicionados en campos académicos que perviven en torno al mantenimiento de imágenes sobre las disciplinas como comunidades científicas estructuradas sobre una competencia de enfoque/objeto y donde el patrimonialismo de objeto y método en la definición de las disciplinas, responde a una lógica en la que lo político prima sobre lo epistémico. No porque rubrique una visión objetivista de la ciencia sino porque entiendo que la dimensión política que atraviesa las relaciones de conocimiento y los procesos de reproducción y normalización de los grupos de docentes e investigadores sociales se inscribe como efecto teórico. Tema que para quienes sostienen un saber que se presume crítico debiera ser un objeto de atención y reflexión.

La tarea de articular la teoría social y el psicoanálisis se inscribe en un proyecto que tiene antecedentes que trascienden el campo geográfico (Laclau y Mouffe, de Certeau, Ibáñez, Butler, Jameson, Zizek son algunos de los nombres que dan cuenta de esa relación). Sin embargo, si creemos que el sentido se produce mediante un efecto de retroversión, y por lo tanto nos viene del futuro, el programa a seguir tendrá inevitablemente que partir de nuestros anhelos y encontrarse con la trama de los deseos de quienes encontramos en este proyecto un lugar de realización y compromiso.

Nuestro encuentro con el psicoanálisis vino de la mano de la docencia. Quienes venimos trabajando en la articulación entre la teoría social y el psicoanálisis en el Departamento y en el Instituto de Geografía2  de la UBA nos desempeñamos como docentes y adscriptos en las Cátedras de Epistemología de la Geografía y Metodología de la Investigación, así como también en el Seminario de Metodología Cualitativa. En tal sentido, nuestra transferencia en la docencia no es sólo de carácter sustantivo sino que está básicamente vinculada a la relación entre teoría, método y técnica que constituye el proceso de construcción de los objetos de investigación y a las reflexiones referidas a las perspectivas epistemológicas sobre las prácticas de conocimiento. Por lo tanto, la reflexión sobre las estrategias teórico metodológicas desde los primeros momentos de construcción conceptual hasta las modalidades de procesamiento de información son parte de nuestro proceso de investigación porque en ello reside el núcleo de nuestra enseñanza y transmisión docente.

El psicoanálisis nos permitió revisar algunos problemas epistemológicos que hacen a la especificidad de la construcción de los programas de investigación en ciencias sociales, autores troncales en la estructuración de nuestros programas como Pierre Bourdieu y Michel Foucault, pudieron ser discutidos a la luz de quienes ya venían haciéndolo –a través del psicoanálisis– en el terreno de la reflexión metodológica en las disciplinas sociales3.
Donde las perspectivas psicoanalíticas, y en particular los trabajos de Lacan como los de quienes trabajan sobre el fondo de ese discurso4 , han abierto un sitio arqueológico prometedor es en la reelaboración de la teoría del sujeto, y sus relaciones con la subjetividad en la práctica de la investigación social. La obra de Lacan constituye una herramienta ineludible para salir de la lógica del chantaje que organiza buena parte de los discursos universitarios que sobre el psicoanálisis se imparten en muchas de las cátedras de ciencias sociales. Los efectos discursivos de la apología de “la historia o la estructura” atraviesa nuestra propia formación. En esa tensión construimos la transmisión del cómo investigar en su carácter abierto.

Otra escena de los problemas que intentamos abordar, se materializa en la deriva sin fin del empastamiento de la noción de individuo con la de sujeto de conocimiento. Tal vez se trate de trabajar con el dilema que plantea la visión del individuo gobernado por lo instintivo o la visión del individuo modelado por la cultura y la sociedad, oposición que, reeditando el dilema que opone instinto a razón, hizo y hace que se extravíe el estatuto de la pulsión. Con ese extravío se anega la posibilidad de entroncar el abordaje del sujeto de conocimiento en sus determinaciones colectivas. A nuestro entender, la tarea consiste en tejer el análisis social con un psicoanálisis que, sin deslizarse por la reducción de su objeto específico, pueda nutrir –en el trabajo reflexivo de su extensión– a la investigación social.

Los programas de la cátedras y los resúmenes de investigación se encuentran disponibles en la páginas web de las cátedras www.filo.uba.ar departamento de Geografía, cátedras de Epistemología de la Geografía y Metodología de la investigación.
_________________
* Correos electrónicos: juanbesse@ciudad.com.ar - epistgeo@hotmail.com.ar
1. A principios de los noventa, Glick (1994a: 35) describió las coincidencias tácticas entre los teóricos sociales y quienes impulsan desde el campo de la geografía la “reteorización de la espacialidad”, movimiento que “desde el punto de vista del conocimiento, está relacionado con la obra de un número de teóricos sociales, entre los que Anthony Giddens es el más preeminente –aunque también se encuentren otros: Goffman, Poulantzas, Castells–; institucionalmente, es un fenómeno de Cambridge con unos pocos centros universitarios por ejemplo la UCLA, vinculados a aquella universidad; el “grupo” distintivo de geógrafos comprometidos en ese proyecto puede ser conocido por sus representantes en la revista que caracteriza el movimiento, Environment and Planning D: Society and Space. El encuentro entre la geografía humana y la teoría social era esperado desde hacía mucho tiempo y su importancia es indudable”.
2. En el Instituto de Geografía hemos venido trabajando en dos Proyectos UBACyT: Políticas públicas y geografías de la vida cotidiana. Estudios de caso a través de estrategias cualitativas y Espacios institucionales, subjetividades y geografías de la vida cotidiana. Estudios de caso mediante estrategias cualitativas.
3. Como Jesús Ibáñez, Félix Recio, Cristina Santamarina o José Miguel Marinas en España u Homero Saltalamacchia en Argentina.
4. Entre otros Guy Le Gaufey y Charles Pradelles de Latour.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



 

 
» Fundación Tiempo
PASANTÍAS DE VERANO. Pasantías clínicas gratuitas con práctica asistencial 
 
» Fundación Tiempo
POSGRADO EN ATENCIÓN TEMPRANA CON DERIVACIÓN RENTADA 
 
» Fundación Tiempo
POSGRADOS EN PSICOANÁLISIS CON ATENCIÓN RENTADA DE PACIENTES 
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com